Tras los recientes episodios de volatilidad del mercado, algunos inversionistas comienzan a cuestionarse si su cartera tiene una exposición excesiva a determinados activos. En este contexto, puede ser prudente reevaluar la distribución de sus inversiones. Nuestra investigación muestra de forma consistente que, históricamente, las posiciones concentradas han sido tanto fuente de grandes ganancias como de pérdidas significativas1.
Una regla general ampliamente aceptada indica que una cartera bien diversificada no debería tener más del 10% al 20% de sus activos totales invertidos en una sola acción. Sin embargo, la realidad suele ser mucho más compleja. Las recomendaciones basadas en porcentajes rara vez se ajustan a la situación de muchos inversionistas, es el caso de, por ejemplo, altos ejecutivos y propietarios de empresas públicas o privadas, quienes no pueden evitar mantener participaciones significativas en sus propias compañías.
En lugar de aplicar automáticamente una solución simple ante este tipo de situaciones, recomendamos adoptar un enfoque más matizado. Ayudar a los clientes a identificar su “número” (el grado de exposición adecuado según su situación) requiere considerar sus circunstancias personales, objetivos financieros y tolerancia al riesgo. Para ello, es fundamental hacer un análisis integral.
A continuación, presentamos el marco general que empleamos para ayudar a los clientes a determinar el nivel de diversificación necesario para alcanzar sus objetivos.
Paso 1: Identificar por qué tiene una posición concentrada
Existen múltiples razones que pueden llevar a una persona a tener una posición concentrada.
Si trabaja en la empresa de la que tiene acciones, es posible que enfrente límites a la diversificación (por ejemplo, mandatos corporativos o cuestiones de imagen pública).
O quizás la causa principal sea una sensación de control: al trabajar en la empresa (o ser su propietario), puede sentir que la comprende mejor y que tiene mayor capacidad de influencia.
Muchos clientes simplemente esperan a que sus acciones alcancen un precio objetivo específico. En especial durante períodos de volatilidad, puede resultar difícil vender una posición por debajo del valor que tenía hace apenas unas semanas atrás. ¿Está esperando a que el precio vuelva a llegar a máximos previos?
Paso 2: Evalúe su situación
Analice detenidamente su situación financiera para comprender mejor la importancia de la diversificación en su salud financiera a largo plazo. ¿Cuál de las siguientes categorías describe mejor su situación?
1. Protegido: Incluso si mañana perdiera por completo su inversión concentrada, podría mantener su nivel de vida actual y seguir encaminado hacia sus objetivos financieros.
2. Vulnerable: Necesita una parte de su inversión concentrada para mantenerse en el buen camino hacia el logro de sus objetivos a largo plazo.
Si se encuentra en la categoría de “protegido”, es reconfortante saber que puede identificar con precisión cuántas pérdidas podría absorber antes de que su estilo de vida se vea afectado. Este conocimiento también le brinda la confianza de que, si el valor de sus acciones se mantiene estable o mejora, podrá soñar en grande y comenzar a implementar diversas técnicas de planificación para alcanzar nuevos objetivos.
Por el contrario, si se encuentra en la categoría de “vulnerable” (como muchos de nuestros clientes más adinerados), le recomendamos calcular sus objetivos y enfocarse en la proporción adecuada de su inversión concentrada que necesita diversificar para alcanzarlos. Este será su punto de referencia para la “dosis mínima de diversificación”.
Luego, le sugerimos cambiar su enfoque.
En lugar de centrarse en qué parte de su balance está en una posición concentrada, evalúe qué parte (o partes) de su futuro podría estar en riesgo debido a dicha concentración.
Este ejercicio suele ser poderoso, ya que le ayuda a visualizar su objetivo y evaluar todas las posibles soluciones, pues tiene en cuenta su capacidad para generar ingresos, el desempeño potencial de las acciones, sus gastos y sus metas.
Por ejemplo, imagine un inversionista con un patrimonio de 100 millones de dólares que tiene 50 millones concentrados en una sola acción. Según las definiciones estándar, esta sería una concentración significativa. Sin embargo, si tiene 50 años y gasta un millón de dólares al año, puede estar tranquilo pues, aunque perdiera esa inversión concentrada mañana, su estilo de vida no se vería afectado.
Sin embargo, si esa misma persona gastara dos millones de dólares al año, el desempeño de sus acciones concentradas sería fundamental para preservar su estilo de vida actual.