Economía y mercados

El nuevo argumento estratégico para invertir en mercados emergentes

CONCLUSIONES CLAVE

  • En la era de la inteligencia artificial (IA), los mercados emergentes producen cada vez más lo que las empresas globales necesitan: semiconductores avanzados e infraestructura tecnológica, materias primas críticas y capacidad de manufactura avanzada.
  • Las debilidades estructurales que antes caracterizaban la inversión en mercados emergentes están comenzando a disiparse a medida que mejoran la inflación, las vulnerabilidades externas, el gobierno corporativo y la alineación con los accionistas en muchas regiones.
  • Pese a unos fundamentales más sólidos, valuaciones atractivas y mejores perspectivas de retorno en estos mercados, la posible profundidad y amplitud de estas oportunidades de inversión siguen subestimadas.

Durante buena parte de las últimas dos décadas, los activos de mercados emergentes (ME) y sus atractivas valuaciones, han alimentado una y otra vez la expectativa de que "esta vez es diferente". Sin embargo, los resultados han decepcionado de forma constante. Entre 2010 y 2025, su renta variable quedó rezagada frente a la de los mercados desarrollados (MD) en aproximadamente 500 puntos básicos al año. Aunque muchas de estas economías se expandieron rápidamente en ese período, el sólido crecimiento económico a menudo no se tradujo en retornos para los accionistas. Sin embargo, recientemente, han comenzado a surgir señales de un cambio significativo. En 2025, las acciones de los ME superaron a las de los MD en más de 12 puntos porcentuales1. Y esta brecha no ha hecho más que ampliarse en 2026: solo en el primer semestre, las primeras avanzaron 24%, frente a 10% de las segundas1.

Lo que estamos presenciando, a nuestro juicio, no es simplemente un repunte cíclico, sino un cambio estructural más amplio: los ME están experimentando una revaluación a medida que poderosas fuerzas transforman la economía global. Con el auge de la IA, la creciente fragmentación y las elevadas tensiones geopolíticas, su relevancia económica y fundamentales subyacentes están evolucionando rápidamente. Invertir en estos mercados (en renta variable, renta fija e incluso activos privados) significa ahora tener una participación cada vez mayor en aquello que el mundo necesita en la era de la IA: capacidades de manufactura avanzada, semiconductores y materias primas esenciales. Al mismo tiempo, este cambio viene acompañado de mejoras en el gobierno corporativo, credibilidad de las políticas y resiliencia macroeconómica.

Sin embargo, muchos inversionistas siguen viendo a los ME a través del prisma del pasado y mantienen una exposición insuficiente tanto a renta variable como a deuda. Si bien es importante tener en cuenta el desempeño pasado, creemos que las fuerzas que probablemente impulsen los retornos futuros son cada vez más difíciles de ignorar. Los argumentos a favor de considerar una asignación estratégica son cada vez más sólidos. A continuación, explicamos por qué.

Surgen señales de un gran cambio en el desempeño de los mercados emergentes frente a los desarrollados

Retorno total de la renta variable: índice MSCI Mundo frente al índice MSCI Mercados emergentes (dic. de 2009 = 100)

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de junio de 2026. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice.

Análisis del menor desempeño de los mercados emergentes

Antes de plantear un argumento convincente a favor de una asignación estratégica de largo plazo a los ME, es esencial entender las razones de sus resultados históricos y qué ha cambiado.

El problema de la “vieja economía”

La composición sectorial es una de las causas del menor desempeño histórico de las acciones de los ME. Entre 2011 y 2025, las empresas tecnológicas de gran capitalización de los MD (que representan una parte importante del S&P 500) impulsaron los retornos, ya que muchas registraron un aumento compuesto de las utilidades superior a 20% anual, con una intensidad de capital mínima2. En cambio, los índices de renta variable de las economías emergentes comenzaron la última década con una elevada ponderación en los sectores financiero, energético y de materiales, todos ellos de crecimiento más lento.

La composición sectorial de los mercados emergentes ha cambiado y ahora ofrece mayor exposición a tecnología que el mercado estadounidense

Cambio en la asignación sectorial por región (2010 frente a 2026)

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 31 de julio de 2026.

Mientras los inversionistas premiaban al software, las plataformas tecnológicas y la propiedad intelectual, los ME permanecían concentrados en áreas más intensivas en capital. El resultado fue un obstáculo estructural, justo cuando las empresas tecnológicas con pocos activos comenzaban a dominar los retornos de la renta variable global. Desde 2020, estas compañías han pasado a representar aproximadamente entre 35% y 40% de la capitalización bursátil total del S&P 5003.

Los ME no tienen un grupo comparable de gigantes tecnológicos capaces de generar esos niveles de crecimiento de las utilidades. Hasta hace muy poco, muchas de estas economías dependían en gran medida de las exportaciones y de actividades vinculadas a las materias primas, que se vieron afectadas tras la crisis financiera global, cuando se desaceleró el comercio, cayeron los precios de estos productos y las utilidades perdieron impulso.

El desempeño de la renta variable de los mercados emergentes ha estado —y sigue estando— impulsado en gran medida por las exportaciones

Variación interanual, promedio móvil de tres meses, %

Fuentes: Bloomberg Finance L.P. y J.P. Morgan Private Bank. Información al 30 de junio de 2026.

El crecimiento no llegó a los accionistas

Aunque muchas economías emergentes se expandieron más de 5% anual entre 2011 y 2025, ese avance a menudo no se tradujo de forma consistente en retornos para los accionistas. De hecho, para muchos inversionistas, las utilidades registraron un crecimiento apenas modesto (o incluso negativo) en dólares.

El crecimiento de las utilidades no siempre se ha traducido en un aumento de las utilidades por acción en los mercados emergentes

Tasa de crecimiento anualizada a 15 años (2011–2025), %

Fuentes: Haver Analytics y Bloomberg Finance L.P. Información al 31 de diciembre de 2025. PIB: Producto Interno Bruto.

Con frecuencia, el eslabón perdido era la disciplina de capital. En el pasado, los equipos directivos (o los funcionarios gubernamentales) solían priorizar la participación de mercado u objetivos de política nacional, como el empleo total, por encima de los retornos para los accionistas. Al mismo tiempo, la emisión de acciones, transacciones con partes relacionadas e inversiones de bajo retorno diluyeron la creación de valor por acción.

China es un claro ejemplo de esta desconexión. Pese a años de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) a tasas de un dígito alto, sus mercados de renta variable (dominados por empresas estatales) registraron un crecimiento de las utilidades prácticamente nulo durante los últimos 15 años y un desempeño estancado. Dado que llegó a representar más de 20% de algunos índices de los ME, esta debilidad se convirtió en un lastre importante para los retornos generales de las economías emergentes.

Las utilidades corporativas y el desempeño de la renta variable tienden a evolucionar en línea con el PIB, pero China es una importante excepción

Utilidades relativas, desempeño de los índices y crecimiento del PIB: mercados globales frente a China (2010 = 100)

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., Haver Analytics y fuentes nacionales. Información al 30 de junio de 2026. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. No es posible invertir directamente en un índice. PIB: Producto Interno Bruto.

Una combinación de vulnerabilidades monetarias y financieras

La fragilidad macroeconómica también afectó los resultados de los inversionistas. La inflación más elevada, los déficits externos y unas políticas menos predecibles hicieron que muchas economías emergentes recurrieran al capital extranjero, dejándolas expuestas durante períodos de menor liquidez global. Episodios como el "taper tantrum" de 2013, cuando los mercados sufrieron una venta masiva después de que la Reserva Federal indicara que comenzaría a reducir su programa de compra de bonos posterior a la crisis, y, una década después, el ciclo de endurecimiento monetario de 2022–2023 reforzaron la percepción de que los retornos de los ME estaban condicionados tanto por los flujos de capital como por los fundamentales corporativos.

A menudo, la depreciación de las divisas agravó el problema para los inversionistas globales. Incluso cuando los mercados locales tuvieron un buen desempeño, los resultados no siempre se reflejaron de igual manera en dólares. Durante los últimos 15 años, por ejemplo, el índice MSCI India obtuvo un retorno superior a 11% anual en moneda local, pero inferior a 6% en dólares. Por su parte, el MSCI Mercados emergentes alcanzó aproximadamente 8,4% anualizado en moneda local y apenas 5,7% en dólares.

En resumen, invertir en los ME no era simplemente apostar por la expansión económica, sino confiar en que esta se traduciría en retornos para los accionistas, que las autoridades mantendrían la estabilidad y que el capital global seguiría siendo abundante. Con demasiada frecuencia, una o más de esas condiciones no se cumplieron.

Por años, la depreciación de las monedas de los mercados emergentes ha supuesto un obstáculo adicional para los inversionistas globales en acciones

Retorno total del Índice MSCI Mercados emergentes en dólares frente a en moneda local (diciembre de 2009 = 100)

Fuentes: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de junio de 2026.

Qué ha cambiado

Tres factores están impulsando un cambio estructural favorable en los ME. Primero, suministran una proporción cada vez mayor de los insumos necesarios para el desarrollo de la IA, mientras que la fragmentación global está aumentando la demanda de seguridad energética y de diversificación de las cadenas de suministro. Segundo, continúan mejorando la disciplina de capital y la alineación con los accionistas. Tercero, las autoridades han ganado credibilidad, reforzando el control de la inflación y la gestión de la balanza de pagos.

Cambio 1: Responder a los desafíos de la demanda global

Aquí nos centramos en tres áreas clave: los semiconductores y el hardware de IA de Taiwán y Corea del Sur; el desarrollo del ecosistema relacionado con esta tecnología en China; y las exportaciones de materias primas de América Latina.

Semiconductores y hardware de IA de Taiwán y Corea del Sur: Taiwán y Corea del Sur se han convertido en eslabones indispensables de la cadena global de suministro de semiconductores. Aunque un diseñador de chips ha acaparado la atención en los últimos años, en la práctica estos son fabricados por una única empresa taiwanesa, responsable de la mayoría de los chips lógicos más avanzados del mundo. Por su parte, un ecosistema distinto de compañías surcoreanas domina la producción global de memoria de alto ancho de banda, un componente fundamental de los modelos de IA. La demanda ha superado ampliamente a la oferta, creando un cuello de botella en la infraestructura necesaria para el entrenamiento y la inferencia.

A medida que los mayores hiperescaladores con sede en Estados Unidos siguen destinando cientos de miles de millones de dólares a gastos de capital en IA, estos recursos fluyen directamente hacia las empresas taiwanesas y surcoreanas, así como hacia sus respectivas economías. Nos centramos especialmente en la renta variable de ambos mercados, donde esperamos un potencial alcista durante los próximos 12 meses.

Los mercados emergentes de Asia son clave en las cadenas de suministro de tecnología e inteligencia artificial

Dependencia mundial de regiones específicas para productos básicos clave, %

Fuentes: Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), Perspectivas de energía a corto plazo, febrero de 2026; BP Statistical Review; República de China (Taiwán) y Global Guardian. Información sobre petróleo al primer semestre de 2025 y sobre semiconductores a 2024. Notas: La dependencia regional del suministro mundial de petróleo se mide como la cantidad de petróleo que transita por el punto de estrangulamiento específico. La dependencia regional de semiconductores se mide como la proporción de semiconductores fabricados en Taiwán. El análisis de la EIA se basa en el seguimiento de buques cisterna de Vortexa y en información de la Autoridad del Canal de Panamá, utilizando factores de conversión y cálculos de la EIA. El comercio marítimo mundial de petróleo excluye los volúmenes dentro de un mismo país, salvo aquellos que transitan por puntos de estrangulamiento globales y el cabo de Buena Esperanza. Los estrechos daneses no incluyen los flujos a través del canal de Kiel. La información del Canal de Panamá corresponde al año fiscal (1 de octubre al 30 de septiembre).

El ecosistema de IA de China: El sector tecnológico chino está siendo impulsado por un ecosistema de IA completamente distinto que se desarrolla en paralelo al de Occidente. Sus modelos tienden a ser mayoritariamente de código abierto, a diferencia del enfoque occidental (principalmente estadounidense), que restringe el acceso a los de vanguardia mediante suscripciones o interfaces de programación de aplicaciones. La estrategia de código abierto de China permite que sus modelos más avanzados lleguen a un mayor número de desarrolladores a escala global, ampliando la influencia y competitividad de su industria.

China también se está convirtiendo en un importante productor y exportador de componentes tecnológicos relacionados con la IA (en particular, semiconductores), lo que la convierte en una parte integral de la cadena global de suministro. La magnitud de su desarrollo en este ámbito, y el impulso sostenido por independizarse de los proveedores estadounidenses, representa un motor de crecimiento diferenciado. Probablemente se requiera algo más de paciencia para que esta tesis de inversión se materialice, dado el entorno macroeconómico y unos fundamentales corporativos relativamente más débiles del país.

Gracias a sus exportaciones de semiconductores, China se ha consolidado como un actor regional clave en las cadenas de suministro globales de IA

Exportaciones relacionadas con semiconductores, miles de millones de dólares, ajustadas estacionalmente (2010–2026)

Fuentes: Haver Analytics, Asociación Arancelaria de Japón, Ministerio de Finanzas de Japón, Asociación de la Industria de Semiconductores, Ministerio de Comercio, Industria y Recursos de Corea del Sur, Ministerio de Finanzas de Taiwán y Estadísticas Mundiales del Comercio de Semiconductores. Información a marzo de 2026. Nota: Para Taiwán se utilizan exportaciones de tubos termoiónicos/de cátodo frío/fotocátodo y semiconductores SIM; para China, ventas de semiconductores (promedio móvil de tres meses). IA: inteligencia artificial.

América Latina vuelve a estar en el radar de Estados Unidos en medio de la fragmentación global: La política comercial y el reajuste de las cadenas de suministro están reforzando el enfoque del gobierno estadounidense en la seguridad energética regional y la resiliencia manufacturera. Esto se refleja en el ámbito comercial: durante 2025, todos los países se vieron significativamente afectados por el aumento de los aranceles, mientras que la región, y especialmente México, disfrutó de una clara posición ventajosa. Hoy, mientras persiste el conflicto en Oriente Medio, Estados Unidos y otros gobiernos del mundo reconocen un imperativo estratégico: mejorar la seguridad energética y diversificar la matriz energética. Esta transición (de los combustibles fósiles a las fuentes renovables) requiere abastecerse de materias primas como cobre y litio en volúmenes históricamente elevados. América Latina, que posee más de 40% de las reservas mundiales de cobre y aproximadamente 60% de las reservas conocidas de litio, es un exportador clave.

Este renovado interés no ha pasado desapercibido en China. Durante la última década, el país ha invertido más de 200 mil millones de dólares en activos de minería, energía e infraestructura en América Latina4. Se ha convertido además en el principal socio comercial de la región, superando ampliamente a Estados Unidos, cuyo gobierno está claramente enfocado en frenar parte de ese impulso.

América Latina también se está beneficiando de otra consecuencia de la creciente fragmentación global: la necesidad de diversificar las cadenas de suministro y acercarlas a los mercados de destino. México, por ejemplo, ha superado recientemente a China como principal exportador de productos de tecnología avanzada necesarios para la construcción de centros de datos.

En 2025, las importaciones estadounidenses procedentes de México alcanzaron aproximadamente 140 mil millones de dólares, frente a 60 mil millones desde China (en 2024, habían sumado alrededor de 100 mil millones desde cada país)5. El transbordo (importar desde Asia y exportar con un valor agregado limitado) podría explicar parte de esta evolución. Sin embargo, es probable que esta dinámica cambie ante los requisitos más estrictos de contenido nacional y regional establecidos para las exportaciones manufactureras durante el proceso de revisión en curso del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. En cualquier caso, estos acontecimientos ofrecen un claro ejemplo de cómo los esfuerzos por asegurar las cadenas de suministro, acercando la producción al mercado final, están dando una ventaja competitiva a las principales economías latinoamericanas.

América Latina tiene barreras comerciales más bajas que Asia

Tasa arancelaria efectiva promedio ponderada por importaciones: cinco principales socios de Estados Unidos por volumen de importaciones en Asia y América Latina

Fuente: Bloomberg Finance L.P. Información al 31 de mayo de 2026. Datos de importaciones correspondientes a 2025. Tasas arancelarias efectivas observadas al 31 de mayo de 2026, excepto para Costa Rica, cuyos datos se basan en estimaciones de Bloomberg Economics (BECO).

Los mercados emergentes pueden beneficiarse de la relocalización de la producción y escasez de materias primas ante creciente adopción de la IA

Porcentaje de las exportaciones por tipo de producto básico, dólares

Fuentes: Bloomberg Finance L.P. Información al 30 de junio de 2026. IA: inteligencia artificial.

México superó a China como principal exportador de productos de tecnología avanzada a Estados Unidos en 2025

Importaciones a Estados Unidos por país, miles de millones de dólares

Fuentes: J.P. Morgan Private Bank, Oficinal del Censo de Estados Unidos. Categorías de productos de tecnología avanzada: biotecnología, ciencias de la vida, optoelectrónica, tecnologías de la información, comunicaciones, electrónica, manufactura flexible, materiales avanzados, aeroespacial, armamento y tecnología nuclear. Información al 24 de febrero de 2026.

Cambio 2: Mejora del gobierno corporativo

En los ME, la disciplina de capital y la alineación con los accionistas muestran señales de mejora. El mecanismo de transmisión (del crecimiento económico a los retornos para los accionistas) se está reforzando mediante iniciativas de política destinadas a fomentar prácticas corporativas más acordes con sus intereses.

Por ejemplo, el gobierno de Corea del Sur ha puesto en marcha una iniciativa formal para abordar el denominado "descuento de Corea": la persistente brecha de valuación entre el mercado surcoreano y sus pares globales, atribuida a prácticas de gobierno corporativo relativamente deficientes. Se está alentando a las empresas a publicar planes de asignación de capital, aumentar los dividendos y las recompras de acciones y reducir las participaciones cruzadas. Esta presión regulatoria (y social) está catalizando cambios medibles en las tasas de distribución a los accionistas y en las prácticas corporativas.

Como cabría esperar, estas medidas también están dando lugar a un mejor desempeño del mercado: desde su introducción a finales de 2024, el Korea Value Up Index, que incluye empresas que cumplen diversos criterios de gobierno corporativo, ha superado al Índice Compuesto de Precios de Acciones de Corea (KOSPI) en aproximadamente 60%. En Japón se observa una tendencia similar: un índice de compañías centradas en estas prácticas ha superado al Índice de Precios de Acciones de Tokio (TOPIX) en casi 100% desde el lanzamiento del primero a mediados de 2020.

En China, la política gubernamental está pasando de centrarse en el crecimiento a cualquier costo a priorizar su calidad. La campaña contra la "involución", definida como un ciclo de competencia excesiva con retornos decrecientes o negativos, busca revertir tendencias empresariales arraigadas. La iniciativa apunta a las guerras de precios destructivas y prácticas competitivas que erosionan los márgenes, permitiendo que algunas compañías de determinados sectores prioricen la rentabilidad sobre la participación de mercado.

El giro de una multinacional china, que ha pasado de una guerra de precios en el comercio electrónico con sus competidores a invertir en infraestructura de IA, es representativo de esta tendencia. Aún está por verse si el gobierno corporativo y los retornos para los accionistas pueden mejorar de forma sostenible, dados problemas estructurales como la falta de rentabilidad del sector y la dilución accionaria. Si estas condiciones cambiaran de manera sostenida, China podría pasar de ser una oportunidad selectiva y táctica a una alternativa de inversión de más largo plazo.

Cambio 3: Mitigación de los riesgos de inflación y balanza de pagos

Durante la última década, los fundamentales macroeconómicos de los ME han experimentado un cambio notable, impulsado por autoridades que gestionan activamente el riesgo de inflación y brindan apoyo al crecimiento. Muchos países también han registrado un giro, aunque desigual, hacia liderazgos más centristas y pragmáticos después de años de populismo y volatilidad macroeconómica. Estas transformaciones sugieren que las condiciones podrían favorecer una estabilidad sostenida, una característica atractiva para los inversionistas globales.

En los últimos años, los ME han ofrecido un entorno de inflación sorprendentemente diferenciado, con un promedio que ha caído por debajo de 4%. Los bancos centrales de América Latina, en particular, gestionaron los repuntes posteriores a la pandemia de COVID con mayor eficacia que muchos de sus pares de los MD, al restringir la oferta monetaria y subir las tasas de política antes y de forma más agresiva.

La desinflación en los mercados emergentes da margen a sus bancos centrales para mantener un sesgo hacia el recortes de tasas

Variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), datos trimestrales, %

Fuentes: Bloomberg Finance L.P. Información al 31 de marzo de 2026.

Los fundamentales soberanos de los ME son ahora considerablemente más sólidos que en 2022. Para el ME mediano, los déficits fiscales se redujeron (-3,6% frente a -4,6%), la carga de la deuda es menor (60% frente a 65% del PIB), la inflación ha bajado (3,8% frente a 4,9%), las tasas de política monetaria reales son más altas (3,1% frente a 1,2%), las cuentas corrientes han pasado a superávit (+1,3% frente a -0,6%) y la cobertura de reservas se ha duplicado (2,2x frente a 1,1x)6. Mientras tanto, los balances de los MD parecen más tensionados, con déficits fiscales de -4,9% y una deuda equivalente a 112% del PIB7.

Esta creciente credibilidad se ha traducido en una menor volatilidad cambiaria, diferenciales soberanos más estrechos y una mayor capacidad de los bancos centrales de los ME para flexibilizar la política monetaria sin provocar salidas de capital. Las tasas de interés reales en casi todas estas economías superan ahora las de Estados Unidos, proporcionando un carry sostenible y un colchón frente a las salidas de capital. Esto habría sido impensable para sus autoridades hace apenas una década.

Los rendimientos reales en la mayoría de los mercados emergentes superan a los de los desarrollados

Rendimientos reales de los mercados emergentes frente a desarrollados, %

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., J.P. Morgan. Información al 30 de junio de 2026. UE: Unión Europea.

El panorama de la balanza de pagos también ha mejorado. Los exportadores de recursos se están beneficiando de los elevados precios de las materias primas (uno de los factores que impulsan la inflación global), mientras que los de la manufactura se ven favorecidos por los flujos derivados de la diversificación de las cadenas de suministro. Asimismo, las vulnerabilidades de cuenta corriente que hacían tan frágil la inversión en los ME durante ciclos anteriores de endurecimiento de la Reserva Federal han disminuido.

Consideraciones para la implementación

La diversificación marca una diferencia significativa

En el pasado, los inversionistas hablaban de los ME como si fueran un único activo. En realidad, más que una categoría de inversión homogénea, constituyen un conjunto de economías expuestas a motores de crecimiento muy diferentes. En este contexto, las decisiones de implementación son más importantes que nunca y la diversificación es fundamental. Por ejemplo, varios fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) de renta variable de los ME excluyen a Corea, que ha sido el país con mejor desempeño en lo que va del año.

Cada vez más, invertir en los ME consiste menos en hacer una única apuesta macroeconómica y más en identificar qué países y empresas están mejor posicionados para beneficiarse de las fuerzas estructurales que están transformando la economía global.

Renta variable de mercados emergentes de Asia: todavía hay margen para avanzar

Tenemos una visión positiva sobre Asia dentro de la renta variable de los ME, ya que la región representa más de 70% del universo de renta variable por capitalización bursátil en el índice MSCI Mercados emergentes. Las economías asiáticas son fundamentales para varios de los cambios estructurales que están transformando la economía global, especialmente en infraestructura de IA. La combinación de un sólido crecimiento de las utilidades impulsado por esta tendencia (se espera que las del índice MSCI Asia excluido Japón aumenten 53% en 2026), valuaciones contenidas (12x precio/utilidad, por debajo de los promedios de largo plazo) y un posicionamiento de los inversionistas que sigue siendo limitado crea condiciones atractivas para una posible apreciación.

Taiwán y Corea del Sur, que ocupan posiciones críticas en las cadenas globales de suministro de semiconductores, se están beneficiando directamente del desarrollo de la infraestructura de IA. A medida que se acelera la inversión en este ámbito, ambos siguen siendo los mejor posicionados para captar esta tendencia global.

Más allá de la renta variable: el argumento a favor de la deuda de mercados emergentes

La transformación de los ME va más allá de la renta variable: algunas de las mejoras más significativas se han producido en el crédito, donde las percepciones de los inversionistas siguen más condicionadas por las crisis del pasado que por los fundamentales actuales.

Para los que buscan ingresos y diversificación, creemos que el crédito de los ME representa una de las oportunidades más atractivas de la renta fija en la actualidad. En conjunto, el mercado de bonos denominados en moneda fuerte de estas economías constituye hoy una clase de activos de 4,5 billones de dólares que abarca más de 70 países y 10 sectores. Sin embargo, pese a rendimientos soberanos de aproximadamente 6% y corporativos de entre 6% y 8%, muchos inversionistas siguen considerando financieramente frágil esta deuda, una percepción que parece cada vez más desactualizada.

Los balances actuales de los ME muestran señales de disciplina corporativa (el apalancamiento neto de la deuda con grado de inversión es de aproximadamente 1,1x y el de alto rendimiento, de 2,7x) y bajos niveles de incumplimiento (alrededor de 1,1% en lo que va de año). Las empresas de alto rendimiento de estas economías generan márgenes de utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA, por sus siglas en inglés) aproximadamente dos veces superiores a los de sus pares de los MD, mientras que muchos sectores presentan fundamentales atractivos.

Por ejemplo, el sector financiero ha generado un retorno sobre el capital de entre 15% y 20%, con menos de 3% de préstamos morosos; los productores de energía pueden alcanzar el punto de equilibrio con el petróleo a 50 dólares; y las empresas de tecnología, medios y telecomunicaciones mantienen un flujo de caja libre sostenido.

Como resultado, vemos oportunidades especialmente atractivas en emisores corporativos de Brasil, Colombia, India, Israel, México y Turquía, donde posiciones de mercado sólidas, márgenes EBITDA superiores a 15%, apalancamiento inferior a 3x y rendimientos que a menudo superan 7%8 ofrecen una combinación favorable de calidad e ingresos.

El crédito de mercados emergentes mantiene fundamentales sólidos y menor apalancamiento que el grado de inversión de EE.UU. y Europa

Relación de apalancamiento neto

Fuente: J.P. Morgan Investment Bank. Información al 30 de junio de 2026. GI: grado de inversión. AR: alto rendimiento.

Más allá de los mercados públicos

A medida que estos cambios estructurales se desarrollan en los ME, los inversionistas también deberían ampliar su perspectiva más allá de los mercados públicos y considerar oportunidades en los privados, especialmente en Asia. Una parte significativa del crecimiento y la transformación corporativa de la región se produce fuera de los índices públicos de referencia: aproximadamente 85% de las empresas asiáticas con ingresos superiores a 100 millones de dólares son privadas9. En el conjunto de Asia-Pacífico, durante la última década, el capital privado de adquisiciones ha superado a los mercados públicos, generando un retorno total de 145%, frente a 83% del índice MSCI APAC10. Esta clase de activos también ha crecido, desde unos 102 mil millones de dólares en 1.048 operaciones en 2016 hasta 198 mil millones en 1.690 operaciones en 202511.

Cada país emergente de Asia-Pacífico ofrece distintas fuentes de retorno y diversificación en los mercados privados. En Corea, por ejemplo, estas oportunidades pueden considerarse un efecto de segundo orden del impulso por mejorar el gobierno corporativo y la disciplina de capital, como se explicó anteriormente. También se ven reforzadas por la posición estratégica del país en la cadena de suministro de IA: a medida que se intensifica la demanda global de semiconductores y memoria de alto ancho de banda, aumenta la presión sobre los grandes conglomerados para que prioricen los retornos y definan mejor su enfoque. Esto, a su vez, está acelerando las reestructuraciones y escisiones del tradicional sistema “chaebol” (el modelo distintivo de grandes conglomerados controlados por familias que operan múltiples negocios dentro de un mismo grupo), tendencia que está generando un flujo más constante de oportunidades derivadas de estas transacciones para los inversionistas privados.

En cuanto a los flujos de los mercados privados, India destaca por su impulso sostenido tanto en la generación de operaciones como en las salidas (incluido un aumento de las realizadas mediante ofertas públicas iniciales en 2025). Este dinamismo, a su vez, favorece un ecosistema más completo para desarrollar empresas con miras a una futura salida. En China (bajo la presión de la fragmentación global, unas perspectivas económicas mixtas y mayores exigencias tanto para captar capital como para concretar desinversiones), el énfasis se ha desplazado hacia sectores orientados al mercado interno y empresas generadoras de efectivo. Esta tendencia también otorga mayor importancia al capital local y aumenta la relevancia de la selección de gestores y el manejo de riesgos.

Los flujos de entrada siguen siendo limitados

Pese a los argumentos estructurales favorables para los ME, los inversionistas todavía parecen algo reacios a realizar asignaciones significativas a su renta variable. Los flujos acumulados hacia fondos han sido moderados (especialmente en comparación con las fuertes entradas hacia Estados Unidos) y el posicionamiento sigue siendo limitado. También persisten los descuentos de valuación frente a los MD, lo que indica que los inversionistas aún no están plenamente convencidos de que el elevado ritmo actual de crecimiento de las utilidades pueda sostenerse o de que las reformas orientadas a los accionistas produzcan resultados.

El fuerte avance de los ME durante el último año puede haber generado cierta prudencia; persisten las preocupaciones sobre las vulnerabilidades geopolíticas (en particular, las relacionadas con el petróleo) y la sensibilidad de las monedas. Sin embargo, esta cautela crea un punto de entrada atractivo para una asignación estratégica.

Los flujos hacia la renta variable de gran capitalización de mercados emergentes aún tienen amplio margen para alcanzar a los de EE.UU.

Flujos acumulados globales hacia renta variable de gran capitalización, mercados emergentes frente a EE.UU., miles de millones de dólares

Fuente: Morningstar. Información al 31 de marzo de 2026. Flujos de activos de fondos abiertos y fondos cotizados en bolsa a nivel global (excluidos fondos de fondos y/o fondos subordinados), utilizando las categorías globales de Morningstar y comparando la renta variable de mercados emergentes globales con la de gran capitalización estadounidense.

Los flujos hacia la renta fija de mercados emergentes siguen siendo negativos, pese al reciente repunte

Flujos acumulados hacia renta fija de mercados emergentes, miles de millones de dólares

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., ISI Markets (EPFR Global) y J.P. Morgan Securities LLC. Información al 30 de junio de 2026.

Conclusión: más allá de las oportunidades tácticas, nuevas asignaciones estratégicas

Durante años, los inversionistas consideraron los ME como una apuesta apalancada al crecimiento global: eran los que más se beneficiaban cuando la economía mundial se expandía y los que más sufrían cuando se desaceleraba. Creemos que esta perspectiva está cada vez más desactualizada, ya que los ME no solo se favorecen de la expansión global, sino que contribuyen a impulsarla.

A nuestro juicio, los importantes cambios estructurales en curso justifican tratar los ME como una asignación estratégica de largo plazo, en lugar de una operación táctica. Muchos de los temas de inversión que definirán la próxima década tendrán un impacto desproporcionado en estas economías: la infraestructura de IA, por ejemplo, depende de los ecosistemas de semiconductores de Taiwán y Corea del Sur. La diversificación de las cadenas de suministro está transformando la manufactura en Asia y América Latina, mientras que la seguridad de los recursos requiere materias primas que se encuentran, en gran medida, en el mundo emergente. Sin embargo, las decisiones de los inversionistas siguen ancladas a las decepciones del pasado, dejando muchas carteras posicionadas para un mundo que solo existe en la memoria, en lugar del que está surgiendo ahora.

¿Pueden los inversionistas permitirse seguir teniendo una exposición insuficiente a los ME? No lo creemos. La próxima década podría recompensar a quienes asignen capital con suficiente convicción para participar en mayor medida en aquello que el mundo necesita (capacidades de manufactura avanzada, semiconductores y materias primas esenciales), a medida que poderosas fuerzas reconfiguran la economía global.

RIESGOS CLAVE

Los inversionistas deben leer detenidamente el prospecto u otros documentos de la oferta, que incluyen información sobre los objetivos de inversión, riesgos, comisiones y gastos, así como otra información sobre el fondo, antes de invertir.

La diversificación y la asignación de activos no garantizan utilidades ni protegen frente a pérdidas.

Invertir en mercados emergentes implica un mayor grado de riesgo y volatilidad en comparación con los mercados desarrollados. Las variaciones en los tipos de cambio y las diferencias en las políticas contables y fiscales fuera de la jurisdicción del inversionista pueden aumentar o reducir los retornos. Algunos mercados pueden presentar una menor estabilidad política y económica; además, las diferencias en las políticas fiscales y los sistemas jurídicos fuera de la jurisdicción del inversionista pueden generar riesgos adicionales. Los inversionistas deben considerar cuidadosamente estos riesgos y consultar con sus asesores financieros y legales antes de invertir en mercados emergentes.

DEFINICIONES DE ÍNDICES

MSCI Mundo es un índice ponderado por capitalización bursátil ajustada por capital flotante, diseñado para medir el desempeño de los mercados de renta variable desarrollados y compuesto por índices de 23 países de mercados desarrollados.

MSCI Mercados emergentes es un índice de renta variable ponderado por capital flotante que incluye empresas de gran y mediana capitalización de países de mercados emergentes y cubre aproximadamente 85% de la capitalización bursátil ajustada por capital flotante de cada país.

MSCI China es un índice de renta variable ponderado por capital flotante, desarrollado con un valor base de 100 al 31 de diciembre de 1992 y denominado en dólares de Hong Kong (HKD) (consulte el índice M3CN para la versión en dólares estadounidenses).

Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mercados emergentes es una medida de la inflación de los precios al consumidor en las economías de mercados emergentes, que refleja la variación interanual promedio del precio de una canasta de bienes y servicios adquiridos por los hogares en esos mercados.

Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mercados desarrollados es una medida de la inflación de los precios al consumidor en las economías de mercados desarrollados, que refleja la variación interanual promedio del precio de una canasta de bienes y servicios adquiridos por los hogares en esos mercados.

MSCI Taiwán es un índice de renta variable ponderado por capital flotante, diseñado para medir el desempeño de los segmentos de gran y mediana capitalización del mercado taiwanés y que cubre aproximadamente 85% del universo de renta variable de Taiwán.

MSCI India es un índice de renta variable ponderado por capital flotante, desarrollado con un valor base de 100 al 31 de diciembre de 1992.

MSCI Brasil es un índice de renta variable ponderado por capital flotante, diseñado para medir el desempeño de los segmentos de gran y mediana capitalización del mercado brasileño y que cubre aproximadamente 85% del universo de renta variable de Brasil.

MSCI Corea del Sur está diseñado para medir el desempeño de los segmentos de gran y mediana capitalización del mercado surcoreano, con 80 componentes que cubren aproximadamente 85% del universo de renta variable de Corea del Sur.

Korea Value Up Index es un índice compuesto por empresas surcoreanas que cumplen una serie de criterios de gobierno corporativo, diseñado para seguir a compañías que demuestran sólidas prácticas orientadas a los accionistas, como eficiencia del capital, rentabilidad y retornos para los accionistas. Fue introducido a finales de 2024 como parte de la iniciativa del gobierno para abordar el denominado “descuento de Corea”.

MSCI Asia excluido Japón (formalmente, Índice MSCI AC Asia ex Japón) incluye empresas de gran y mediana capitalización de dos de los tres países de mercados desarrollados de Asia (excluido Japón) y ocho países de mercados emergentes de la región, y cubre aproximadamente 85% de la capitalización bursátil ajustada por capital flotante de cada país. Los mercados desarrollados incluyen Hong Kong y Singapur, mientras que los emergentes son China, India, Indonesia, Corea, Malasia, Filipinas, Taiwán y Tailandia.

MSCI APAC es un índice de renta variable ponderado por capital flotante, diseñado para medir el desempeño de los segmentos de gran y mediana capitalización de los mercados desarrollados y emergentes de la región de Asia-Pacífico.

KOSPI (Índice Compuesto de Precios de Acciones de Corea) es un índice ponderado por capitalización bursátil que incluye todas las acciones ordinarias que cotizan en el mercado principal de KRX y fue desarrollado con un valor base de 100 al 4 de enero de 1980.

TOPIX (Índice de Precios de Acciones de Tokio) es un índice ponderado por capitalización bursátil que incluye todas las empresas que cotizan en la primera sección de la Bolsa de Tokio.

S&P 500 es un índice ponderado por capitalización bursátil compuesto por 500 acciones representativas de los principales sectores y diseñado para medir el desempeño general de la economía estadounidense a través de las variaciones en el valor de mercado agregado. Fue desarrollado con un nivel base de 10 para el período base de 1941–1943.

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