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Adiós, inflación

La gran mayoría de economías desarrolladas y más de la mitad de las emergentes ya no sufren de presiones inflacionarias desmedidas. Todo lo contrario.

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC, NO TIENEN GARANTÍA BANCARIA Y PUEDEN PERDER VALOR. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse en el enlace al final de la transmisión de audio.

 

Por un largo tiempo, la inflación, un mal que puede afligir tanto a países ricos como a países pobres, fue uno de los desafíos más importantes de la economía mundial. Pero ése ya no pareciera ser el caso. La gran mayoría de economías desarrolladas y más de la mitad de las emergentes ya no sufre de presiones inflacionarias desmedidas. Todo lo contrario. Estamos ahora en una era en la que un sinnúmero de países sufre presiones deflacionarias, donde la inflación está por debajo de las metas autoimpuestas, y ni una década de tasas de interés por los suelos, ni los principales bancos centrales imprimiendo dinero, ni tasas de desempleo históricamente bajas han podido hacer nada al respecto.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy analizaremos por qué las presiones inflacionarias globales han disminuido de forma categórica en un contexto en el que la baja inflación es ahora un fenómeno global con causas generales y donde las excepciones son pocas y tienen causas particulares.

 

En su afán de explicar por qué las presiones inflacionarias se han moderado de forma tan notable en los últimos tiempos, los expertos han identificado una serie de factores que a su criterio han sido determinantes. Entre ellos figuran prominentemente los esquemas de metas de inflación implementados por muchos bancos centrales en los años 90—los cuales han servido para blindar a las economías contra espirales inflacionarios—así como expectativas de inflación bien ancladas, cambios tecnológicos extensos y un gran crecimiento tanto en el intercambio de bienes como en los flujos de capitales a nivel internacional. Mientras que el simple hecho de que los consumidores esperen que los precios no suban ha ayudado a prevenir que los precios suban, la tecnología ha ayudado mucho a incrementar la competencia y a mejorar el acceso a bienes y servicios y por lo tanto a mantener los precios bajo control. Mientras tanto, la globalización y el consecuente aumento en los flujos comerciales y financieros ha hecho que la inflación se convierta en un fenómeno global y como resultado que los países ya no exporten o importen inflación como lo hacían antes.

 

A pesar de que la teoría económica plantea que existe, o al menos debiera existir, una correlación negativa entre el desempleo y la inflación, es decir que cuando una de esas variables sube la otra debiera bajar y viceversa, la combinación actual de un bajo desempleo y una baja inflación se ha convertido en un misterio difícil de descifrar. No hace mucho Jerome Powell, el timón principal de la política monetaria de los Estados Unidos, anunció que una baja inflación acompañada de un bajo desempleo es uno de los más principales desafíos de nuestro tiempo. A pesar de esto, hoy en día los bancos centrales más influyentes del mundo están mucho más capacitados para confrontar presiones inflacionarias que presiones deflacionarias, sobre todo en un contexto en el cual presiones deflacionarias podrían perpetuarse. Si los consumidores esperan que los precios caigan en el futuro, dejarán de consumir hoy y esperarán para hacerlo cuando los precios sean menores. Pero si todos dejan de gastar hoy, la demanda y por ende el crecimiento serán menores, lo que a su vez hará que los precios caigan aun más. En condiciones normales, la respuesta de política monetaria de los bancos centrales sería reducir las tasas de interés para estimular el crecimiento, pero el problema es que hoy por hoy las tasas de interés ya han caído a niveles insólitos, cayendo a territorio negativo en Europa y Japón, a casi cero en Inglaterra y a no mucho más en Estados Unidos. Esto quiere decir que la opción de utilizar exclusivamente política monetaria para mantener las grandes economías del mundo viento en popa estimulando el crecimiento y la inflación es algo insuficiente. Esto se debe a que las economías han sufrido cambios estructurales muy severos y en muchos casos difíciles de comprender, mientras que el arsenal de políticas monetarias ha sido incapaz de adaptarse a esos cambios con la premura necesaria. Para muchos, la solución al desafío de llevar a la inflación a las metas preestablecidas va más allá de la esfera monetaria, la cual ha perdido algo de eficacia, e incursiona en la esfera fiscal. En otras palabras, generar una mayor inflación dependerá más y más de la combinación de políticas monetarias y fiscales, y ya no solo monetarias, como se creía antes.

 

La historia monetaria del mundo ha estado marcada por una serie de experimentos de política cuya efectividad ha estado limitada por la evolución y transformación de la economía internacional misma. Conforme el mundo se ha globalizado, también lo ha hecho la inflación, que ya no depende solo de factores idiosincráticos, como solía hacerlo, ni de política monetaria para mantenerla estable y darle dirección. Un mundo cambiante amerita políticas flexibles capaces de reconocer que hay ocasiones en que los bancos centrales no pueden controlar la inflación, o la deflación, solo a través del manejo de política monetaria. Conforme la medicina monetaria utilizada para estimular el crecimiento y la inflación ha perdido fuerza, el momento pareciera ser oportuno para utilizar también alternativas no-monetarias, aunque eso podría generar sus propios riesgos.                          

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.     

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

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