Economía y mercados

¿Cuándo subirá la Reserva Federal las tasas? No importa

La gran pregunta es: ¿lo hará o no? ¿Subirá la Reserva Federal las tasas de interés? ¿Las mantendrá sin cambios? ¿Cuándo llegará la próxima subida? Para los inversionistas que apuestan por la continuidad del repunte bursátil, puede que la respuesta no sea tan importante.

Más que la decisión de la Reserva Federal (o incluso el momento en que se produzca), lo que importa es su magnitud. Mientras no suba las tasas de interés más de dos veces, los activos de riesgo probablemente mantendrán su resiliencia.

¿Qué han descontado ya los mercados?

Los inversionistas siguen anticipando una subida de tasas antes de que termine el año, con la posibilidad de otra en los próximos 12 meses1.

La probabilidad de un aumento en septiembre ha disminuido después de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio se situara en línea con las expectativas, en 3,4%. Además, tras dos reportes consecutivos sobre el mercado laboral y la inflación con datos más moderados de lo previsto, se ha reducido considerablemente la posibilidad de un ciclo de ajuste significativo destinado a contener un recalentamiento de la economía.

En los dos ciclos de subidas de tasas más recientes, la Reserva Federal elevó las tasas de interés 225 puntos básicos entre 2015 y 2018 y más de 500 puntos básicos entre 2022 y 2023. Estos ajustes, junto con otros factores, contribuyeron a que el mercado bursátil registrara caídas superiores al 20% durante esos ciclos2.

En el entorno macroeconómico actual, es muy poco probable que se repitan aumentos de esa magnitud y las consiguientes caídas del mercado. Aun así, es natural que los inversionistas mantengan cierta cautela ante el posible impacto de estas expectativas.

Si se materializara una subida de 25 puntos básicos que ya está incorporada en las expectativas del mercado, ¿qué efecto tendría sobre los retornos del mercado?

Medir el impacto

Si tomamos como referencia las dos caídas más recientes provocadas por los ajustes de la Reserva Federal, a finales de 2018 y en 2022, el S&P 500 retrocedió aproximadamente 20% y 28%, respectivamente. El promedio de ambos episodios muestra una caída del 3,3% en el S&P 500 por cada subida de tasas de 25 puntos básicos. Sin embargo, como muestra la tabla a continuación, desde mediados de junio la mayoría de los mercados ya han registrado movimientos iguales o superiores al movimiento implícito. En otras palabras, ya está incorporado en los precios.

Movimientos de máximos a mínimos en 2018 y 2022 frente a movimientos recientes

El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 13 de agosto de 2026.

Nota: Una variación de 100 puntos básicos en las tasas de interés en 2018, que se tradujo en una caída cercana al 20%, equivale a un descenso promedio de aproximadamente 5% por cada variación de 25 puntos básicos. El movimiento de 425 puntos básicos registrado en 2022 estuvo acompañado de una caída del S&P 500 del 28% ese año, lo que equivale a un descenso de aproximadamente 1,6% por cada variación de 25 puntos básicos en las tasas. La caída se define como el movimiento de máximo a mínimo y no tiene en cuenta las recuperaciones.

Incluso si suponemos una corrección mayor, del 5%, ante un aumento de 25 puntos básicos, cabe recordar que, desde la crisis financiera mundial de 2008, el S&P 500 ha registrado en promedio tres caídas de esa magnitud al año. Son, por tanto, bastante habituales. Además, desde mediados de junio de este año —cuando las expectativas de nuevas subidas comenzaron a incorporarse a los precios—, la renta variable ya ha retrocedido cerca de 4%. Aunque parte de este movimiento responde a las dudas en torno a la monetización de la inteligencia artificial y los resultados empresariales, también está relacionado con cambios en la valuación de los bonos.

Y eso es solo en el mercado bursátil. Si se tiene en cuenta que el impacto se distribuiría entre las distintas clases de activos, la reacción del S&P 500 podría ser incluso menor. Además, con el tiempo, los mercados financieros se han vuelto mucho menos sensibles a los cambios en las tasas. Por eso, la magnitud del ajuste y la comunicación previa son más importantes que la propia subida: permiten a los inversionistas asimilar el movimiento antes de que se produzca.

Cabe señalar que este es un cálculo muy simplificado y que existen numerosos factores que determinan cómo reaccionará cualquier mercado financiero y cómo asimilará un cambio en la política de la Reserva Federal.

Por lo tanto, dividir la caída del mercado entre las subidas efectivamente aplicadas podría sobrestimar la importancia de cada incremento individual de 25 puntos básicos durante ese ciclo. Aun así, el ejercicio sirve para ilustrar la magnitud del movimiento que cabría esperar, incluso en el escenario más extremo. Otros factores podrían incluir en qué medida los cambios de política monetaria se comunicaron y anticiparon, así como el tamaño de cada aumento de tasas, que no siempre han sido de 25 puntos básicos.

En definitiva, las tasas de interés podrían variar en algún momento y, a medida que evolucione el entorno macroeconómico y se publiquen nuevos datos de empleo e inflación, el momento de una eventual subida también puede cambiar. Sin embargo, el impacto debería seguir siendo asimilable, siempre que la Reserva Federal no ajuste la política monetaria más de lo que el mercado ya anticipa.

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La clave está en cuánto las ajustará. Dado que los mercados ya han incorporado en gran parte unas subidas moderadas, están bien posicionados para asimilar el consiguiente reajuste de las valuaciones.

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