Economía y mercados
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Caída cercana al 10% y rápida recuperación, todo en seis semanas. Pese a la ausencia de una resolución del conflicto con Irán, falta de claridad sobre los próximos pasos y un entorno marcado por un bloqueo naval en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, el S&P 500 ha vuelto a niveles cercanos a máximos históricos.
Ante la incertidumbre, los mercados venden primero y preguntan después. No es nada nuevo. Pero las recuperaciones bursátiles parecen producirse cada vez más rápido. En cierto modo, es un alivio, aunque también deja una duda persistente: ¿están los inversionistas restando importancia al riesgo del conflicto… otra vez? ¿O apoyan sus expectativas en factores más sólidos?
Para algunos, la evolución del mercado en las últimas dos semanas resulta difícil de explicar. Varios de los principales índices bursátiles globales han alcanzado o rozado máximos históricos en una racha que incluyó 13 sesiones consecutivas de avances del Nasdaq 100, la más larga en más de una década. Incluso el S&P 500 y el Russell 2000 acumulan ganancias del 9% y del 11% en lo que va de mes, respectivamente. La subida ha sido generalizada.
La velocidad del rebote puede parecer extrema. Tras una caída cercana al 10% en el S&P 500, la recuperación hasta los niveles previos al conflicto tomó solo 11 sesiones. Para quienes mantienen una postura más cauta, puede parecer demasiado rápido. Sin embargo, con el tiempo, estos procesos se han acelerado gracias a una liquidez abundante, a la evolución de la estructura financiera y, en muchos casos, a una política monetaria más flexible. La historia demuestra que mantenerse invertido, incluso en entornos de volatilidad geopolítica, genera retornos a largo plazo. Esa experiencia explica el regreso a la renta variable.
Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 22 de abril de 2026. Nota: el conflicto con Irán (2026) representa una caída del 9,1%. UE: Unión Europea.
Las proyecciones y el desempeño pasado no garantizan resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.
La dinámica es similar fuera de Estados Unidos. Los mercados de Corea del Sur y Taiwán han alcanzado niveles récord, mientras que los emergentes se han recuperado incluso más rápido que los índices estadounidenses.
Sin embargo, la recuperación ha sido desigual, y esa divergencia es relevante. Europa y Japón, pese a fuertes repuntes, siguen cotizando muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 22 de abril de 2026. Nota: mercados emergentes: MSCI EM; Europa: EURO STOXX 50; Japón: índice TOPIX.
Las proyecciones y el desempeño pasado no garantizan resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.
En Europa, la explicación es clara. La región había superado a otros mercados a comienzos de año, en línea con el mejor desempeño internacional, y las valuaciones aumentaron al compás de expectativas de utilidades más elevadas. Ya partía de una posición vulnerable al inicio del impacto energético.
Ahora, la preocupación no se limita a las valuaciones relativas, sino también a las perspectivas de utilidades. El panorama dista del de Estados Unidos, en gran medida porque carece de uno de los principales motores de la recuperación bursátil: el peso del sector tecnológico.
Aunque el S&P 500 volvió a acercarse a máximos la semana pasada, sus valuaciones han retrocedido desde esos niveles. A finales de 2025, el índice cotizaba por encima de 23 veces en términos de múltiplo precio/utilidad adelantado a un año (combinado). Hoy, esa cifra se sitúa por debajo de 21 veces. El ajuste es aún más pronunciado en el sector tecnológico.
Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 22 de abril de 2026.
Las proyecciones y el desempeño pasado no garantizan resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.
No se trata solo de la recuperación de los precios. Las expectativas de utilidades han aumentado incluso con mayor rapidez, pese a que la situación en Irán ha afectado el ánimo de los inversionistas. Sin embargo, el rebote ya estaba en marcha antes de que hubiera mayor claridad geopolítica. Esto sugiere que el impulso responde menos a la evolución del conflicto y más a la solidez de los fundamentos.
El principal temor durante la caída era que las consecuencias del conflicto afectaran los márgenes corporativos, la inversión y, en última instancia, el comportamiento del consumidor. Sin embargo, los primeros reportes de resultados apuntan en la dirección contraria.
Las compañías están superando las expectativas de utilidades de Wall Street a un ritmo que no se veía desde hace años. Hasta ahora, aproximadamente el 25% del S&P 500 ha presentado resultados, y cerca del 83% se ha situado por encima de las estimaciones y del promedio de cinco años del 78%. El crecimiento de los ingresos también apunta a sus niveles más sólidos desde 2022: el 77% de las empresas ha batido las previsiones, frente al promedio de cinco años del 70%.
Con ingresos y utilidades por encima de lo esperado a este ritmo, el reciente repunte hasta máximos históricos sugiere que la demanda responde a una convicción sólida en los fundamentos de las empresas estadounidenses.
Si el resto de la temporada de resultados evoluciona según lo previsto, se encadenarían seis trimestres consecutivos de crecimiento de utilidades de dos dígitos, la racha más larga desde la recuperación tras la crisis financiera de 2008.
Dicho esto, incluso con proyecciones de crecimiento tan elevadas, se espera que la acción mediana registre un aumento cercano al 8%, apenas por encima del promedio histórico del 7,5% para el índice en su conjunto. Esa divergencia responde al peso del sector tecnológico. La solidez de las utilidades refuerza la idea de que el repunte no es una reacción puntual, sino un reflejo más duradero de fortaleza, tanto en este segmento como en el conjunto del índice.
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