Estrategia de inversión

Tres preguntas antes de la primera revisión formal del T-MEC

Por LATAM & GFG Investment Strategy
  • El marco trilateral se mantiene; la amenaza bilateral es solo una palanca de negociación. Las cadenas de suministro norteamericanas están demasiado integradas y los propios costos de fragmentación para Washington —la brecha arancelaria bajo trato NMF, el arbitraje del CPTPP y la pérdida del veto sobre China— son demasiado elevados para que un pivote bilateral sea viable. El acuerdo continúa, con una prórroga completa que se perfila con mayor probabilidad hacia 2027. 
  • La aplicación efectiva del valor agregado es el principal campo de batalla comercial. Con aproximadamente el 45% de las exportaciones automotrices mexicanas aún de origen extrarregional, y con México como el principal proveedor de productos de tecnología avanzada (PTA) hacia Estados Unidos, cabe esperar umbrales de contenido más exigentes, auditorías a nivel de planta y reglas de origen más estrictas orientadas a frenar los flujos indirectos de origen chino —con los PTA posicionados como el próximo frente de disputa tras el sector automotriz—.
  • La certeza jurídica en México es el riesgo subestimado. La reforma judicial de 2024 otorgó a la coalición gobernante un control efectivo sobre los tribunales, vaciando de contenido el respaldo jurídico interno del que dependen las protecciones a la inversión del T-MEC. Para las empresas que comprometen capital en los corredores industriales, la reforma del mecanismo de solución de controversias —y no los aranceles— es el punto neurálgico.
  • El T-MEC seguirá siendo utilizado como instrumento de presión en asuntos no comerciales. De la migración al crimen organizado, Washington ha recurrido sistemáticamente al acuerdo para obtener concesiones de política pública más allá del ámbito estrictamente comercial. Este patrón persiste independientemente de quién ocupe el poder, lo que implica que las empresas enfrentarán

 

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2020, rige aproximadamente 1,5 billones de dólares en comercio anual de bienes entre las tres partes —equivalente a cerca del 5% del PIB de Estados Unidos y a más del 30% de todo el comercio exterior de bienes de ese país—lo que lo convierte en el acuerdo comercial con mayor incidencia directa sobre los costos de manufactura, los precios al consumidor y la resiliencia de las cadenas de suministro estadounidenses. Su alcance abarca los sectores automotriz, aeroespacial, de defensa, agrícola y de ensamble tecnológico, haciéndolo relevante no solo para los operadores norteamericanos, sino para cualquier inversionista o empresa con exposición a la economía de Estados Unidos. Y la incertidumbre en torno a su continuidad va en aumento: el 1 de julio será la primera prueba de fuego.

Tras la renegociación del TLCAN que derivó en el T-MEC en 2020, se introdujo una cláusula de caducidad con revisiones obligatorias cada seis años, entre otros cambios significativos. El 1 de julio marca la primera de estas instancias de revisión. Si bien el plazo no implica la terminación del acuerdo, sí activa una revisión obligatoria en la que las partes pueden confirmar conjuntamente una prórroga, negociar modificaciones, o bien permitir que el acuerdo transite a revisiones anuales por el resto de su vigencia de 16 años.

Fuente: J.P. Morgan Investment Bank. Información al 18 de febrero de 2026.

Aunque asignamos una probabilidad mínima o nula a una ruptura total de cualquier forma de acuerdo comercial entre los tres países, el problema radica en que, mientras las negociaciones se estancan, las empresas postergan decisiones de inversión y la incertidumbre —tanto empresarial como económica—se acumula para los tres socios.

De cara al punto de control del 1 de julio, tres preguntas dominan las conversaciones con clientes: (1) si el marco trilateral sobrevivirá intacto o dará paso a acuerdos bilaterales; (2) cuáles son los puntos de presión con mayor probabilidad de definir el resultado de la negociación y hasta dónde están dispuestas a llegar las partes; y (3) si la revisión seguirá siendo propiamente una negociación comercial o servirá, una vez más, como palanca de presión sobre asuntos de seguridad y política más amplios..

1. ¿Sigue siendo necesario un acuerdo trilateral?

El contexto de esta revisión ha cambiado sustancialmente desde 2020. México superó a China como el principal socio comercial de bienes de Estados Unidos, tanto en volumen total como en la principal fuente del déficit comercial de bienes, a medida que el nearshoring pasó de ser una tendencia a convertirse en una prioridad de política pública y las empresas diversificaron sus cadenas de suministro alejándolas de China. Esto ha hecho de América del Norte un elemento más central en la agenda de seguridad económica de Washington, pero también ha intensificado el escrutinio sobre si el acuerdo está genuinamente fomentando la producción dentro de la región o simplemente redirigiendo flujos comerciales bajo una etiqueta norteamericana. El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha sido explícito sobre las implicaciones: mientras el país siga registrando un elevado déficit comercial con México, los aranceles permanecerán como parte del instrumental de política.

Esta presión ha alimentado el apetito bilateral tanto en Washington como en Ottawa, donde ambos han señalado apertura a un acuerdo directo entre Estados Unidos y Canadá en lugar del marco trilateral.

Sin embargo, las cadenas de suministro norteamericanas están profundamente integradas, y el aluminio es el ejemplo más elocuente: Canadá produce aproximadamente tres millones de toneladas métricas al año en las fundidoras hidroeléctricas de Quebec —una ventaja de costos estructural que Estados Unidos no puede replicar— y actualmente abastece cerca de la mitad de las importaciones de aluminio estadounidenses. Ese metal pasa por las laminadoras de Estados Unidos, donde se transforma en paneles de carrocería,piezas estructurales y componentes de motor, antes de fluir a través de los clústeres automotrices de Monterrey, Saltillo y Guanajuato hacia las plantas de ensamble final de GM, Ford, Volkswagen, Toyota y otras en México. En términos prácticos, una pieza de aluminio canadiense puede cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos dos veces, y la frontera entre Estados Unidos y México otras dos veces, antes de llegar a un comprador de automóviles en ese último país: una primera vez como metal en bruto que viaja hacia el sur, y una segunda como vehículo terminado que regresa hacia el norte. La fundidora canadiense, la laminadora estadounidense y la planta de ensamble mexicana no son eslabones independientes de una cadena, sino un sistema de producción integr ado, y las reglas de contenido del T-MEC fueron diseñadas precisamente para sustentarlo.

Estados Unidos depende de Canadá para casi la mitad de sus importaciones de aluminio

Importaciones de aluminio de Estados Unidos por país (2025), %

Fuentes: J.P. Morgan Private Bank y Departamento de Comercio de Estados Unidos. Información al 31 de diciembre de 2025.

La mitad de las exportaciones estadounidenses de autopartes se destina a México

Exportaciones de autopartes de Estados Unidos en 2025, %

Fuentes: J.P. Morgan Private Bank y Departamento de Comercio de Estados Unidos. Información al 31 de diciembre de 2025.

Una cuarta parte de las importaciones de automóviles de Estados Unidos proviene de México

Importaciones de automóviles de Estados Unidos por país en 2025, %

Fuentes: J.P. Morgan Private Bank y Departamento de Comercio de Estados Unidos. Información al 31 de diciembre de 2025.

El argumento económico contra la fragmentación se refuerza con uno de orden procedimental: cualquiera de las partes puede retirarse del T-MEC con seis meses de aviso, pero construir acuerdos bilaterales sustitutos requeriría nueva legislación del Congreso en Estados Unidos, la aprobación del Senado en México y acción 4 parlamentaria en Canadá —un proceso que se mide en años, no en meses—. En cualquier período de transición, el comercio entre los tres países regresaría al tratamiento arancelario de nación más favorecida (NMF), dado que el T-MEC reemplazó al TLCAN en su totalidad y no existe ningún marco previo al que las partes puedan acogerse. La exposición de Washington va más lejos: tanto Canadá como México son miembros del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT, o CPTPP por sus siglas en inglés), cuyo umbral de contenido automotriz del 45% es considerablemente inferior al 75% del T-MEC, lo que otorga a ambos países un camino expedito de regreso a las reglas de exportación más flexibles que el T-MEC buscó reemplazar. Washington también perderíala cláusula de "veneno" del acuerdo, que le otorga poder de veto sobre los tratados comerciales que México celebre con economías no de mercado como China. En conjunto, la brecha arancelaria bajo trato NMF, la asimetría con el CPTPP y la pérdida del veto sobre China implican que, en un escenario de fragmentación total, Washington tendría más que perder de lo que comúnmente se asume.

Nuestra opinión es que el apetito bilateral es genuino, pero que los argumentos en contra de materializarlo son de naturaleza estructural: con aproximadamente 14 millones de empleos en Estados Unidos vinculados al comercio intrarregional, las cadenas de suministro norteamericanas son demasiado integradas para fraccionarse; el camino procedimental hacia acuerdos sustitutos pasa por años de legislación en las tres capitales; y las pérdidas que sufriría Washington en un escenario de fragmentación —aranceles NMF, el arbitraje del CPTPP y la pérdida del veto sobre China—serían las más cuantiosas entre las tres partes. La amenaza bilateral se convierte en palanca de negociación, no en una salida creíble.

2. Asumiendo la continuidad del acuerdo, ¿cuáles son los principales puntos de presión en la negociación?

La verdadera disputa en esta revisión no es si el T-MEC continúa —lo cual es prácticamente seguro—, sino cómo quedarán redactadas sus reglas. Cuatro puntos de presión definirán dónde las partes empujarán con mayor fuerza.

a. El problema de la "puerta trasera": valor agregado y exportaciones mexicanas

Incluso administraciones anteriores a la actual en Estados Unidos han cuestionado el grado de influencia y dependencia que la economía estadounidense tiene respecto de China. En lo que concierne a América del Norte y al T-MEC, existe una preocupación legítima de que las exportaciones hacia Estados Unidos — especialmente las provenientes de México—reflejen en su mayoría insumos de origen extranjero ensamblados bajo una etiqueta T-MEC, en lugar de una genuina creación de valor en la región. Dos sectores estánen el centro de este debate: el automotriz, donde las reglas de contenido del T-MEC están más desarrolladas aunque persisten vacíos de aplicación, y los productos de tecnología avanzada (PTA), donde el rápido ascenso de México como exportador ha superado elmarco regulatorio del acuerdo.

La renegociación que transformó el TLCAN en el T-MEC introdujo un estándar significativamente más exigente en materia de Reglas de Origen, elevando el contenido regional mínimo de las exportaciones automotrices del 62,5% al 75% para acceder al tratamiento libre de aranceles. Adicionalmente, el nuevo acuerdo estableció un piso salarial, exigiendo que entre el 40% y el 45% del contenido vehicular sea producido por trabajadores con un salario mínimo de 16 dólares por hora. Aunque inicialmente disruptivo para las cadenas de suministro existentes, los fabricantes de automóviles lograron adaptarse incrementando el contenido regional y, por ende, el valor agregado.

Sin embargo, aproximadamente el 45% del valor de las exportaciones automotrices de México hacia Estados Unidos aún se origina fuera de América del Norte. México reforzó su compromiso con la región antes de la revisión mediante el endurecimiento de aranceles sobre componentes de origen chino y asiático en más de 1.400 categorías de productos, con el propósito de demostrar el peso del valor agregado doméstico y distanciarse de la narrativa de simple triangulación con China. En nuestra opinión, la revisión irá más lejos: umbrales de contenido más elevados (acercándose al 100%), auditorías a nivel de planta y requisitos más estrictos de trazabilidad en la cadena que exijan un procesamiento con valor agregado significativo en cada etapa, más allá del mero ensamble final.

Y si bien el sector automotriz es el más emblemático, los productos de tecnología avanzada (PTA) ganan terreno rápidamente. En 2025, México desplazó a China como el principal exportador de PTA hacia Estados Unidos: las exportaciones mexicanas de PTA alcanzaron 149.400 millones de dólares, frente a 120.400 millones el año anterior, mientras que las exportaciones chinas cayeron de 112.300 millones a 61.700 millones de dólares. Aunque los PTA representan el 55% del total de exportaciones de automóviles y maquinaria de México hacia Estados Unidos, están posicionados para convertirse en el próximo vector de triangulación exportadora. El valor agregado mexicano en PTA es del 55%, frente al 50% promedio en autos y maquinaria. Establecer ahora un requisito mínimo de contenido regional para los PTA podría forzar mayores inversiones en capacidad instalada en la región, catalizando una industria de mayor valor agregado en la era de la inteligencia artificial.

México superó a China como el principal exportador de Productos de Tecnología Avanzada hacia Estados Unidos en 2025

Importaciones de Estados Unidos de Productos de Tecnología Avanzada, miles de millones de dólares

Fuente: J.P. Morgan Private Bank y Oficina del Censo de Estados Unidos: “Comercio de Productos de Tecnología Avanzada (ATP, por sus siglas en inglés). Las categorías ATP incluyen: biotecnología, ciencias de la vida, optoelectrónica, tecnologías de la información y comunicaciones (TIC), electrónica, manufactura flexible, materiales avanzados, industria aeroespacial, armamento y tecnología nuclear. Información al 24 de febrero de 2026.

La tecnología avanzada (ATP) y los semiconductores lideran el valor agregado nacional en México

En %

Fuentes: IFC, USTR, Trading Economics, Banco Mundial, OCDE. Datos a: 27 de febrero de 2026.

b. Laboral: ¿hasta dónde llega el Mecanismo de Respuesta Rápida?

El ámbito laboral es uno de los puntos de presión más observados en la revisión de 2026, y refleja la postura de Washington de que la integración comercial debe ir acompañada de estándares laborales más sólidos en toda América del Norte. El acuerdo renovado ya aborda esto a través de dos mecanismos: el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MRR) aplicable a instalaciones específicas, que permite a Estados Unidos y Canadá impugnar violaciones a los derechos de los trabajadores en instalaciones manufacturerasmexicanas concretas en los sectores automotriz, textil y minero; y el requisito de Contenido de Valor Laboral, que incorpora pisos salariales directamente en las reglas de origen del sector automotriz, tal como se describió anteriormente. Más de 60 casos del MRR han establecido ya un historial de aplicación creíble, y la pregunta en la revisión no es si estas disposiciones se mantienen, sino hasta dónde se amplían: habrá presión para extender el MRR más allá de los derechos de organización sindical, hacia salarios y estándares de seguridad, con mayor alcance hacia los proveedores de componentes de menor escala en los eslabones inferiores de la cadena, donde el cumplimiento es más difícil de verificar. Para Washington, la agenda laboral es tanto estratégica como social: un cumplimiento más riguroso elimina el incentivo de utilizar a México como plataforma de producción de mano de obra barata, convirtiendo al ámbito laboral en el ejemplo más claro de cómo el T-MEC ha evolucionado hacia un mecanismo que condici ona el acceso al mercado al cumplimiento de estándares de política interna.

c. Energía: la prioridad de la CFE y las disputas de inversión estancadas

La coalición gobernante en México ha hecho del control estatal del sector energético un compromiso político central, y ese compromiso se encuentra en tensión directa con el marco de protección a la inversión del T-MEC. Durante la administración del presidente López Obrador, la reforma eléctrica de 2021 reestructuró el mercado eléctrico mexicano para otorgar prioridad de despacho a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre los generadores privados y extranjeros, revirtiendo efectivamente la liberalización de 2013 que había abierto el sector a la competencia. Esto desencadenó reclamaciones de empresas energéticas estadounidenses y canadienses que argumentan que la política viola las obligaciones de trato nacional del T-MEC. Con el partido gobernante controlando ahora los tribunales mexicanos tras la Reforma Judicial de 2024, esas reclamaciones no tienen recurso interno y deben tramitarse ante paneles de arbitraje del T-MEC, lo que convierte la pregunta central de la revisión en hasta qué punto Estados Uni dos y Canadá pueden presionar por límites vinculantes a la prioridad de la CFE, y si México estará dispuesto a aceptarlos. El desenlace en materia energética establecerá el precedente más significativo del T-MEC sobre cómo las preferencias de las empresas estatales interactúan con las protecciones a la inversión —una cuestión que se extiende a los datos farmacéuticos y al acceso a mercados agrícolas, y que trascenderá la revisión actual.

d. Solución de controversias: lo que la reforma judicial en México pone en Riesgo

La solución de controversias subyace a todos los demás puntos de presión: las reglas del T-MEC sobre contenido, trabajo e inversión son tan sólidas como los mecanismos que las hacen cumplir, y los cambios judiciales internos en México han puesto esos mecanismos en entredicho. La reforma judicial mexicana de 2024 agudizó considerablemente el problema: la sustitución de jueces federales designados por jueces elegidos por voto popular, seguida del barrido del partido gobernante en las elecciones judiciales de junio de 2025, ha otorgado a la coalición en el poder un control efectivo sobre los tribunales mexicanos, debilitando el respaldo jurídico interno del que dependen las protecciones a la inversión del T-MEC, como ya ilustra la disputa activa sobre el maíz transgénico. La pregunta en la revisión no es si los paneles de controversias permanecen en vigor, sino si pueden operar con independencia de la composición de los tribunales mexicanos: la presión apuntará hacia mecanismos de arbitraje independiente más robustos incorporados en el propio T-MEC, un cambio que México difícilmente aceptará dadas las implicaciones de soberanía que conlleva.Para los inversionistas que comprometen capital en los corredores industriales de México, este es el punto neurálgico: la certeza jurídica no emana únicamente del texto del tratado, sino de las instituciones domésticas que le dan efecto.

Nuestra opinión es que estas cuatro áreas —aplicación del valor agregado, alcance laboral, energía y solución de controversias—definirán la agenda negociadora en la revisión de julio y en los ciclos subsiguientes.

3. ¿Seguirá el T-MEC siendo utilizado como instrumento de presión?

Desde 2020, el T-MEC se ha convertido en la principal palanca de Washington para presionar a México en asuntos que van más allá del comercio. Lo que inicialmente desencadenó la renegociación del TLCAN fue el tema migratorio. Esta vez, fue el narcotráfico. No sabemos qué vendrá después, pero sabemos que esto no terminará aquí.

En 2019, Estados Unidos amenazó con imponer aranceles a los bienes mexicanos si México no tomaba medidas contundentes para frenar el flujo de migrantes —en su mayoría provenientes de Centroamérica y Sudamérica— que transitaban por su territorio hacia la frontera estadounidense. México desplegó aproximadamente 27.000 efectivos de la Guardia Nacional en su frontera sur en cuestión de semanas. Los migrantes, a los que se les negó la entrada a Estados Unidos y que no podían regresar fácilmente a sus países de origen, quedaron varados en México —lo que significa que México asumió no solo el costo político de acatar la exigencia de Washington, sino también los costos económicos y sociales derivados de la presencia de los propios migrantes—.

El patrón ha pasado de la migración a la seguridad. La designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras por parte de la administración Trump, la crisis del fentanilo y la presencia de los cárteles en los corredores industriales han generado nuevos puntos de presión. Para empresas e inversionistas, esta superposición de agendas tiene implicaciones en dos niveles: la presencia de los cárteles genera fricciones directas en las cadenas de suministro, mientras que la inseguridadfísica incide en las decisiones de dónde comprometer capital. El reencuadre que hace Washington de América del Norte como zona de seguridad económica significa que la revisión es también una prueba de si México es un socio estratégico confiable. Es probable que las exigencias en materia de seguridad no aparezcan en el texto del T-MEC, pero sí moldearán lo que México esté dispuesto a ceder en la mesa de negociación, y probablemente persistirán como palanca con consecuencias reales sobre el comercio y la inversión mucho después de que la administración actual deje el poder.

Con la perspectiva de que el acuerdo comercial seguirá siendo un instrumento de negociación para asuntos no estrictamente comerciales, el panorama no es particularmente alentador para las empresas. Continuarán asumiendo el costo de la incertidumbre, en distintos grados, durante años. No obstante, las ventajas de la integración norteamericana deberían más que compensar la prima de riesgo —reflejada en tasas de retorno requeridas más altas—que las empresas deben aplicar al evaluar inversiones futuras en la región.

 

Conclusión

Lamentablemente, todo lo que podemos hacer en relación con el punto de control del 1 de julio —incluso con el futuro del T-MEC a más largo plazo—es operar bajo probabilidades y escenarios. Por tanto, nuestro escenario base sigue siendo que el acuerdo delibre comercio se mantendrá en su formato trilateral. Nuestros colegas del área de Banca de Inversión o del Centro de Geopolítica han proyectado una resolución hacia 2027, lo cual parece razonable. En cualquier caso, no será sin cambios sustanciales. La amenaza bilateral es creíble como palanca de negociación, pero no como vía de salida: las cadenas de suministro norteamericanas son demasiado integradas y los propios costos de fragmentación para Washington son demasiado elevados para que un pivote bilatera l sea viable. En materia de contenido regional, la aplicación efectiva del valor agregado en el sector automotriz y en los productos de tecnología avanzada constituye el principal campo de batalla comercial, donde umbrales de contenido más altos, auditorías a nivel de planta y reglas más estrictas buscarán limitar las exportaciones chinas por vía indirecta y fomentar genuinamente la creación de valor en la región. Sin embargo, la incertidumbre persistirá incluso más allá de un acuerdo plenamente vigente, enla medida en que Washington reencuadra América del Norte como una zona estratégica de seguridad económica. Los estándares laborales, la solución de controversias y la energía quedarán todos moldeados por ese reencuadre. Porque al final, como hemos señalad o en otras ocasiones, América Latina tiene lo que el mundo —y Estados Unidos—necesita, y México no es la excepción.

INFORMACIÓN IMPORTANTE

By visiting a third-party site, you may be entering an unsecured website. J.P. Morgan is not responsible for, and does not control, endorse or guarantee, any aspect of any linked third-party site. J.P. Morgan accepts no direct or consequential losses arising from the use of such sites. 

This material is for informational purposes only, and may inform you of certain products and services offered by private banking businesses, part of JPMorgan Chase & Co. (“JPM”). Products and services described, as well as associated fees, charges and interest rates, are subject to change in accordance with the applicable account agreements and may differ among geographic locations. Not all products and services are offered at all locations. If you are a person with a disability and need additional support accessing this material, please contact your J.P. Morgan team or email us at accessibility.support@jpmorgan.com for assistance. Please read all Important Information.

GENERAL RISKS & CONSIDERATIONS

Any views, strategies or products discussed in this material may not be appropriate for all individuals and are subject to risks. Investors may get back less than they invested, and past performance is not a reliable indicator of future results. Asset allocation/diversification does not guarantee a profit or protect against loss. Nothing in this material should be relied upon in isolation for the purpose of making an investment decision. You are urged to consider carefully whether the services, products, asset classes (e.g., equities, fixed income, alternative investments, commodities, etc.) or strategies discussed are suitable to your needs. You must also consider the objectives, risks, charges, and expenses associated with an investment service, product or strategy prior to making an investment decision. For this and more complete information, including discussion of your goals/situation, contact your J.P. Morgan team.

NON-RELIANCE

Certain information contained in this material is believed to be reliable; however, JPM does not represent or warrant its accuracy, reliability or completeness, or accept any liability for any loss or damage (whether direct or indirect) arising out of the use of all or any part of this material. No representation or warranty should be made with regard to any computations, graphs, tables, diagrams or commentary in this material, which are provided for illustration/ reference purposes only. The views, opinions, estimates and strategies expressed in this material constitute our judgment based on current market conditions and are subject to change without notice. JPM assumes no duty to update any information in this material in the event that such information changes. Views, opinions, estimates and strategies expressed herein may differ from those expressed by other areas of JPM, views expressed for other purposes or in other contexts, and this material should not be regarded as a research report. Any projected results and risks are based solely on hypothetical examples cited, and actual results and risks will vary depending on specific circumstances. Forward-looking statements should not be considered as guarantees or predictions of future events.

Nothing in this document shall be construed as giving rise to any duty of care owed to, or advisory relationship with, you or any third party. Nothing in this document shall be regarded as an offer, solicitation, recommendation or advice (whether financial, accounting, legal, tax or other) given by J.P. Morgan and/or its officers or employees, irrespective of whether or not such communication was given at your request. J.P. Morgan and its affiliates and employees do not provide tax, legal or accounting advice. You should consult your own tax, legal and accounting advisors before engaging in any financial transactions.

LEGAL ENTITY, BRAND & REGULATORY INFORMATION

In the United States, bank deposit accounts and related services, such as checking, savings and bank lending, are offered by JPMorgan Chase Bank, N.A. Member FDIC. 

JPMorgan Chase Bank, N.A. and its affiliates (collectively “JPMCB”) offer investment products, which may include bank-managed investment accounts and custody, as part of its trust and fiduciary services. Other investment products and services, such as brokerage and advisory accounts, are offered through J.P. Morgan Securities LLC 10 (“JPMS”), a member of FINRA and SIPC. Insurance products are made available through Chase Insurance Agency, Inc. (CIA), a licensed insurance agency, doing business as Chase Insurance Agency Services, Inc. in Florida. JPMCB, JPMS and CIA are affiliated companies under the common control of JPM. Products not available in all states.

In Germany, this material is issued by J.P. Morgan SE, with its registered office at Taunustor 1 (TaunusTurm), 60310 Frankfurt am Main, Germany, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB). In Luxembourg, this material is issued by J.P. Morgan SE—Luxembourg Branch, with registered office at European Bank and Business Centre, 6 route de Treves, L-2633, Senningerberg, Luxembourg, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Luxembourg Branch is also supervised by the Commission de Surveillance du Secteur Financier (CSSF); registered under R.C.S Luxembourg B255938. In the United Kingdom, this material is issued by J.P. Morgan SE—London Branch, registered office at 25 Bank Street, Canary Wharf, London E14 5JP, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—London Branch is also supervised by the Financial Conduct Authority and Prudential Regulation Authority. In Spain, this material is distributed by J.P. Morgan SE, Sucursal en España, with registered office at Paseo de la Castellana, 31, 28046 Madrid, Spain, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE, Sucursal en España is also supervised by the Spanish Securities Market Commission (CNMV); registered with Bank of Spain as a branch of J.P. Morgan SE under code 1567. In Italy, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Milan Branch, with its registered office at Via Cordusio, n.3, Milan 20123, Italy, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Milan Branch is also supervised by Bank of Italy and the Commissione Nazionale per le Società e la Borsa (CONSOB); registered with Bank of Italy as a branch of J.P. Morgan SE under code 8076; Milan Chamber of Commerce Registered Number: REA MI 2536325. In the Netherlands, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Amsterdam Branch, with registered office at World Trade Centre, Tower B, Strawinskylaan 1135, 1077 XX, Amsterdam, The Netherlands, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Amsterdam Branch is also supervised by De Nederlandsche Bank (DNB) and the Autoriteit Financiële Markten (AFM) in the Netherlands. Registered with the Kamer van Koophandel as a branch of J.P. Morgan SE under registration number 72610220. In Denmark, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Copenhagen Branch, filial af J.P. Morgan SE, Tyskland, with registered office at Kalvebod Brygge 39-41, 1560 København V, Denmark, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Copenhagen Branch, filial af J.P. Morgan SE, Tyskland is also supervised by Finanstilsynet (Danish FSA) and is registered with Finanstilsynet as a branch of J.P. Morgan SE under code 29010. In Sweden, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Stockholm Bankfilial, with registered office at Hamngatan 15, Stockholm, 11147, Sweden, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Stockholm Bankfilial is also supervised by Finansinspektionen (Swedish FSA); registered with Finansinspektionen as a branch of J.P. Morgan SE. In Belgium, this material is distributed by J.P. Morgan SE— Brussels Branch with registered office at 35 Boulevard du Régent, 1000, Brussels, Belgium, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE Brussels Branch is also supervised by the National Bank of Belgium (NBB) and the Financial Services and Markets Authority (FSMA) in Belgium; registered with the NBB under registration number 0715.622.844. In Greece, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Athens Branch, with its registered office at 3 Haritos Street, Athens, 10675, Greece, authorized by the Bundesanstalt für Finanzdienstleistungsaufsicht (BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB); J.P. Morgan SE—Athens Branch is also supervised by Bank of Greece; registered with Bank of Greece as a branch of J.P. Morgan SE under code 124; Athens Chamber of Commerce Registered Number 158683760001; VAT Number 99676577. In France, this material is distributed by J.P. Morgan SE—Paris Branch, with its registered office at 14, Place Vendôme 75001 Paris, France, authorized by the Bundesanstaltfür Finanzdienstleistungsaufsicht(BaFin) and jointly supervised by the BaFin, the German Central Bank (Deutsche Bundesbank) and the European Central Bank (ECB) under code 842 422 972; J.P. Morgan SE—Paris Branch is also supervised by the French banking authorities the Autorité de Contrôle Prudentiel et de Résolution (ACPR) and the Autorité des Marchés Financiers (AMF). In Switzerland, this material is distributed by J.P. Morgan (Suisse) SA, with registered address at rue du Rhône, 35, 1204, Geneva, Switzerland, which is authorized and supervised by the Swiss Financial Market Supervisory Authority (FINMA) as a bank and a securities dealer in Switzerland.

This communication is an advertisement for the purposes of the Markets in Financial Instruments Directive (MIFID II) and the Swiss Financial Services Act (FINSA). Investors should not subscribe for or purchase any financial instruments referred to in this advertisement except on the basis of information contained in any applicable legal documentation, which is or shall be made available in the relevant jurisdictions (as required).

In Hong Kong, this material is distributed by JPMCB, Hong Kong branch. JPMCB, Hong Kong branch is regulated by the Hong Kong Monetary Authority and the Securities and Futures Commission of Hong Kong. In Hong Kong, we will cease to use your personal data for our marketing purposes without charge if you so request. In Singapore, this material is distributed by JPMCB, Singapore branch. JPMCB, Singapore branch is regulated by the Monetary Authority of Singapore. Dealing and advisory services and discretionary investment management services are provided to you by JPMCB, Hong Kong/Singapore branch (as notified to you). Banking and custody services are provided to you by JPMCB Hong Kong/ Singapore Branch (as notified to you). For materials which constitute product advertisement under the Securities and Futures Act and the Financial Advisers Act, this advertisement has not been reviewed by the Monetary Authority of Singapore. JPMorgan Chase Bank, N.A. is a national banking association chartered under the laws of the United States, and as a body corporate, its shareholder’s liability is limited. It is registered as a foreign company in Australia with the Australian Registered Body Number 074 112 011. 

With respect to countries in Latin America, the distribution of this material may be restricted in certain jurisdictions. We may offer and/or sell to you securities or other financial instruments which may not be registered under, and are not the subject of a public offering under, the securities or other financial regulatory laws of your home country. Such securities or instruments are offered and/or sold to you on a private basis only. Any communication by us to you regarding such securities or instruments, including without limitation the delivery of a prospectus, term sheet or other offering document, is not intended by us as an offer to sell or a solicitation of an offer to buy any securities or instruments in any jurisdiction in which such an offer or a solicitation is unlawful. Furthermore, such securities or instruments may be subject to certain regulatory and/or contractual restrictions on subsequent transfer by you, and you are solely responsible for ascertaining and complying with such restrictions. To the extent this content makes reference to a fund, the Fund may not be publicly offered in any Latin American country, without previous registration of such fund’s securities in compliance with the laws of the corresponding jurisdiction. 

JPMorgan Chase Bank, N.A., a national banking association chartered under the laws of the United States, and as a body corporate, its shareholder’s liability is limited. It is registered as a foreign company in Australia with the Australian Registered Body Number 074 112 011. J.P. Morgan Securities LLC (JPMS) is a registered foreign company (overseas) (ARBN 109293610) incorporated in Delaware, U.S.A. Under Australian financial services licensing requirements, carrying on a financial services business in Australia requires a financial service provider, such as JPMS, to hold an Australian Financial Services Licence (AFSL), unless an exemption applies. JPMS is exempt from the requirement to hold an AFSL under the Corporations Act 2001 (Cth) (Act) in respect of financial services it provides to you, and is regulated by the SEC, FINRA and CFTC under US laws, and its shareholder’s liability is limited. Material provided by JPMS in Australia is to “wholesale clients” only. The information provided in this material is not intended to be, and must not be, distributed or passed on, directly or indirectly, to any other class of persons in Australia. For the purposes of this paragraph the term “wholesale client” 12 has the meaning given in section 761G of the Act. Please inform us immediately if you are not a Wholesale Client now or if you cease to be a Wholesale Client at any time in the future. 

References to “J.P. Morgan” are to JPM, its subsidiaries and affiliates worldwide. “J.P. Morgan Private Bank” is the brand name for the private banking business conducted by JPM. This material is intended for your personal use and should not be circulated to or used by any other person, or duplicated for non-personal use, without our permission. If you have any questions or no longer wish to receive these communications, please contact your J.P. Morgan team. 

Mientras el acuerdo comercial de Norteamérica entra en revisión, surgen tres preguntas: si se mantendrá, qué reglas cambiarán y cómo la política influirá en el comercio y la inversión.

you may also like

18/06/2026
La primera revisión del T-MEC pone a prueba 1,5 billones de dólares en comercio

Explore todas las posibilidades de su patrimonio

Podemos ayudarle a navegar un panorama financiero complejo. Hablemos.

Contáctenos

CONOZCA MÁS Acerca de nuestra firma y los profesionales de la inversión a través de FINRA BrokerCheck

 

Para conocer más sobre el negocio de inversiones de J.P. Morgan, incluyendo nuestras cuentas, productos y servicios, así como nuestra relación con usted, por favor revise nuestro Formulario CRS de J.P. Morgan Securities LLC y la Guía de Servicios de Inversión y Productos de Corretaje.

 

JPMorgan Chase Bank, N.A. y sus afiliadas (colectivamente “JPMCB”) ofrecen productos de inversión que pueden incluir cuentas de inversión administradas por bancos y custodia como parte de sus servicios fiduciarios. Otros productos y servicios de inversión como cuentas de corretaje y asesoramiento se ofrecen a través de J.P. Morgan Securities LLC ("JPMS"), miembro de FINRA y SIPC. Los productos de seguros están disponibles a través de Chase Insurance Agency, Inc. (CIA), una agencia de seguros autorizada, que opera bajo el nombre de Chase Insurance Agency Services, Inc. en Florida. JPMCB, JPMS y CIA son empresas afiliadas bajo el control común de JPMorgan Chase & Co. Productos no disponibles en todos los estados. Por favor, lea la Exención de responsabilidad legal junto con estas páginas.

 

Por favor, lea el aviso legal para las filiales regionales de J.P. Morgan Private Bank y otra información importante en conjunto con estas páginas.

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN: • NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC • NO SON UN DEPÓSITO U OTRA OBLIGACIÓN DE, NI ESTÁN GARANTIZADOS POR JPMORGAN CHASE BANK, N.A. NI NINGUNA DE SUS AFILIADAS • ESTÁN SUJETOS A RIESGOS DE INVERSIÓN, INCLUIDA LA POTENCIAL PÉRDIDA DEL MONTO DEL CAPITAL INVERTIDO
Los productos de depósitos bancarios, como por ejemplo las cuentas corrientes, de ahorros y préstamos bancarios, son ofrecidos por JPMorgan Chase Bank, N.A. Miembro de la FDIC. No es un compromiso de préstamo. Toda extensión de crédito está sujeta a aprobación de crédito.
Equal Housing Lender Icon