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Este artículo está diseñado para ayudar a las familias a transformar buenas intenciones en un plan benéfico claro que refleje los valores familiares, incluya a las generaciones más jóvenes y apoye un legado a largo plazo.
Para muchas de las familias con las que trabajamos, la filantropía está en el centro de lo que hacen juntas a través de las generaciones como forma de expresar un compromiso con las comunidades y con los valores familiares. Quieren que su compromiso sea coherente, con un propósito y con impacto, no obstante, puede resultar difícil traducir los grandes retos sociales y ambientales en un plan filantrópico.
Durante las vacaciones de verano, pasando más tiempo en familia, puede ser un momento ideal para dar un paso atrás de la rutina y hablar no solo de a qué quieren apoyar sino también de cómo quieren dar. De este modo, una conversación familiar breve puede ser el puente entre la aspiración y la estrategia.
A continuación, se presenta un conjunto de preguntas para explorar “alrededor de la mesa” con su familia. No hace falta responderlas todas en una sola sesión; basta con elegir algunas y adaptarlas a las edades e intereses, centrándose en escuchar los temas que vayan surgiendo.
Las familias pueden pasar por esta pregunta demasiado rápido. En nuestra experiencia, cuando la filantropía está anclada en un sentido compartido de propósito y valores, se vuelve más resistente a desacuerdos, cambios de circunstancias y transiciones de liderazgo entre generaciones.
Es importante plantearse: ¿qué experiencias, individuales o compartidas, han dado forma a lo que nos importa? ¿Y qué valores queremos que nuestra forma de dar exprese en la práctica, no solo en principio?
Para los miembros más jóvenes de la familia, este puede ser un buen punto de partida, ya que les permite expresar sus propias perspectivas sobre lo que les importa y por qué. Al adaptar las preguntas, tened en cuenta las distintas edades y preferencias, y dejad espacio para implicar a quienes hablan menos, de modo que la conversación refleje a toda la familia.
Es importante plantearse: ¿qué experiencias, individuales o compartidas, han dado forma lo que nos importa? ¿Y qué valores queremos que nuestra donación exprese en la práctica, no solo en principio?
Para los miembros más jóvenes de la familia, este puede ser un punto clave para empezar, ya que les permite expresar sus propias perspectivas sobre lo que les importa y el por qué. Al adaptar las preguntas, tened en cuenta las diferentes edades y preferencias, y dejad espacio para involucrar a los miembros más callados para que la conversación refleje a toda la familia.
Esta pregunta convierte las intenciones filantrópicas a la estrategia. Tomadlo con calma: definir a quién tratáis de servir en última instancia, qué significa el éxito para esas personas y qué cambio queréis ver en el mundo aporta una claridad que afina todo lo que viene después.
También merece la pena ser honestos y claros respecto a los horizontes temporales. Algunas familias quieren atender necesidades inmediatas; otras se sienten atraídas por el cambio estructural; y muchas encuentran una forma de hacer ambas cosas. No hay una respuesta correcta, pero tener claro dónde estáis influirá en vuestro modo de dar ahora y en el futuro. Para hacerlo práctico, redactad un plan sencillo: las causas que vais a priorizar, los resultados que usaréis para juzgar el éxito y cómo revisaréis el impacto con el tiempo.
La filantropía con más sentido suele implicar algo más que dinero. Pensar qué puede aportar cada miembro de la familia: tiempo, redes, habilidades profesionales, experiencia… a menudo saca a la luz fortalezas inesperadas y crea una conexión más sólida con las causas que os importan.
Para hacerlo práctico, elegid algunas actividades compartidas que refuercen vuestra acción en torno a una causa: aprendizaje, implicación directa (por ejemplo, voluntariado) y construcción de relaciones. Asignad estas tareas según las fortalezas individuales y después volved a reuniros para compartir lo aprendido y decidir los siguientes pasos hacia un esfuerzo coordinado.
Las familias que gestionan bien la transición del liderazgo filantrópico suelen empezar pronto con pequeñas decisiones reales para empoderar a los miembros de la familia. Considere qué áreas de responsabilidad podrían asumir las generaciones que vienen, ya sea una pequeña donación, un área temática o una relación con entidad sin ánimo de lucro, y cómo podríais apoyar el aprendizaje que necesitan para que esto funcione.
El objetivo es que una generación emergente pase de preguntarse ‘¿cómo encajo en esto?’ ’a ‘¿qué puedo aportar en esto?’: honrando tanto el impacto colectivo como las pasiones individuales, y manteniéndose a la vez anclados en valores compartidos.
Puede ser útil contar con un marco ligero y unas normas básicas; por ejemplo, áreas de enfoque, geografías, tamaño de las donaciones y apetito por compromisos plurianuales. Esto protege las relaciones y mantiene el impulso. Conviene acordar desde el principio cómo se tomarán las decisiones y cómo se gestionarán las diferencias de opinión, ya que disponer de un enfoque compartido facilita navegar los desacuerdos si aparecen.
Por último, incorporad momentos de revisión: no solo sobre lo que habéis aprendido como familia, sino también sobre lo que estáis escuchando de las comunidades y organizaciones a las que apoyáis. Las mejores estrategias evolucionan en diálogo con quienes pretenden servir. Considerad programar revisiones periódicas para hablar de lo que estáis aprendiendo, de cómo están funcionando las donaciones y otras contribuciones, y de si deberíais aumentar o ajustar el apoyo basándoos en la evidencia aportada por organizaciones benéficas, entidades sin ánimo de lucro y organizaciones asociadas.
Las preguntas de este artículo buscan ser un punto de partida para conversar durante las vacaciones, no un plan completo. No necesitáis responderlas todas a la vez; elegid dos o tres que os resulten más relevantes en función del momento en el que esté vuestra familia e id viendo a dónde os lleva la conversación.
Si estáis interesados en seguir investigando, The Philanthropy Center trabaja con familias en todas las etapas de su recorrido filantrópico, desde quienes están empezando a plantearse cómo quieren dar, hasta quienes buscan reforzar o evolucionar un enfoque ya establecido. Os invitamos a poneros en contacto con vuestro asesor de J.P. Morgan para continuar la conversación.
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