Esta semana se publicó el último dato relevante antes de la reunión de la Reserva Federal de la próxima semana: el S&P 500 marcó nuevos máximos históricos y la inflación se mantuvo en línea con lo previsto, lo que sostiene las expectativas de recortes de tasas. El mercado descuenta ahora tres reducciones de 25 puntos básicos hacia finales de año.
En el frente laboral, las señales fueron más débiles. Las revisiones de referencia de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) redujeron en aproximadamente 911 mil los empleos creados entre marzo de 2024 y marzo de 2025, mientras que las solicitudes iniciales de desempleo repuntaron a su nivel más alto en casi cuatro años.
En resumen: los datos de inflación indican que las presiones de precios vinculadas a los aranceles se están filtrando gradualmente en la economía sin generar un repunte disruptivo, mientras que el mercado laboral muestra un claro debilitamiento. Con este panorama, la Reserva Federal tiene vía libre para recortar las tasas.
¿Cuáles son las implicaciones para los inversionistas? Tal como señalamos la semana pasada, seguimos un plan de cuatro pasos:
1) Aprovechar el carry en renta fija.
2) Posicionarse para un desempeño superior de los activos de riesgo.
3) Diversificar a nivel internacional.
4) Incorporar inversiones alternativas para generar retornos sostenibles.
En el análisis de hoy nos enfocamos en el segundo punto: posicionarse para un desempeño superior de los activos de riesgo.
¿Por qué esto favorece a la renta variable?
Ante todo, los recortes deberían aportar un impulso modesto pero significativo al crecimiento. Estimamos que la Reserva Federal reducirá las tasas para suavizar las condiciones financieras y no porque se avecine una recesión, un escenario ideal para las acciones.
Más allá de la reducción de la tasa de política, esto favorece un entorno financiero más flexible, al combinar las tasas de mercado a lo largo de la curva, los diferenciales de crédito, los niveles de renta variable, el dólar e incluso la volatilidad. Los economistas sintetizan esta mezcla en los llamados índices de condiciones financieras: cuando se relajan, suelen generar un impulso en el crecimiento del año siguiente.
En este contexto, la actual combinación de tasas de mercado más bajas, un dólar más débil, diferenciales de crédito ajustados y mercados bursátiles firmes apunta a un impulso de aproximadamente 50 puntos básicos en el Producto Interno Bruto (PIB) durante los próximos 12 meses.