Estrategia de inversión

Brasil: rumbo a una segunda ronda electoral

En nuestro reciente análisis “Superciclo electoral de 2026 en América Latina”, señalamos que el péndulo político se estaba desplazando hacia la derecha. Las cinco elecciones presidenciales celebradas en la región entre 2025 y junio de 2026 (Ecuador, Chile, Costa Rica, Perú y Colombia) llevaron al poder a candidatos de centroderecha con plataformas centradas en la seguridad pública, una economía orientada al mercado y un mayor acercamiento a Washington. Esta tendencia ya había comenzado con Argentina (2023) y El Salvador (2024).

Brasil, la mayor economía de América Latina, era el último país de este ciclo pendiente de celebrar elecciones presidenciales. Este domingo tuvo lugar la primera vuelta.

¿Qué pasó?

Los brasileños votaron para elegir al presidente, los 513 miembros de la Cámara de Diputados, 54 de los 81 senadores y los gobernadores de los 27 estados.

Con cerca del 97% escrutado, el aspirante de derecha Flávio Bolsonaro terminó inesperadamente por delante del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva (de izquierda), con el 47,2% de los votos frente al 44,7%. El Tribunal Superior Electoral (TSE) ya confirmó que ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre. Por su parte, los aliados conservadores de Bolsonaro se impusieron en las demás contiendas, lo que prepara el terreno para un marcado giro del país hacia la derecha.

Las encuestas apuntaban a que Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y senador del Partido Liberal (PL) quedaría por detrás de Lula. Sin embargo, su desempeño fue mejor de lo previsto y experimentó una jornada de importantes victorias para la derecha, que también logró avances significativos en el Senado y en contiendas clave por las gobernaciones. De cara a la segunda ronda, cabe destacar un dato: desde la redemocratización de Brasil en 1989, quien ha quedado en primer lugar en la votación inicial siempre ha ganado la presidencia (siete de siete). Este patrón juega ahora en contra del actual mandatario.

Los resultados de las demás elecciones refuerzan este giro. El PL de Bolsonaro se convirtió en la fuerza con mayor representación en ambas cámaras del Congreso y, junto con sus aliados y el centrão (bloque pragmático de centroderecha que suele respaldar a quien ocupa la presidencia), cuenta ahora con una mayoría operativa. La misma tendencia se observó a nivel estatal: de las 20 gobernaciones definidas el domingo, las fuerzas conservadoras obtuvieron alrededor de 14 y la izquierda, tres, incluida una cómoda victoria en São Paulo, el estado más grande de Brasil. En otros siete estados, la contienda se resolverá el 25 de octubre.

Ahora Bolsonaro y Lula se encaminan a la ronda definitiva dentro de tres semanas. Lula ha señalado que dará continuidad al marco fiscal vigente, la implementación de la reciente reforma tributaria, la combinación de políticas sociales y el equipo económico de su gobierno. Asimismo, conservaría las empresas estatales como instrumentos estratégicos y utilizaría el crédito público a través del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y de Caixa Econômica Federal como herramienta de desarrollo.

Flávio Bolsonaro ha planteado una orientación diferente. En materia fiscal, su objetivo declarado es reducir el tamaño del gobierno federal y contener el gasto mediante una modificación de las propias reglas, en lugar de buscar formas de eludirlas. La meta final sería un Estado más pequeño y un menor nivel de gasto, en vez de mayores ingresos. En el ámbito tributario, propone reducir la carga general, lo que implicaría ajustar la calibración de la reforma, no revertirla. Respecto de la participación estatal en la economía, plantea desinversiones caso por caso, acompañadas de normas de gobernanza más estrictas, sin recurrir a una privatización generalizada. El crédito público conservaría su relevancia, pero quedaría limitado a áreas específicas. En el plano laboral, favorece que las condiciones de trabajo se establezcan mediante la negociación y no por ley, además de menores costos laborales y una menor influencia sindical. Ninguno de los candidatos propone cambios explícitos en la autonomía del banco central.

Qué estamos observando

1. El contexto fiscal

La principal cuestión que enfrenta el próximo gobierno es si podrá encauzar las finanzas públicas hacia una trayectoria más sostenible. a deuda pública bruta aumenta desde 2013 y se sitúa en torno al 83% del Producto Interno Bruto (PIB), frente a aproximadamente 74% al cierre de 2022. El saldo primario continúa en déficit (-0,4%), cuando sería necesario un superávit para estabilizar la deuda, y los costos por intereses durante los 12 meses hasta junio se acercaron al 9% del PIB. El crecimiento se ha desacelerado desde más del 3% hasta alrededor del 2%.

El entorno monetario y cambiario ofrece cierto contrapeso: las tasas de interés reales son más altas que en elecciones anteriores, la volatilidad cambiaria es considerablemente menor y el banco central avanza en un ciclo de flexibilización monetaria.

Ninguno de los dos candidatos ha publicado proyecciones que cuantifiquen cómo sus propuestas de campaña reducirían el déficit primario o estabilizarían la deuda. Lo que sí han definido es la orientación de sus políticas. La plataforma de Lula mantiene el marco vigente y busca aumentar los ingresos mediante una mayor progresividad tributaria, al tiempo que conserva el crédito público a través del BNDES y de Caixa como herramienta de desarrollo. La de Flávio Bolsonaro se centra en el otro lado de la ecuación: reducir el tamaño del gobierno federal, contener el gasto y reformar las propias reglas fiscales. El crédito público quedaría limitado a áreas específicas y las desinversiones se abordarían caso por caso, en lugar de recurrir a una privatización generalizada.

La deuda bruta de Brasil aumenta hasta el 82,9% del PIB

Deuda bruta del gobierno general, % del PIB, mensual, agosto de 2025-agosto de 2026

Fuente: LSEG Workspace. Información a agosto de 2026. PIB: Producto Interno Bruto.

2. La composición del Congreso

Independientemente del rumbo que tome la presidencia, el equilibrio de fuerzas en el nuevo Congreso determinará cuánto podrá concretarse. Más del 90% del presupuesto federal corresponde a gastos obligatorios, lo que deja poco margen para realizar ajustes mediante legislación ordinaria. Por lo general, una reforma fiscal estructural requiere modificar la Constitución, proceso que exige un umbral de aprobación mucho más alto: 308 de los 513 diputados y 49 de los 81 senadores, con dos votaciones en cada cámara. En cambio, las leyes ordinarias solo requieren mayoría simple.

El Senado también debe confirmar a los magistrados del Supremo Tribunal Federal y a las autoridades del banco central, facultad que recientemente ejerció para rechazar al candidato propuesto por el propio Lula. Seguiremos de cerca si las posibles coaliciones de cada candidato se aproximan a esos umbrales a medida que se conforme el nuevo Congreso.

Los resultados apuntan a un giro a la derecha en la cámara de diputados de Brasil

Resultados de las elecciones de 2026: 308 escaños confirmados, 205 aún por definir

Fuente: TSE Divulgação 2026; G1 (4 de octubre de 2026), El PL se convierte en la mayor bancada del Senado; senadores elegidos por estado; Agência Brasil, Composición del Senado; Electomaps, escrutinio en tiempo real. Nota: Base de Lula (PT, PCdoB, PV, PSB, PSOL, Rede, PDT, MDB, PSD); Centrão (Republicanos, Podemos, PSDB, Cidadania, Avante, Solidariedade, PRD); Oposición de derecha (PL, União Brasil, PP, Novo). Los resultados confirmados de la Cámara se han ajustado proporcionalmente a los aproximadamente 308 de 513 escaños ya definidos y podrían variar a medida que concluya el escrutinio en los estados restantes.

El Senado gira a la derecha

Resultados de las elecciones de 2026: 54 de los 81 escaños en disputa

Fuente: TSE Divulgação 2026; G1 (4 de octubre de 2026), El PL se convierte en la mayor bancada del Senado; senadores elegidos por estado; Agência Brasil, Composición del Senado; Electomaps, escrutinio en tiempo real. Nota: Base de Lula (PT, PCdoB, PV, PSB, PSOL, Rede, PDT, MDB, PSD); Centrão (Republicanos, Podemos, PSDB, Cidadania, Avante, Solidariedade, PRD); Oposición de derecha (PL, União Brasil, PP, Novo).

3. La relación con Estados Unidos

Una variable externa que conviene observar es la relación comercial entre Estados Unidos y Brasil. Desde agosto de 2025, la administración de Donald Trump mantiene un arancel del 50% sobre la mayoría de las exportaciones brasileñas, con exenciones para una lista limitada de productos, entre ellos jugo de naranja, aeronaves y sus componentes, pulpa de celulosa, fertilizantes, mineral de hierro y algunos productos energéticos. Según distintos informes, los sectores más afectados incluyen el café, carne de res, pescado, frutas y etanol.

El arancel se enmarca en una reafirmación más amplia de la influencia estadounidense en la región, con elementos que recuerdan el enfoque de la Doctrina Monroe. Una victoria de Bolsonaro podría abrir la puerta a una reducción más rápida de esta medida, dada su mayor cercanía con Washington, mientras que un triunfo de Lula tendría menos probabilidades de cambiar la situación a corto plazo. Por otra parte, Lula ha buscado estrechar los vínculos con China (su principal socio comercial, con un intercambio cuyo valor supera en más del doble al de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos), así como con los BRICS (grupo de economías emergentes integrado originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Estas relaciones podrían seguir actuando como contrapeso a la presión de Washington durante un segundo mandato.

4. Los mercados

Junto con el propio resultado de la segunda ronda, la composición del Congreso y credibilidad del próximo equipo económico probablemente serán factores importantes para la evolución de los activos brasileños. Sin embargo, los mercados suelen anticiparse a los hechos y ya vemos cómo las probabilidades se reflejan en los precios:

  1. En cuanto a las tasas. La credibilidad fiscal se refleja a diario en las tasas de largo plazo, aunque el escenario más favorable parece estar ya incorporado en los precios. Con la Selic en 13,75% y en un ciclo de flexibilización monetaria, el extremo largo de la curva DI ha descendido a cerca de 14%, desde 14,5% a mediados de septiembre. Estos niveles suelen moverse en línea con los bonos del Tesoro de Estados Unidos y sus pares de mercados emergentes, pero esa relación se ha debilitado: el bono del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúa en torno a 5,3%, tras un aumento de unos 50 puntos básicos en septiembre, mientras que en Brasil el movimiento ha sido en sentido contrario.
  2. En cuanto al real brasileño (BRL). El elevado carry real, uno de los más altos entre los mercados emergentes, ha protegido en cierta medida al real del movimiento de las tasas descrito anteriormente. Por ello, creemos que es poco probable que experimente grandes variaciones después del domingo, mientras no haya mayor claridad sobre la trayectoria fiscal, lo que podría propiciar un cambio en la política monetaria. En el escenario más favorable, se depreciaría hasta un nivel más acorde con su valor fundamental.
  3. En cuanto a la renta variable. Petrobras, empresa estatal y una de las compañías con mayor ponderación en el MSCI Brasil, junto con Vale, Nubank e Itaú, es sensible a las decisiones del gobierno sobre dividendos, gasto de capital y nombramientos directivos. Este tipo de exposición vinculada al Estado ha sido con frecuencia uno de los ámbitos donde los cambios de administración se han hecho más evidentes en la bolsa brasileña, especialmente en el contexto actual de valuaciones históricamente bajas y escasa participación de inversionistas extranjeros y locales. De las tres clases de activos, creemos que las acciones serían las que más reaccionarían ante un escenario de mayor ortodoxia fiscal.

De cara a la segunda vuelta

Durante las tres semanas que quedan hasta el 25 de octubre, conviene seguir de cerca algunas dinámicas políticas e institucionales.

La primera tiene que ver con el equipo económico. La trayectoria fiscal descrita anteriormente es la variable clave para casi todo lo demás, desde la evolución de las tasas de largo plazo hasta la credibilidad de cualquier agenda legislativa en el nuevo Congreso. Por ello, la designación del ministro de Hacienda será el primer indicio más importante sobre el rumbo de cualquiera de los dos gobiernos. Históricamente, los candidatos brasileños han evitado anunciarlo antes de la segunda ronda. Por ejemplo, en 2022, Lula no confirmó formalmente a Fernando Haddad hasta diciembre.

Por tanto, habrá que prestar atención a indicios menos explícitos: reuniones públicas con determinados asesores, entrevistas con la prensa que permitan acotar la lista de posibles nombres o declaraciones de aliados que favorezcan a figuras concretas. En el caso de Lula, el escenario de referencia es la permanencia del equipo vigente. Para Flávio Bolsonaro, la cuestión será si surge un perfil que inspire confianza en los mercados o si la designación responde más a criterios políticos.

La segunda es el equilibrio político. Los candidatos eliminados en la primera vuelta y sus partidos deberán decidir si respaldan formalmente a uno de los finalistas, se mantienen neutrales o dejan a sus seguidores libertad para elegir. En procesos electorales recientes en Brasil, los primeros apoyos suelen anunciarse en el plazo de una semana. La forma en que se distribuyan podría influir en el trasvase de electores en el nordeste, sudeste y Minas Gerais, un estado clave. En el pasado, los debates televisados de la segunda ronda (entre uno y tres durante las dos últimas semanas) han influido de forma marginal en la intención de voto.

La tercera es la tensión institucional. El rechazo del Senado al candidato de Lula para el Supremo Tribunal Federal, el arresto domiciliario de Jair Bolsonaro ordenado por esa corte y una investigación de la Policía Federal, divulgada el 11 de septiembre, que informó sobre presuntos vínculos entre Flávio Bolsonaro y un banquero relacionado con Banco Master apuntan a fricciones en las instituciones del país. Cualquier escalada judicial durante la campaña podría restar atención al debate fiscal y, en el próximo gobierno, estos asuntos probablemente seguirán compitiendo con las prioridades en esta materia. Seguiremos de cerca los acontecimientos y ofreceremos una actualización después del 25 de octubre.

Fuentes: Cámara de Diputados; Senado Federal; Banco Central de Brasil; Ministerio de Hacienda de Brasil; Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés); J.P. Morgan Investment Bank; medios brasileños, entre ellos Folha de S.Paulo, O Globo y Metrópoles; e información de fuentes públicas. Las cifras y los resultados están sujetos a revisión a medida que se disponga de nuevos datos.

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Las elecciones avanzan hacia una segunda vuelta, en la que los votantes definirán el rumbo económico y político del país.

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