Escenario 1 (el más probable): Estados Unidos y sus socios comerciales alcanzan acuerdos y los efectos de sustitución atenúan algunas de las tasas arancelarias establecidas por ley. Creemos que la tasa arancelaria efectiva se ubicará en un rango de aproximadamente 10%-20%. Cabe señalar que, al inicio del año, ésta se ubicaba en alrededor de 2%, por lo que el aumento de los aranceles de importación es considerable, aunque se mantiene dentro del rango de las estimaciones de Wall Street previas al "Día de la Liberación".
Este escenario probablemente afectaría significativamente el crecimiento de Estados Unidos y generaría un aumento del desempleo e inflación. Sin embargo, creemos que se evitaría una recesión, aunque por un estrecho margen. La volatilidad de los mercados probablemente continuaría y los aranceles afectarían negativamente las utilidades.
En este contexto, capitalizar las fluctuaciones puede beneficiar a los inversionistas. Para lograrlo, podrían considerar pagarés estructurados y fondos de cobertura dentro de carteras diversificadas. Estas estructuras pueden diseñarse para ofrecer exposición defensiva a la renta variable, enfocándose en la generación de ingresos mediante primas de opciones. Estas estrategias monetizan eficazmente la volatilidad para generar ingresos, sacrificando, al mismo tiempo, una parte del potencial alcista.
Además, la elevada volatilidad (y consiguiente dispersión) generalmente crea oportunidades para que los fondos de cobertura exploten activamente las distorsiones de precios del mercado y las estrategias de valor relativo entre diferentes clases de activos. Los fondos de cobertura buscan ofrecer baja correlación y beta con la renta variable y fija. Como instrumento, brindan diversificación, reducen las pérdidas durante períodos de tensión y mejoran los retornos ajustados al riesgo.
Escenario 2: Implementación total de aranceles y represalias parciales de los socios comerciales. Este sería el peor escenario para los mercados. Si los aranceles recíprocos anunciados el 9 de abril se mantienen e implementan en su totalidad, prevemos que la tasa arancelaria efectiva de Estados Unidos se situará por encima de 20%.
En este escenario, el aumento de los aranceles podría resultar en un incremento de precios, reducción del gasto de los consumidores, estancamiento de la confianza empresarial, retrasos en las inversiones, destrucción de la demanda económica, pérdida de empleos y, en última instancia, una recesión en Estados Unidos (y a nivel mundial). En este contexto, los inversionistas estarían mejor posicionados a la defensiva.
Esperaríamos que tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo recorten significativamente las tasas de interés, los rendimientos de los bonos caigan, las acciones globales se desplomen a dos dígitos y el dólar estadounidense siga debilitándose. Las asignaciones a renta fija y oro podrían beneficiar a las carteras. Los bonos básicos pueden ofrecer estabilidad e ingresos, proporcionando un refugio seguro para los inversionistas que buscan preservar el capital en medio de la incertidumbre del mercado. En particular, para los inversionistas estadounidenses, el hecho de que los bonos municipales se negocien a valuaciones favorables en comparación con su historial puede generar ingresos con ventajas fiscales.