Más allá del terreno de juego
Las oportunidades de mayor crecimiento ya no se encuentran en la propiedad de los clubes, sino en las empresas que monetizan el alcance del fútbol. En el centro de este ecosistema están los derechos audiovisuales, es decir, los pagos que realizan las cadenas de televisión y plataformas de transmisión en línea por retransmitir los partidos. Actualmente, el deporte en directo concentra la inmensa mayoría de las emisiones más vistas en Estados Unidos, y ese contenido premium continúa impulsando un incremento sostenido en el precio de los derechos.
La principal estrategia de creación de valor en este ámbito ha sido la agrupación y comercialización centralizada de los derechos audiovisuales, reuniendo en un único paquete lo que anteriormente se vendía de manera individual por cada club. Las ligas europeas han sido pioneras en este modelo, transformando acuerdos dispersos en contratos centralizados valorados en miles de millones de dólares.
América Latina avanza ahora por el mismo camino. La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) renovó hasta 2030 su alianza comercial con la agencia IMG, tras registrar un incremento del 43% en sus ingresos, y actualmente distribuye la Copa Libertadores en más de 190 países22. Según Grand View Research, el mercado latinoamericano de plataformas de transmisión en línea de contenidos deportivos alcanzará unos ingresos estimados de 4.366 millones de dólares en 203023.
En torno a los medios de comunicación han surgido, además, dos áreas de rápido crecimiento. La primera es la tecnología aplicada al deporte, que comprende soluciones de análisis, inteligencia artificial y captación de talento utilizadas por los clubes para identificar jugadores y optimizar el rendimiento deportivo. Un ejemplo ilustrativo es Hudl, cuya plataforma permite a los equipos grabar y analizar los partidos. La adquirió StatsBomb, empresa especializada en datos y capaz de registrar cada pase y cada disparo para identificar a los futbolistas con mayor potencial. La integración de ambas compañías dio lugar a una solución unificada de video y análisis que actualmente se está implementando en los programas de formación de entrenadores de la Conmebol. La principal conclusión es que ha surgido todo un ecosistema dedicado a prestar servicios al fútbol profesional, que continúa expandiéndose con rapidez en toda la región.
La segunda gran área de crecimiento es la de las apuestas deportivas, negocio que hoy mueve miles de millones de dólares y abarca publicidad, patrocinios y derechos sobre datos deportivos. Macquarie estimó que durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 se apostarían más de 50 mil millones de dólares en todo el mundo. De hecho, los primeros partidos de Brasil establecieron récords históricos en volumen de apuestas.
Como en otros segmentos de la industria, el capital sigue la evolución del marco regulatorio. En diciembre de 2024, la empresa especializada en datos deportivos Sportradar abrió una oficina en São Paulo, decisión respaldada por previsiones del sector según las cuales los ingresos brutos del juego en línea en Brasil pasarán de 18.400 millones de reales en 2023 a 50.500 millones en 2029 (sportradar.com).
El capital de riesgo también está impulsando el desarrollo del sector. Operadores respaldados por fondos especializados, como Pickwin, con sede en Ciudad de México, están ampliando su presencia en la Liga MX, mientras que los proveedores de plataformas continúan expandiéndose por México, Brasil, Colombia y Argentina. No obstante, estas oportunidades no están exentas de desafíos. Brasil ha endurecido el marco regulatorio y reforzado la supervisión de la actividad, un recordatorio de que, tanto en las apuestas deportivas como en la propiedad de clubes, la evolución normativa es la que determina el ritmo del mercado.
Más allá del pitazo final
Para los clientes que analizan esta temática, la cuestión ya no es si el deporte se ha convertido en una nueva clase de activo, sino cómo obtener exposición y en qué nivel del espectro de riesgo desean situarse. Las oportunidades abarcan desde alternativas más conservadoras, como la adquisición de participaciones minoritarias, el financiamiento de estadios e infraestructura y la inversión en empresas de medios, tecnología y consumo que monetizan el alcance del fútbol, hasta operaciones de toma de control y plataformas de propiedad multiclub, que exigen mayores recursos, experiencia y paciencia, pero también ofrecen el mayor potencial de rentabilidad.
Independientemente del grado de exposición elegido, esta sigue siendo una actividad en la que las relaciones y una rigurosa debida diligencia resultan esenciales, por lo que conviene contar con socios especializados. Factores como fluctuaciones cambiarias, pasivos no revelados, rendimiento deportivo y evolución del marco regulatorio pueden influir significativamente en los resultados. El entorno normativo sigue siendo el principal catalizador, ya que los mercados suelen abrirse a la inversión en cuanto cambian las normas que regulan la propiedad de los clubes.
Este aspecto cobra aún más importancia en un entorno en el que las carteras tradicionales podrían tener que esforzarse más para generar rentabilidad. Los Supuestos del Mercado de Capitales a Largo Plazo 2026 de J.P. Morgan Asset Management proyectan un retorno de apenas 6,4% para una cartera global 60/40 en los próximos años, por debajo del 7,1% obtenido por una cartera estadounidense con esa misma composición entre 1995 y 2025. Por ello, el reporte plantea un enfoque «60/40+», en el que una asignación diversificada con alternativos eleva el retorno esperado al 6,9% y mejora el índice de Sharpe en aproximadamente 25%. La lógica es sencilla: cuando los activos tradicionales ofrecen menores perspectivas de rentabilidad, los que son capaces de aportar retornos sin moverse en la misma dirección que los mercados cotizados cobran mayor relevancia.
El deporte encaja cada vez mejor en esta descripción. Un análisis de CAIS, basado en el Índice Ross-Arctos de Franquicias Deportivas, que sigue la evolución de las principales ligas norteamericanas, muestra que las franquicias han mantenido históricamente una correlación baja o incluso negativa con la renta variable, renta fija, capital privado, bienes raíces e infraestructura, al tiempo que han registrado tasas de crecimiento de dos dígitos.
El fútbol latinoamericano se encuentra en una fase especialmente temprana de este proceso y sus valuaciones aún no reflejan plenamente su potencial. Sin embargo, la principal conclusión trasciende la región: en un entorno en el que los retornos de los activos tradicionales tienden a moderarse, el deporte ofrece algo verdaderamente escaso: una fuente de rentabilidad con ritmo propio y al margen de la evolución de los mercados financieros.