Estados Unidos es el ejemplo más evidente. En la práctica, “Una gran y hermosa ley” (One Big Beautiful Bill) consolida una expansión fiscal de varios años, porque extiende y amplía disposiciones tributarias y otras medidas que, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, añadirían alrededor de USD 3.4 billones a los déficits acumulados entre 2025 y 2034.
Europa no se queda atrás. Alemania, en particular, ha convertido la seguridad y capacidad militar en una prioridad nacional, respaldada por cambios que permiten un endeudamiento significativamente mayor, con proyecciones que apuntan a un aumento sostenido de los recursos destinados a este ámbito en la segunda mitad de la década.
En otras palabras, los gobiernos están emitiendo más deuda al mismo tiempo que los bancos centrales compran menos. Esta dinámica de oferta y demanda puede ejercer presión al alza sobre los rendimientos, especialmente en los tramos largos de la curva. En promedio, los rendimientos a 10 años en Francia, Alemania y Japón han aumentado alrededor de 55 puntos básicos en lo que va de año.
En resumen: En un mundo marcado por la fragmentación y mayores compromisos en materia de seguridad, el aumento del gasto público fue una tendencia clara en 2025. Esperamos que continúe, lo que debería contribuir a impulsar el crecimiento económico. Al mismo tiempo, implica mayores niveles de deuda soberana en un contexto de menor absorción por parte de los bancos centrales, algo que puede mantener elevados los rendimientos de largo plazo.
5. Por último, pero no menos importante: más de 45 bancos centrales recortaron tasas al menos una vez este año, incluso con inflación aún persistente
Esto representa uno de los virajes más amplios hacia políticas más flexibles que hemos visto en años. Lo que hizo que este ciclo fuera diferente fue el motivo: los bancos centrales comenzaron a priorizar cada vez más el crecimiento y el mercado laboral, aun cuando la inflación no había vuelto plenamente al objetivo.
Y esto importa, porque la tarea de estabilizar los precios aún no ha finalizado. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la inflación general se ubicó en 2% o menos en solo siete de las 38 economías, que es el objetivo más común entre las naciones avanzadas.
La Reserva Federal de Estados Unidos ha sido un actor clave: cerró el año con su tercer recorte consecutivo de 25 puntos básicos y situó el rango objetivo en 3,50%–3,75%. Además, la política más flexible ya se refleja donde realmente importa: las condiciones financieras ahora parecen favorables y el indicador de la Reserva Federal de Chicago apunta a un impulso aproximado de 60 puntos básicos al crecimiento del PIB en el próximo año. Si el entorno efectivamente pasa a ser expansivo, la historia juega a favor del mercado: en los últimos 15 ciclos de política, las acciones subieron al año siguiente del último recorte de tasas en todos los casos, con una ganancia promedio de 16,5% (crédito para Madison Faller).