Dicho esto, hay varias operaciones destacadas en los últimos años que ilustran el interés sostenido en los mercados privados de la región.
Un ejemplo es Sul América S.A., cuya fusión en 2023 con Rede D’Or contó con el apoyo de Sao Luiz y The Carlyle Group. Esta combinación de dos de las mayores instituciones del sector salud en Brasil, orientada a integrar sus negocios de seguros y odontología, pone de relieve el dinamismo continuo de las operaciones privadas en la región. La transacción recibió además autorización incondicional, al no presentar riesgos para la competencia, lo que refleja la existencia de marcos regulatorios favorables en el país.
Prisma Medios de Pago es otro ejemplo reciente que evidencia el interés sostenido del capital riesgo en el sector tecnológico financiero durante la última década. La compañía, anteriormente perteneciente a un amplio grupo de bancos, se mantiene como el principal procesador de tarjetas de crédito y débito de Argentina. En 2019, la firma de capital privado Advent International adquirió una participación mayoritaria por 1.420 millones de dólares, lo que puso de relieve la creciente relevancia de este segmento para la recuperación de la economía local. A comienzos de este año, Advent evaluó la posibilidad de lanzar una OPI para reforzar su tesis de crecimiento, con una valuación superior a cinco mil millones de dólares.
Existen numerosos ejemplos dentro de los mercados privados, pero los factores que explican este crecimiento pueden atribuirse, al menos en parte, a la convergencia de tendencias estructurales persistentes. El mayor impulso al nearshoring derivado de la guerra comercial con Estados Unidos ha llevado a que multinacionales trasladen parte de su producción más cerca de su mercado principal, lo que ha incentivado flujos de capital hacia América Latina. Además, la recuperación posterior a COVID-19 ha estimulado inversiones sustanciales en infraestructura sanitaria, con el objetivo de fortalecer los sistemas locales y atender nuevas necesidades de salud pública. Este dinamismo se ve reforzado por reformas regulatorias que abren subsectores como la telesalud y contribuyen a diversificar aún más el panorama de inversión.
Principales impulsores de crecimiento en los sectores privados de Brasil y México
Para evaluar este sentimiento en los distintos países de América Latina, hemos utilizado datos de capital de riesgo, que ofrecen una perspectiva sobre la predisposición de los inversionistas a participar en segmentos de riesgo elevado y alto crecimiento dentro de los mercados privados.
Brasil destaca como el principal motor de este dinamismo gracias a su sólida infraestructura y a un marco regulatorio favorable, que han atraído importantes transacciones en sectores como salud y tecnología financiera, entre otros. Su consolidado ecosistema financiero y amplio mercado interno lo convierten en un escenario propicio para la integración y expansión de grandes instituciones, como lo demuestran recientes acuerdos en el ámbito sanitario.
México también se perfila como un mercado prometedor, con señales iniciales de fuertes flujos de capital impulsados por su posición estratégica para el nearshoring y un marco regulatorio en evolución que favorece el desarrollo de nuevas industrias, como la telesalud.
En conjunto, aunque el sentimiento de los inversionistas sigue siendo cauteloso en el contexto macroeconómico actual, Brasil y México están ganando protagonismo como polos clave de crecimiento, gracias a ventajas estructurales que les permiten atraer una amplia gama de inversiones de los mercados privados de toda América Latina.