La ventana de salida
Para muchos fundadores y propietarios de negocios familiares, la pregunta de si deben conservar o vender su empresa suele ser muy compleja.
Una venta puede ser un momento emocionante que asegura el futuro financiero de su familia, pero también puede causar sentimientos de culpa al deshacerse de algo tan ligado a su sentido de autoestima o al orgullo generacional.
Años, décadas y a veces vidas enteras se dedican a construir compañías exitosas, hasta el punto de que “salir al mercado” puede suponer un replanteamiento fundamental de la identidad propia (o de la de la familia).
La experiencia demuestra que gestionar la venta de una empresa exige tanta, o más, previsión que crearla. Dirigir un negocio próspero puede ser un terreno conocido, pero los retos de materializar una salida pueden ser completamente nuevos.
En este artículo, invitamos a fundadores y propietarios a mirar hacia dentro y plantearse preguntas fundamentales sobre el futuro de sus compañías, y a reflexionar sobre cómo una salida podría alinearse no solo con sus objetivos personales, sino también con los objetivos a más largo plazo de su familia.
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Aspectos clave
Cada empresa y cada familia es única, con su propia visión del futuro de su patrimonio y de cómo se alinea con sus valores. Por ello, no existe un enfoque universal para las salidas en empresas familiares: cada una requiere un proceso altamente personalizado.
Algunas empresas, por ejemplo, se crean para preservar el legado familiar, con el propósito expreso de “traspasar” riqueza y capacidades a las generaciones futuras. Otras, quizá en un fenómeno más reciente, nacen con la intención de maximizar beneficios y materializar una salida rápida.
Independientemente del propósito, las empresas más exitosas se guían por una misión clara. Antes de decidir la vía de salida, la experiencia indica que se logran mejores resultados cuando se alinean las posturas de todas las partes interesadas mediante una comunicación clara de los objetivos y expectativas de cada uno.
Preguntas a considerar:
- ¿Es la familia el mejor custodio del negocio para llevarlo adelante y ayudarlo a crecer en el futuro?
- ¿Qué papel desean seguir desempeñando los diferentes miembros de la familia en el negocio, si es que quieren alguno?
- ¿Debería la familia considerar una venta total o parcial? ¿Qué opción es mejor para la familia y para el negocio?
- ¿Podría una inyección significativa de capital ayudar a facilitar el crecimiento?
- Si la familia decide salir, ¿qué valor esperan realizar los miembros de la familia?
El momento también es crucial. El coste de esperar demasiado para vender puede ser tan perjudicial como precipitante. La historia muestra que las transacciones más exitosas se ejecutan cuando las empresas presentan un sólido desempeño y métricas que lo respalden. También es importante que los fundadores equilibren sus aspiraciones con las de sus cofundadores, miembros del consejo y socios inversores. Estas conversaciones pueden implicar que la lista de deseos de un fundador no se cumpla por completo, pero la capacidad de llegar a compromisos suele conducir a un mejor proceso de venta y, potencialmente, a un mayor valor global. Por ello, implicar al mayor número posible de decisores clave en las conversaciones preliminares de salida es absolutamente vital.
No todas las salidas tienen que suponer una desvinculación total. Según la composición de la empresa y su balance, la desinversión de una participación menor puede facilitar mejor ciertos objetivos. En particular, puede permitir que el fundador permanezca en su puesto al tiempo que obtiene una nueva inyección de capital y experiencia externos. Evaluar estos requisitos específicos con un equipo asesor experimentado y dedicado puede ayudar a los propietarios y sus familias a alcanzar el mejor acuerdo posible para apoyar sus objetivos y planes futuros, tanto dentro como fuera de la empresa.
Asuntos de familia
Como se mencionó, la venta de una empresa familiar puede ser un momento cargado de emociones para todos. El fundador puede estar vendiendo la obra de su vida. La siguiente generación puede verse ante la desinversión de una compañía que aspiraba a asumir. Surgen discrepancias inevitables durante una desinversión que la familia tendrá que abordar.
Por otro lado, los miembros de la familia pueden llegar a abrazar los aspectos positivos que se derivan de su nueva riqueza, incluida una mayor libertad para elegir su propio camino, en lugar de estar ligados al negocio familiar. De nuevo, todas estas cuestiones se abordan mejor mediante una comunicación clara, con una comprensión nítida de los deseos y expectativas de cada miembro de la familia.
El fallecimiento, el divorcio y la incapacidad también pueden obligar a las familias a considerar la planificación de un evento de liquidez, incluso si nunca lo habían pensado. La inflación y las recesiones económicas pueden tener un efecto igualmente disruptivo. Aunque hoy no desee vender, puede llegar un momento en el que la salida se convierta en la opción más viable. Por eso, la preparación es imprescindible.
Si la familia decide seguir adelante con la salida, el proceso puede durar hasta 24 meses y rara vez se reduce solo al dinero. Una gran parte del proceso consiste en preparar la empresa para la siguiente fase: designar posibles sucesores y conformar equipos directivos que puedan conducir el futuro de la compañía resulta crucial.
Impulsamos a las empresas
A medida que el panorama macroeconómico global evoluciona, las empresas se enfrentan a desafíos que las generaciones anteriores no tuvieron. Una mayor intervención gubernamental y el rápido avance tecnológico significan que las compañías necesitan equipos de apoyo amplios y con capacidad de respuesta si quieren prosperar.
Antes de considerar una salida, las familias deben asegurarse de que los ingresos de su venta les permitirán cumplir con sus objetivos personales y financieros. Los fundadores que salen deben estar seguros de que sus retornos les proporcionarán suficiente liquidez para satisfacer sus necesidades de estilo de vida, así como objetivos más amplios, como proporcionar para la familia en general o cumplir con ambiciones filantrópicas. Después de la venta, algunos pueden buscar diversificar el riesgo económico mientras revisitan sus planes de sucesión y redefinen sus prioridades. Cualquiera que sea el enfoque, todas estas vías requieren una deliberación cuidadosa y el apoyo de asesores experimentados.
Desde hace más de 170 años, J.P. Morgan Private Bank colabora con propietarios de negocios y sus familias para gestionar con éxito eventos de transición. De forma conjunta, la experiencia de toda nuestra firma nos permite apoyar a las empresas en todas sus formas, de manera proactiva y en todo el mundo.
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