El impacto del petróleo impulsa las acciones de EE.UU… por ahora
El mayor conflicto en Oriente Medio en décadas ha sacudido a los mercados: el precio del petróleo se ha disparado, las bolsas mundiales han caído y los inversionistas han buscado refugio en activos seguros. Sin embargo, el mercado bursátil estadounidense ha mostrado una resiliencia notable. ¿A qué se debe, especialmente cuando las acciones internacionales son las que han liderado los mercados en lo que va de año?
No se trata de 2019, cuando drones atacaron las instalaciones petroleras de Saudi Aramco, ni siquiera de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania elevó el petróleo cerca de 45%, hasta los 140 dólares por barril. Esta vez, el riesgo no está en la oferta de petróleo, sino en la volatilidad de los precios.
Estados Unidos es el mayor consumidor de petróleo del mundo y, a primera vista, un alza del precio debería afectarlo más que a nadie. Sin embargo, la realidad es más matizada: la clave está en el origen del riesgo.
De dónde viene y hacia dónde va el petróleo
Participación en las importaciones de EE.UU. (izquierda) y en las exportaciones de Irán (derecha), %
Esto no significa que los estadounidenses estén protegidos de las subidas de la gasolina. Al fin y al cabo, el mercado del petróleo responde a la oferta global. Sin embargo, la independencia energética hace que los cambios en los precios tarden más en trasladarse a las estaciones de servicio, lo que facilita absorber la volatilidad a corto plazo.
En episodios geopolíticos anteriores, el temor se centraba en la escasez: ¿llegarían los barriles? Hoy, la prima de riesgo ya está incorporada en el precio y responde menos a pérdidas de producción que a la incertidumbre sobre las rutas de transporte. Tras el inicio de la operación militar de Estados Unidos en Irán, la atención se ha desplazado hacia el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo que se comercia a nivel mundial.
Esa incertidumbre explica la rápida reacción de los mercados bursátiles a los movimientos del petróleo. De prolongarse, las subidas podrían trasladarse a los costos de producción y transporte y, con el tiempo, al consumidor, lo que debilitaría la demanda.
Se trata de un escenario extremo, pero los conflictos geopolíticos ya han demostrado en el pasado su capacidad para impulsar la inflación. Un ejemplo fue 2022, cuando el encarecimiento de la energía —como consecuencia de la guerra en Ucrania y las sanciones posteriores— explicó cerca de un tercio del pico inflacionario del 9%.
Nerviosismo en los mercados
Una buena forma de medir el temor es la correlación entre el petróleo y las acciones. Como los activos de riesgo suelen moverse al compás del crecimiento global, lo habitual es que suban a la vez. Si los estadounidenses tienen buenos ingresos, consumen, conducen y siguen invirtiendo, en teoría, tanto el petróleo como el mercado bursátil deberían avanzar gradualmente.
Sin embargo, cuando las subidas del petróleo responden a riesgos geopolíticos y no a la demanda, el impacto sobre las acciones y la confianza económica suele ser desproporcionadamente negativo. Es entonces cuando la relación se rompe. Desde el inicio de la operación militar de Estados Unidos en Irán, la correlación ya se ha vuelto negativa, reflejo del repunte del petróleo y de la presión sobre las bolsas mundiales. En cualquier caso, la ruptura suele ser puntual, no estructural.
Cambio de rumbo
Impulsados por señales alentadoras de crecimiento global, temor a valuaciones elevadas en las grandes tecnológicas, dudas sobre el impacto de la inteligencia artificial y la política exterior de Estados Unidos, desde comienzos de 2026, los inversionistas han dirigido sus flujos hacia los mercados internacionales. Sin embargo, el conflicto en Irán podría cambiar esa tendencia. En la semana posterior a la operación militar, las acciones estadounidenses han superado a sus pares internacionales, revirtiendo la dinámica observada en lo que va de año.
Las acciones estadounidenses han tenido un desempeño inferior al de los índices globales
MSCI International ex-U.S. frente al MSCI U.S. (1 de septiembre de 2025 = 100)
Asimismo, los repuntes del petróleo provocados por tensiones geopolíticas no afectan por igual a los mercados bursátiles globales. Suelen pesar más sobre las regiones importadoras netas de energía y que dependen estructuralmente del suministro de Oriente Medio, como Europa y partes de Asia.
Estados Unidos, en cambio —ahora exportador neto de energía—, se encuentra en una posición muy distinta, dada su distancia geográfica del conflicto, sus fuentes energéticas en Norteamérica y el carácter más defensivo de su mercado bursátil. Además, un conflicto prolongado que afecte al estrecho de Ormuz podría tener consecuencias reales para el crecimiento global y poner en riesgo uno de los principales motores del reciente interés por las acciones internacionales.
Esto no garantiza que la bolsa estadounidense vaya a superar de inmediato a otras plazas, pero sí sugiere que el conflicto podría jugar en contra de los mercados internacionales que han repuntado desde comienzos de año.
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