¿Por qué? A diferencia de los enfrentamientos en torno al techo de deuda (como el de 2013), los cierres de gobierno no afectan la deuda del Tesoro y su impacto económico suele ser limitado. Se estima que cada semana de interrupción reduce el crecimiento trimestral del PIB entre 0,1% y 0,2%, especialmente porque ninguno de los proyectos de ley de asignaciones para 2026 ha sido aprobado. No obstante, la mayor parte de ese efecto se revierte en el siguiente trimestre. En otras palabras, los empleados federales no cobran durante ese periodo, pero reciben el pago retroactivo una vez que se restablece el financiamiento.
En segundo lugar, la publicación de datos económicos también se ve afectada. Ayer no se difundieron a tiempo las cifras iniciales y continuas de solicitudes de subsidio por desempleo, y el reporte de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales (OEL) de Estados Unidos previsto para hoy tampoco será publicado. En general, se espera que los informes programados para principios de octubre sufran retrasos ligeramente superiores a la duración del cierre, como ha ocurrido en episodios anteriores.
Para cubrir ese vacío, los economistas recurren a fuentes alternativas. Un ejemplo es el Índice de Desempleo de la Reserva Federal de Chicago, citado en ocasiones por su presidente, Austan Goolsbee, que no se ve afectado porque no depende de asignaciones del Congreso.
De este modo, la Reserva Federal puede seguir monitoreando el mercado laboral y tomar decisiones informadas, incluso si la OEL no publica su informe, gracias a la disponibilidad de múltiples fuentes de información. Esta situación, sin embargo, genera inquietudes adicionales. La Oficina de Administración y Presupuesto ha pedido a las agencias que se preparen para posibles recortes permanentes de personal, no solo licencias temporales sin sueldo. Aunque las implicaciones prácticas aún no están claras, seguimos atentos a la evolución de los acontecimientos y comunicaremos cualquier novedad a medida que surja.
2. ¿Por qué la Reserva Federal está recortando las tasas?
El banco central está priorizando la debilidad del mercado laboral frente a un ritmo de inflación que avanza gradualmente impulsado por los aranceles.
El promedio móvil a tres meses de creación de empleo se sitúa en torno a 29 mil puestos, frente a 168 mil el año pasado. Aunque no anticipamos un deterioro significativo adicional (que pudiera derivar en una recesión), tiene sentido que las condiciones financieras comiencen a relajarse de forma paulatina.
En materia de inflación, mantenemos una vigilancia estrecha. Prevemos que aumente gradualmente a medida que los aranceles se filtran en la economía. Estimamos que los consumidores terminarán asumiendo aproximadamente dos tercios del costo, frente al 50% actual. Sin embargo, no anticipamos que este efecto se traslade a los componentes más rígidos de la inflación de servicios (energía y vivienda) ni que modifique las expectativas de precios. La energía se mantiene estable en términos interanuales y la inflación de vivienda continúa descendiendo, ubicándose actualmente en 3,6 % interanual, nivel que no se observaba desde 2021. En conjunto, resulta difícil imaginar una aceleración de la inflación de servicios sin un crecimiento salarial más sólido, algo poco probable dada la holgura actual del mercado laboral.