Estrategia de inversión
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Los aranceles vuelven a ser protagonistas en la agenda internacional, aunque la situación es más compleja de lo que sugieren los titulares. Si bien la fragmentación global gana relevancia, la solidez de las relaciones económicas hace que una desvinculación total sea poco probable. En este contexto, los mercados y las economías parecen estar adaptándose, buscando mayor autonomía y resiliencia dentro de un entorno global caracterizado por años de cooperación económica entre países.
La imposición inicial de aranceles a comienzos de abril de 2025 provocó una significativa corrección de los mercados, con el S&P 500 registrando una caída aproximada del 12% en los días previos a la implementación de la pausa de 90 días, medida que finalmente contribuyó a moderar el ritmo de las ventas. Durante este periodo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo aumentaron en torno a 40 puntos básicos, mientras que la divisa estadounidense se depreció cerca de un 5% desde el inicio hasta el final de abril. Este comportamiento coordinado entre distintas clases de activos evidenció la consolidación de la estrategia denominada “Sell-America”, en la que los inversores reconsideraron su exposición a la renta variable, la renta fija y la divisa de Estados Unidos.
La semana pasada, la propuesta de la Casa Blanca de incrementar los aranceles a ocho países europeos generó un repunte en la volatilidad y situó nuevamente este tema en la agenda de los mercados. Si bien los movimientos iniciales del S&P 500, la divisa estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro recordaron la magnitud de la volatilidad observada durante el denominado “Día de la Liberación” del año pasado, en esta ocasión las fluctuaciones fueron más moderadas, alcanzando únicamente entre el 15% y el 20% de la variación registrada durante el impacto arancelario original, seguidas de una recuperación relativamente rápida. Esta moderación pone de manifiesto la importancia de mantener la prudencia ante condiciones de mercado en constante cambio.
De cara al futuro, el seguimiento de la correlación a 90 días entre la divisa estadounidense y el S&P 500 debería servir como un indicador relevante. Si esta correlación se mantiene en terreno positivo, podría indicar que los inversores continúan percibiendo los activos estadounidenses como una única referencia de riesgo.
Si bien la atención inmediata se centra en los activos, el contexto general está determinado por una serie de riesgos interrelacionados. Uno de estos factores es la posibilidad de que Europa recurra a su Mecanismo Anticoercitivo (ACI), lo que podría restringir el acceso de Estados Unidos al mercado europeo de servicios y tecnología. Las importaciones anuales de servicios estadounidenses por parte de la Unión Europea, que ascendieron a aproximadamente 483.000 millones de euros en 2024, abarcan sectores clave como tecnología, telecomunicaciones y propiedad intelectual. Cualquier interrupción en este ámbito tendría repercusiones en ambas economías, aunque los obstáculos operativos y políticos para su implementación siguen siendo considerables.
Otro factor relevante que se menciona con frecuencia es la posición de Europa como principal tenedor extranjero de deuda pública estadounidense. Con un volumen estimado de 8 billones de dólares, lo que representa cerca del 24% de los 34 billones de dólares del mercado de bonos del Tesoro, la Unión Europea se consolida como el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos. Aunque la posibilidad de una desinversión a gran escala se plantea ocasionalmente en periodos de elevada tensión, sus repercusiones se extenderían mucho más allá de las fronteras estadounidenses. Un incremento significativo en los rendimientos de la deuda estadounidense probablemente se trasladaría a los mercados internacionales de financiación, elevando los costes de endeudamiento para otros emisores soberanos, incluidos países europeos como Francia, que afronta más de 3 billones de euros en deuda pública pendiente y un déficit fiscal persistente. Hasta la fecha, ajustes graduales, como la reciente reducción de 100 millones de dólares por parte de un fondo de pensiones danés, han sido asumidos sin dificultad por el mercado.
De cara al futuro, la posible aplicación de aranceles como represalia por parte de Europa, por un valor de 93.000 millones de euros, sigue pospuesta, ya que las medidas han sido prorrogadas por seis meses adicionales. Los sólidos vínculos económicos entre Estados Unidos y la Unión Europea deberían continuar actuando como un factor de estabilidad, lo que reduce la probabilidad de un conflicto comercial de mayor envergadura.
La probabilidad de que se materialicen los escenarios más adversos, como un embargo generalizado de servicios o una venta acelerada y desorganizada de bonos del Tesoro, no parece ser el escenario base. Las dependencias mutuas entre Estados Unidos y Europa deberían actuar como un factor moderador, favoreciendo la negociación por encima de la confrontación.
Las iniciativas europeas orientadas a modernizar la infraestructura y fortalecer industrias estratégicas pueden favorecer a determinados líderes regionales, mientras que Estados Unidos continúa ofreciendo oportunidades atractivas, respaldadas por una sólida demanda interna, flexibilidad en la política económica, autosuficiencia energética y liderazgo tecnológico. Sin embargo, los activos estadounidenses no están exentos de la incertidumbre global, y es posible que persistan episodios de volatilidad a medida que evolucionen los acontecimientos.
Los acontecimientos recientes refuerzan la necesidad de construir carteras que sean tanto resilientes como capaces de ajustarse a un entorno caracterizado por la fragmentación global, uno de los tres pilares fundamentales de nuestra visión. Continuamos recomendando una estrategia diversificada que contemple distintas clases de activos y regiones:
Diversificación de Divisas: mantener exposición a una variedad de divisas puede ayudar a mitigar el impacto de los cambios en los flujos de capital y la divergencia de políticas. En resumen: si bien los titulares sobre aranceles han generado volatilidad en los mercados, los fundamentos económicos subyacentes continúan siendo, en términos generales, favorables. Consideramos que una diversificación estratégica será esencial a medida que el entorno global siga evolucionando. Nuestro equipo está preparado para ayudarle a gestionar estas complejidades y posicionar sus carteras para lograr tanto resiliencia como oportunidades.
Consideramos que la información que se recoge en este documento es fiable; sin embargo, no garantizamos que sea completa o exacta. Las opiniones, las estimaciones, las estrategias y las perspectivas de inversión que se expresan en este documento representan nuestra visión a partir de la situación actual del mercado y están sujetas a cambios sin previo aviso.
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