Estrategia de inversión

El papel de bitcoin en la inversión: lo que debe saber

Bitcoin, la criptomoneda1 que inicialmente surgió como un experimento en medio de la desconfianza hacia el sistema financiero, hoy ocupa un lugar en las discusiones de algunas de las mayores instituciones financieras del mundo. El aumento de la deuda pública en Estados Unidos, la menor confianza en las instituciones, la gran transferencia generacional de riqueza y la rápida evolución de los activos digitales han llevado a algunos clientes a preguntarse: ¿está mi cartera preparada para bitcoin?

Nuestra respuesta es clara: por ahora no la recomendamos como parte de una asignación central. Aunque el argumento alcista gana fuerza, hay razones importantes para mantener la cautela. La regulación aún se está consolidando, la volatilidad sigue siendo elevada para un activo independiente y la evidencia histórica sugiere que puede aportar un nivel de riesgo desproporcionado a una cartera.

El argumento alcista de bitcoin

Los defensores de la criptomoneda sostienen que podría convertirse en una reserva de valor digital ampliamente adoptada, similar a un “oro digital”. Entre los argumentos que destacan se encuentran:

  • Escasez y descentralización. La oferta de bitcoin está limitada a 21 millones de monedas, una característica incorporada en su protocolo2. Este límite sustenta la narrativa de “oro digital”: una alternativa a las divisas fiduciarias, cuyo valor puede verse erosionado por el aumento del endeudamiento público. Además, al tratarse de un sistema descentralizado, ninguna entidad puede modificar la emisión, lo que la distingue de los sistemas monetarios tradicionales.
  • La gran transferencia de riqueza. A medida que los Millennials (nacidos entre 1981 y 1996) y la Generación Z (1997–2012) hereden más de 100 billones de dólares en activos3, sus preferencias de inversión influirán en la evolución de los mercados. Por ejemplo, el 25% de los hombres de 18 a 49 años — el grupo más receptivo —afirma tener bitcoin4, lo que podría impulsar una adopción más amplia de las criptomonedas.
  • Mayor claridad regulatoria en todo el mundo. Nuevas leyes y marcos regulatorios en Estados Unidos y otros países están reduciendo la incertidumbre, refuerzan la legitimidad de bitcoin entre instituciones e inversionistas individuales y contribuyen a una mayor participación en el mercado.
  • Infraestructura en desarrollo. Los fondos cotizados de bitcoin al contado lanzados en Estados Unidos en 2024 han atraído 62 mil millones de dólares en entradas netas5, reflejo del fuerte interés de los inversionistas. Además, el crecimiento de los mercados de derivados, de las plataformas de préstamo y de las soluciones de custodia seguras contribuye a su integración en el sistema financiero.
  • Mayor aceptación institucional. Algunas grandes instituciones financieras ya empiezan a recomendar pequeñas posiciones en bitcoin dentro de las carteras. Incluso asignaciones modestas por parte de las mayores gestoras de activos podrían impulsar significativamente la demanda.
  • Accesibilidad y portabilidad global. Bitcoin funciona sin una autoridad central, lo que permite que cualquier persona con conexión a internet pueda tener acceso. Su naturaleza digital y sin fronteras facilita el almacenamiento y la transferencia de valor, y lo hace mucho más portátil que activos físicos como el oro. Esta portabilidad resulta especialmente atractiva en mercados emergentes con monedas inestables.

Por otro lado, la capitalización de mercado de bitcoin, cercana a dos billones de dólares, es considerable para un único activo (aproximadamente comparable a la de Meta). Sin embargo, sigue siendo pequeña frente a las clases de activos tradicionales, por ejemplo, equivale a solo el 6% del valor total del mercado del oro. Aunque conviene evitar comparaciones directas, algunos defensores del activo especulan con que, si su capitalización llegara a igualar la del metal, cada moneda podría superar los 1,5 millones de dólares, aproximadamente 20 veces su precio actual.

La combinación de escasez, descentralización y creciente aceptación institucional sustenta esta visión optimista sobre el valor de bitcoin a largo plazo.

Aun así, antes de considerar cualquier asignación, conviene evaluar con atención los riesgos e incertidumbres que aún persisten.

Pese a los avances, la regulación sigue fragmentada

Uno de los motivos por los que no consideramos que bitcoin esté listo para formar parte de carteras centrales es el entorno regulatorio. En 2025, muchas economías mostraron mayor apertura hacia el ecosistema de activos digitales6, lo que facilitó su entrada en el ámbito institucional. Aun así, el panorama global sigue siendo fragmentado.

El avance —o retroceso— en materia regulatoria depende de los responsables políticos. La ausencia de normas coherentes a escala global, algo inherente a los activos descentralizados, deja a los inversionistas sin la protección y estabilidad que debería aportar la supervisión. Aunque bitcoin se encuentra más avanzado que otros segmentos del ecosistema, su aceptación también se ha visto reforzada por la evolución del marco regulatorio para los activos digitales en general.

Lograr un equilibrio entre regulaciones que generen confianza y el carácter descentralizado original de las criptomonedas seguirá siendo uno de los principales retos del sector.

La volatilidad se ha moderado, pero sigue siendo elevada

Bitcoin es conocido por su volatilidad. Durante la última década, ha fluctuado cuatro veces más que las acciones globales (cerca del 70%, frente al 16%) y experimentado 14 mercados bajistas (caídas del 20% o más) frente a solo dos de la renta variable global. Además, los retrocesos fueron más pronunciados: en los cinco peores episodios, bitcoin perdió en promedio 57%, frente al 21% de la renta variable global.

No obstante, al tratarse de un activo relativamente reciente, el período analizado influye en las conclusiones. En los últimos años, la volatilidad se ha moderado. Desde que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) aprobó los primeros fondos cotizados en bolsa de bitcoin al contado en enero de 2024, la variación anualizada de la criptomoneda ronda el 45%, muy por debajo de la registrada en la década anterior.

La volatilidad móvil a un año de Bitcoin es menor que la de Nvidia, pero duplica la del oro

Volatilidad, %

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de enero de 2025.

Esta moderación puede reflejar una mayor aceptación institucional y la maduración del activo. Aun así, la volatilidad a un año sigue siendo más del doble que la de las acciones globales y el oro. La evolución reciente de los precios sugiere que este nivel de fluctuación puede no ser adecuado para todos los inversionistas o carteras.

Ahora bien, la volatilidad no es necesariamente negativa. Históricamente, los inversionistas que han mantenido posiciones en bitcoin durante largos periodos han sido recompensados: en la última década, comprar y mantener el activo generó un retorno anualizado del 72%.

La correlación con otros activos ha sido inconsistente

La correlación de bitcoin con otros activos ha variado considerablemente. A largo plazo se sitúa en niveles relativamente bajos frente a las acciones globales (alrededor de 0,2), aunque tiende a aumentar en episodios de tensión en los mercados.

Cuando las acciones globales subieron un 5% o más en un período de cuatro semanas (entornos de apetito por el riesgo), bitcoin registró avances el 75% del tiempo, frente al 73% del oro. En cambio, cuando cayeron un 5% o más (entornos de aversión al riesgo), bitcoin experimentó pérdidas el 93% del tiempo, frente al 55% del oro.

Bitcoin no ha demostrado ser un diversificador fiable en los mercados bursátiles durante períodos de volatilidad

% de periodos

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de enero de 2026. Apetito por el riesgo: desempeño del MSCI Mundo superior al 5%. Aversión al riesgo: desempeño del MSCI Mundo inferior al -5%. Ambos calculados sobre un período móvil de cuatro semanas en la última década.

En episodios de aversión al riesgo, las acciones registraron pérdidas medias del 8% y bitcoin del 13%, mientras que el oro avanzó en promedio un 0,4%.

En términos históricos, bitcoin no ha protegido las carteras de forma consistente durante fases de debilidad en los mercados bursátiles. De hecho, tendió a comportarse peor.

También se argumenta que puede actuar como diversificador frente al dólar. Durante la última década ha mostrado una ligera correlación negativa con la divisa estadounidense (-0,14), aunque el oro ha demostrado ser un diversificador mucho más fiable (-0,50).

Bitcoin puede añadir un riesgo desproporcionado a las carteras

Las características de bitcoin dificultan su encaje en los marcos tradicionales de asignación de activos. Aunque ofrece potencial de apreciación y cierto grado de diversificación monetaria, también introduce riesgos significativos.

A continuación, comparamos una exposición a bitcoin con otros diversificadores y analizamos su impacto en el riesgo de las carteras:

  • Bitcoin frente al oro. Aunque ambos presentan correlaciones bajas con carteras multiactivo tradicionales, su contribución al riesgo es muy distinta. Desde el lanzamiento de los fondos cotizados en bolsa de bitcoin en enero de 2024, una exposición del 5% al oro en una cartera tradicional 60/40 habría aportado aproximadamente el 2% del riesgo, mientras que en el caso de bitcoin habría representado el 13%.
  • Bitcoin frente a la renta fija. En una cartera clásica 60/40, el 40% invertido en bonos representó históricamente alrededor del 9% del riesgo total. En comparación, una asignación del 3,5% a bitcoin habría generado un nivel de riesgo equivalente al de toda la exposición a renta fija.

Una asignación moderada a bitcoin aporta entre dos y tres veces su peso en riesgo

Contribución al riesgo, %

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de enero de 2025. Nota: Una cartera balanceada está compuesta por 60% MSCI Mundo y 40% bonos municipales.

Para carteras ultraconservadoras o fondos con horizontes de inversión cortos, incluso una pequeña asignación a bitcoin podría generar una volatilidad inaceptable. Los inversionistas más agresivos podrían considerarlo dentro de su presupuesto de riesgo, aunque el tamaño de la posición y una adecuada gestión del riesgo siguen siendo fundamentales.

Bitcoin no existe de forma aislada

El ecosistema de activos digitales evoluciona con rapidez y bitcoin es solo una parte de él. La “tokenización” (representación de activos del mundo real como tokens digitales en una cadena de bloques o blockchain7) amplía el acceso a inversiones alternativas y facilita la gestión de activos. Además, las blockchains actúan como infraestructuras para registrar y transferir la propiedad de activos, lo que permite realizar transferencias de valor de forma instantánea, transparente y eficiente en los mercados globales.

De hecho, desde enero de 2025, la adopción de productos y estrategias basados en blockchain por parte de instituciones financieras se ha acelerado8. A medida que los inversionistas se familiaricen con este entorno tecnológico, el uso de bitcoin podría aumentar.

Sin embargo, la expansión del ecosistema digital también puede generar nuevos riesgos. Por ejemplo, el crecimiento de las stablecoins vinculadas al dólar podría reforzar el predominio de la divisa estadounidense. Aunque facilitarían pagos y transferencias internacionales más eficientes, también podrían ralentizar las tendencias recientes de desdolarización y limitar una adopción más amplia de las criptomonedas9.

Por qué no recomendamos una asignación central

Bitcoin continúa su transición desde una curiosidad digital hacia un activo cada vez más utilizado. Aunque por ahora no recomendamos incluirlo como una posición central en las carteras, podría tener cabida como asignación satélite para inversionistas más agresivos o con un perfil especulativo, siempre que estén dispuestos a asumir su volatilidad y los riesgos asociados. La criptomoneda ha demostrado su potencial para generar retornos significativos, pero los resultados futuros siguen siendo inciertos. Por ello, el tamaño de la posición y una adecuada gestión del riesgo resultan fundamentales.

Más allá de bitcoin, el ecosistema de activos digitales está evolucionando con rapidez. Las nuevas tecnologías y plataformas podrían ayudar a desarrollar la infraestructura necesaria para una mayor aceptación de las criptomonedas y, con el tiempo, también para reforzar la confianza en ellas.

Como siempre, la construcción de su cartera debe estar alineada con sus objetivos a largo plazo y su tolerancia al riesgo. Su equipo de J.P. Morgan puede ayudarle a evaluar los riesgos y oportunidades de bitcoin y del ecosistema de activos digitales en su conjunto.

INFORMACIÓN IMPORTANTE

Toda la información de mercado y económica corresponde al 31 de enero de 2026 y procede de Bloomberg Finance L.P., salvo que se indique lo contrario.

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Antes de tomar una decisión de inversión, los inversionistas deben comprender bien estos instrumentos y estar preparados para gestionar cuidadosamente los riesgos asociados. Consulte los riesgos de los fondos registrados complejos (PDF) y todos los riesgos específicos en el folleto correspondiente del valor.

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Cuando la criptomoneda surgió por primera vez, muchos la consideraron una curiosidad digital. Hoy ocupa un lugar central en el debate financiero global.

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