Economía y mercados

El costo del capital aumenta, pero las acciones siguen resistiendo

Tradicionalmente, el aumento de las tasas de interés no favorece a los activos de riesgo. Desde 1972, el S&P 500 ha caído alrededor de 4% en las seis semanas posteriores al primer incremento de un ciclo, a medida que los inversionistas incorporan mayores costos de financiamiento y de descuento. Aunque las acciones suelen retroceder en las primeras etapas, la mediana de los retornos durante los seis meses siguientes ha sido históricamente positiva. En última instancia, importa menos la dirección de las tasas de referencia que las razones que explican su aumento.

Si el endurecimiento monetario refleja un mayor crecimiento económico, demanda resiliente y utilidades corporativas sólidas, el mercado bursátil puede soportar rendimientos más altos de los bonos. En esta ocasión, tras el incremento de 25 puntos básicos ampliamente anticipado en la reunión de septiembre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), las acciones se han mantenido relativamente resilientes. Quizás esto se deba a que no se trata de un ciclo de subidas típico, impulsado únicamente por la preocupación en torno a la inflación o el mercado laboral, sino a que la trayectoria de la política de la Reserva Federal es solo uno de los factores que determinan el entorno de las tasas de interés.

Tras las caídas iniciales, la renta variable ha registrado avances durante los ciclos de subidas de tasas

Retorno del S&P 500 en las semanas posteriores a la primera subida de tasas de la Reserva Federal en un ciclo de endurecimiento monetario, %

Fuentes: FRED y Bloomberg Finance L.P. Información al 16 de septiembre de 2026.

Nota: Nueve episodios distintos desde 1972. Para los períodos posteriores a 1983, las fechas se basan en la cronología del Banco de la Reserva Federal de St. Louis y de la Junta de la Reserva Federal. Para los ciclos iniciados en 1972 y 1977, se utilizan puntos de inflexión de la tasa efectiva, por lo que las fechas tienen un menor grado de precisión.

El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.

A esto se suman los cerca de 315 mil millones de dólares en emisiones de bonos previstas por los hiperescaladores para 2027—además de los 280 mil millones de 2026—, el conflicto que continúa en Oriente Medio y sus efectos sobre los precios de la energía, y el auge del mercado de renta variable. Si bien la Reserva Federal pudo haber iniciado el movimiento al alza de las tasas de interés, ya no es la única fuerza que las impulsa. La interacción entre estos otros factores influye cada vez más en la dirección de los rendimientos reales, que podrían terminar siendo más importantes que el próximo incremento de 25 puntos básicos.

No es solo la Reserva Federal

A pesar del repunte histórico de las acciones y del giro en el mercado de bonos, el movimiento de mayor relevancia podría ser el persistente aumento de los rendimientos reales. Al incorporar la inflación, estos reflejan el verdadero costo del capital y tienen el impacto más directo sobre empresas, consumidores y gobiernos. Si bien una Reserva Federal más restrictiva ha ido perdiendo protagonismo en la evolución de los rendimientos de los bonos, otros factores han pasado a primer plano:

  • La economía estadounidense ha resultado sorprendentemente difícil de desacelerar. En lugar de debilitarse ante el aumento de las tasas de interés y los precios de la energía, la actividad económica de Estados Unidos se mantiene relativamente resiliente. Los consumidores siguen gastando.
  • Una demanda extraordinaria de capital. La infraestructura de inteligencia artificial, los centros de datos, los semiconductores, la generación de energía y la modernización de la red eléctrica están absorbiendo grandes volúmenes de inversión. Un ciclo más sólido sienta las bases para el crecimiento de la productividad a largo plazo.
  • Competencia por los recursos. El gobierno de Estados Unidos está emitiendo grandes cantidades de deuda, lo que hace que la oferta de títulos del Tesoro compita directamente con la demanda de inversión del sector privado. Los inversionistas en bonos tienen más opciones para decidir a quién prestar.
  • Los precios de la energía siguen aumentando. El conflicto en curso en Oriente Medio y los elevados precios de las materias primas a escala mundial hacen que los inversionistas exijan una compensación adicional por mantener activos de mayor duración expuestos a esa incertidumbre.

En conjunto, la conclusión es clara: el costo del capital está aumentando. El último movimiento comparable se produjo en 2023, cuando los rendimientos reales a 10 años subieron casi 90 puntos básicos en menos de un año, a medida que los inversionistas reevaluaban el crecimiento, los déficits fiscales y la posibilidad de que las tasas de interés se mantuvieran elevadas durante más tiempo. Ese episodio terminó ejerciendo presión sobre las valuaciones de la renta variable, pero unas utilidades más sólidas ayudaron a amortiguar el impacto. Hoy estamos viendo algo similar.

Un mayor margen de protección

A primera vista, un aumento de más de 70 puntos básicos en los rendimientos reales debería haber sido problemático para la renta variable. En teoría, cuando estos suben, el financiamiento se encarece para consumidores y empresas y, con el tiempo, puede desacelerar el gasto, inversión y crecimiento de las utilidades corporativas, lo que genera presión sobre las acciones. Y cuando los rendimientos reales suben en esa magnitud en cuestión de meses, suelen afectar los retornos de la renta variable.

Sin embargo, las acciones se han mantenido inusualmente resilientes gracias a las utilidades corporativas, un mayor crecimiento económico y el gasto en inversiones relacionadas con la inteligencia artificial. Los rendimientos reales más elevados pueden presionar a la baja las valuaciones, pero el sólido crecimiento de las utilidades está ayudando a contrarrestar ese efecto. Después de todo, los márgenes del S&P 500, situados en el 17%, se encuentran en máximos históricos.

Una forma de verlo es a través de la prima de riesgo de la renta variable del S&P 500, una medida sencilla de la compensación adicional que reciben los inversionistas por mantener acciones en lugar de un bono del Tesoro a 10 años. A medida que los rendimientos han seguido aumentando, los bonos se han vuelto más atractivos, pero también las acciones, debido a la compresión de los múltiplos. Por ello, la prima de riesgo se encuentra aproximadamente en el mismo nivel que al comienzo del año. En otras palabras, según este indicador, los bonos no ofrecen una ventaja relativa frente a las acciones, pese al significativo aumento de los rendimientos reales. 

La prima de riesgo de la renta variable ha vuelto al nivel de comienzos de año

Prima de riesgo del S&P 500, puntos porcentuales | Rendimiento real del Tesoro a 10 años, %

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 16 de septiembre de 2026.

Nota: La prima de riesgo de la renta variable se calcula como la diferencia entre el rendimiento de beneficios de consenso previsto para los próximos 12 meses del índice y el del Tesoro a 10 años.

El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.

La experiencia histórica sugiere que las acciones pueden resistir tasas de interés más elevadas cuando reflejan un mayor crecimiento económico y utilidades corporativas más sólidas. Hasta ahora, ese ha sido el caso. Sin embargo, mantener ese equilibrio se vuelve cada vez más difícil ante el continuo aumento de los rendimientos reales. La solidez de las utilidades, aceleración de la inversión en inteligencia artificial y resiliencia de la economía han proporcionado un margen de protección a los activos de riesgo. La pregunta para los inversionistas es si ese margen seguirá siendo suficiente en caso de que el costo del capital continúe al alza. Por ahora, las utilidades están ganando la batalla, pero los rendimientos reales siguen marcando el rumbo.

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Si bien la Reserva Federal subió las tasas de interés, el mercado bursátil no ha reaccionado como esperaban los inversionistas.

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