Como padres, nos esforzamos mucho por darles a los niños lo que necesitan para convertirse en personas sanas, educadas, independientes y bien adaptadas.

¿Enseñar a tus hijos a andar en bicicleta? Claro. ¿Asegurarte de que se cepillen los dientes todos los días? Por supuesto. ¿Luchar para que estudien en la mejor escuela primaria y contratar a un tutor para que se preparen para el examen de ingreso a la universidad? Cualquier cosa que se necesite.

Pero la investigación muestra que hay un área en la que los padres no siempre son tan proactivos como deberían: el dinero y el patrimonio. Hablar de finanzas con los niños puede parecer extraño o inapropiado. Sin embargo, los niños no nacen sabiendo cómo ahorrar, presupuestar o invertir así como tampoco nacen sabiendo cómo hacer snowboard.

Todo el mundo necesita desarrollar una comprensión básica sobre asuntos financieros. Y los jóvenes, que podrían llegar a manejar activos sustanciales, necesitan tener una educación financiera particular. Tanto sus oportunidades como sus riesgos pueden ser mayores. Recuerde el viejo dicho "abuelo rico, padre millonario, nieto miserable". Según un conocido estudio sobre la transferencia de riqueza intergeneracional, hasta el 90% de la riqueza básica puede desaparecer para cuando los nietos se jubilen.

En resumen, la literatura académica y las experiencias de nuestros asesores lo dejan claro: los niños cuyos padres, abuelos u otros miembros de la familia les enseñan consciente y consistentemente sobre la mecánica y las implicaciones de empezar a ganar dinero a partir de los tres años de edad tienen grandes ventajas. Porque, como le gusta decir a Susan Doty, una líder reconocida a nivel nacional en educación financiera: "Nunca es demasiado pronto para aprender y nunca demasiado tarde para enseñar".

Para simplificar la enseñanza sobre la gestión de las riquezas, identificamos siete habilidades financieras esenciales que los niños necesitan adquirir, a saber: ahorrar, gastar, invertir, compartir, pedir prestado, ganar, proteger. Para los clientes interesados, incluso ofrecemos un libro de trabajo de actividades que ayudan a enseñar estas habilidades desglosadas en seis diferentes edades de desarrollo. (Asegúrese de pedirle una copia a su asesor de J.P. Morgan.)

Enseñe bien a sus hijos

Siete habilidades fundamentales para apoyar decisiones bien fundamentadas en línea con los valores de su familia

Siete habilidades fundamentales para apoyar decisiones bien fundamentadas en línea con los valores de su familia.

Philipp Hecker, director de Wealth Planning & Advice de J.P. Morgan, dice que la elección de las siete prioridades se basó en tres fuentes: la experiencia colectiva de nuestros asesores, las consultas con educadores financieros líderes y las consideraciones especiales dadas a las necesidades y oportunidades únicas de nuestros clientes adinerados. Aunque la educación financiera es cada vez más parte de los planes de estudio de muchas escuelas en todo el país, Hecker dice que depender únicamente de las escuelas para hacer el trabajo puede no ser suficiente.

"Los niños que crecen en hogares con recursos significativos enfrentan desafíos únicos", señala Hecker. "La ciberseguridad, por ejemplo, es una preocupación mayor. Sus familias están más expuestas debido a su mayor visibilidad pública y a su mayor riqueza. Por otro lado, las familias adineradas también suelen tener más oportunidades, con mayor acceso al crédito y la posibilidad de llevar a cabo actividades filantrópicas de alto impacto".

Además, toda la educación comienza en casa. Los padres moldean la comprensión de los niños sobre estos temas, explícitamente a través de la discusión o implícitamente a través del modelado de roles. ¡Los niños siempre están observando! Es por eso que muchas de las actividades de aprendizaje que recomendamos pueden ser personalizadas en torno a los valores únicos de cada familia y están diseñadas para encajar en su ocupado estilo de vida.

Ejercicios sencillos

Hecker da un ejemplo de un ejercicio relacionado con el ahorro. A medida que los niños cumplen seis o siete años, una de las actividades de enseñanza sugeridas es reemplazar la alcancía estándar por tres frascos de vidrio con etiquetas que digan "Gastar", "Ahorrar" y "Compartir". De esta forma se anima a los niños a dividir cada semana su dinero en los frascos.

Pero, ¿cuánto hay que poner en cada frasco? No hay una respuesta correcta. Aquí es donde los valores familiares juegan un papel importante. Si una familia valora particularmente la filantropía, esos padres podrían sugerir que un tercio del dinero se destine a compartir. Pero el punto es que los valores ayudarán a los niños a tomar decisiones bien pensadas.

Susan Doty, una de las principales colaboradoras de J.P. Morgan en el programa "Los niños y la riqueza", dice que una de las mayores ventajas de los padres y abuelos que enseñan a sus hijos sobre la riqueza es que dará pie a que las familias tengan discusiones detalladas sobre cuáles son sus valores reales. Doty dice "Cuando te metes en los ejercicios, de repente necesitas tener lo que yo llamo una discusión de ‘marco’. ¿Qué es lo que realmente nos importa como familia?".

Por ejemplo: imagine redactar un "contrato de asignación" con su hijo de nueve u once años. Decidan juntos cuáles consideran que son los gastos "no esenciales" del niño que usted normalmente cubre y aumente su mesada para que él o ella pueda asumir la responsabilidad de algunos o parte de esos gastos.

En cierto modo, el aprendizaje de los padres mientras se esfuerzan por definir los valores fundamentales es tan grande como el de los niños, añade Doty.

Tome en cuenta otro ejemplo: nuestros expertos sugieren que cuando los niños tienen entre 12 y 14 años, los padres deben cambiar la forma que les dan dinero de semanal a mensual y establecer algunas metas de ahorro a largo plazo. ¿Cuáles son esos objetivos? ¿Están ahorrando para la universidad, para unas vacaciones o para una obra de caridad? ¿Y qué pasa cuando el niño no cumple con las metas o se le acaba el dinero al principio del mes?

Aquí es donde Hecker enfatiza que la conciencia de las familias sobre sus valores es fundamental; después de todo, los niños algún día pondrán a prueba los límites. Y, por supuesto, debido a que los niños aprenden tanto implícitamente de la observación como de la instrucción explícita, los padres deben estar conscientes de sus comportamientos todo el tiempo.

Para ilustrar el poder de ser un modelo positivo, Hecker comparte el ejemplo de una amiga de su familia cuyos adolescentes están en la etapa en la que les gusta comprar ropa. A menudo lleva a sus hijos a tiendas de ropa y habla con ellos sobre las ventajas y desventajas de comprar ciertos artículos. A veces, se asegura de salir de la tienda con las manos vacías y les hace notar a sus hijos que tienen la opción de decir "no, gracias" y que pueden divertirse yendo de compras sin comprar.

Todo se reduce a esto, dice Doty: "Tenemos la bendición de los recursos. Los creadores de riqueza se preocupan de evitar que sus hijos la desperdicien y se mantengan motivados. Si queremos que nuestros hijos sean buenos administradores, que usen el dinero sabiamente, se requiere algo de enseñanza y aprendizaje por parte de todos nosotros".

Por favor, siéntase libre de contactar a su asesor de J.P. Morgan para discutir estos y otros temas de patrimonio, y para obtener su copia de J.P. Morgan’s Teaching your children about wealth: A guide for parents and grandparents  (Enseñando a sus hijos sobre el patrimonio: una guía para padres y abuelos de J.P. Morgan).