“Dame seis horas para talar un árbol, y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha” (Abraham Lincoln, o un leñador anónimo)

Esta máxima, tal vez algo funesta, a menudo atribuida a Abraham Lincoln, parece acertada cuando reflexionamos sobre las conversaciones que habitualmente mantenemos con nuestros clientes empresarios. Cuando se acerca la venta o la salida a bolsa de una empresa, la preparación resulta clave.

Sin embargo, comprendemos que la mayoría de los empresarios están tan ocupados dirigiendo su empresa que a menudo descuidan prepararse a sí mismos y a sus familias para la venta. Aun así, recomendamos encarecidamente que este proceso de planificación comience hasta dos años antes de la transacción esperada.

No puede resaltarse suficientemente la importancia de considerar estas cuestiones con la debida antelación y detalle. La experiencia nos demuestra que, si se dejan al azar, se perderán oportunidades y sufrirán las rentabilidades financieras, tanto de forma inmediata como a largo plazo.

Hay una serie de áreas clave que a menudo se pasan por alto cuando se acerca la transacción:

¿Cuáles son los objetivos y aspiraciones de su familia, a corto, a medio y a largo plazo? ¿Qué espera conseguir con la venta?

¿Es ésta la conclusión de una carrera empresarial exitosa, o el comienzo de una serie de aventuras empresariales? ¿Es la realización de su aspiración de asegurar su futuro financiero y el de su familia en el largo plazo, sacando algunas fichas de la mesa de apuestas, o es el momento de apostar a doble o nada para poder seguir participando en el recorrido alcista del negocio? ¿Se trata de una combinación de todas estas opciones?

Constatar desde el principio cuáles son sus objetivos puede afectar sustancialmente a la forma de la operación que se acuerde. Cuanto más claro esté el destino, más claro será el viaje, y le ayudará a tomar decisiones en momentos críticos de las negociaciones comerciales.

Frecuentemente observamos que los objetivos financieros de las familias a medio y a largo plazo abarcan cuatro categorías principales, y a menudo son una mezcla de los siguientes:

Gastar: Determinar la cantidad necesaria para sufragar su estilo de vida, con la presunción de que el patrimonio se gastará durante su vida.

Dividir: Identificar un importe para dividir entre la próxima generación y sus causas benéficas predilectas.

Preservar: Crear una estrategia y una cultura familiar que permitan que el patrimonio dure varias generaciones.

Crecer: Crear una estrategia y una cultura familiar que permitan que el patrimonio siga creciendo a perpetuidad.

En J.P. Morgan trabajamos estrechamente con las familias para ayudarles a dar cuerpo a estas metas y objetivos. Nuestro equipo puede presentarle simulaciones detalladas que demuestran cómo crecerá cada conjunto patrimonial con el transcurso del tiempo, sobre la base de las presunciones a largo plazo sobre los mercados de capitales elaboradas por J.P. Morgan. A muchas familias les resulta muy valioso este ejercicio, ya que les ayuda a cristalizar lo que de otro modo podría ser una discusión relativamente abstracta. Encontramos que estos números pueden ayudar a las familias a visualizar un camino claro para lograr sus objetivos.  

Este diálogo también es muy importante en el contexto de las inversiones que le propondrá su equipo. Tras comprobar la finalidad que se asigna a los distintos conjuntos patrimoniales, adaptarán sus propuestas para cumplir sus objetivos.

Pida asesoramiento fiscal y jurídico independiente sobre sus asuntos personales antes de vender su empresa

Puede sorprenderles oír que, en la vorágine de una transacción, los empresarios a menudo se olvidan de pedir asesoramiento fiscal y jurídico detallado sobre sus asuntos personales antes de que se produzca la misma.

Hay una serie de áreas que es esencial considerar:

  • Revisión de la participación accionarial de la familia en la empresa, para asegurar su optimización.
  • ¿Alterará la transacción la exposición de su familia al impuesto de sucesiones?
  • Análisis del plan de sucesión a largo plazo y los acuerdos establecidos para el gobierno de la familia. ¿Cómo afecta a este plan la venta o salida a bolsa de la empresa?
  • Revisión y redacción de testamentos y poderes.

Nuestros asesores patrimoniales trabajarán con usted y con sus asesores fiscales para asegurar que se hace las preguntas adecuadas en el momento adecuado. No proporcionamos asesoramiento fiscal o jurídico, pero apoyaremos su toma de decisiones resaltando las potenciales oportunidades y peligros a los que se enfrentara según progrese con la operación.

Prepárese para recibir el ingreso de la venta

Seguridad para su dinero: Recibir una gran cantidad de dinero al contado puede resultar abrumador. En vista de lo que sucedió en la crisis financiera de 2007/2008, es lógico que a muchos empresarios les interese identificar una organización segura para custodiar el producto de muchos años de trabajo. Por este motivo, es importante identificar una institución bien establecida con un balance sólido para depositar inicialmente el ingreso de la venta.

El efecto de la inflación: Es habitual que los empresarios quieran descansar tras la venta de su empresa, y que el precio recibido permanezca en efectivo durante un tiempo, mientras consideran sus opciones. Es importante tomarse su tiempo. Sin embargo, un factor clave a considerar es la erosión de ese capital con el transcurso del tiempo, especialmente si se tiene en cuenta que la tasa de inflación personal de las personas con altos patrimonios es más alta.

Cubrir el riesgo de divisa: Tanto el producto de la venta como una posible prima acordada por beneficios futuros (earnout), o la cuenta de depósito en la que se mantiene el ingreso de la venta hasta una fecha posterior podrían estar denominadas en una divisa distinta de su divisa local, y, de este modo, exponerle al riesgo de divisa. Cubrir este riesgo puede reducir el efecto de los movimientos de divisas, y ayudarle a proteger el valor de lo que reciba en última instancia por la venta.

¿Cómo le afectará la operación a usted y a su familia?

Según nuestra experiencia, los empresarios se enfrentan a la venta de su negocio con una mezcla de ilusión e inquietud. Muchos reconocen que su antiguo modo de vida podría acabarse, y que deberán encontrar uno nuevo. Están encantados de tener la oportunidad de viajar y de dedicarse a actividades pospuestas durante mucho tiempo (aprender un idioma, a cocinar o un nuevo deporte), pero también sienten nervios al dejar atrás el negocio que construyeron.

Tal vez lo más importante sea la preocupación de muchos emprendedores por cómo su patrimonio podría afectar a la siguiente generación. ¿Intentarán ocultar la noticia a sus hijos -es esto posible? ¿Cómo contestarán cuando les pregunten: “¿Somos ricos?”? ¿Deberían hacerlo? Todos los días comentamos con nuestros clientes las mejores prácticas que hemos observado en otros empresarios de éxito a la hora de solucionar estas cuestiones.

La venta de una empresa es una experiencia apasionante que, para muchos, sólo se produce una vez en la vida. Trabajar con un equipo que ha ayudado con éxito a muchos empresarios en este proceso tiene ventajas claras. En todo el proceso, nuestro enfoque es asegurarnos de que tiene la información y las pautas necesarias para comprender las cuestiones clave, y que está equipado para actuar a tiempo y para tomar decisiones con seguridad. Una vez obtenido el beneficio de su trabajo, podremos ayudarle a invertir, proteger y hacer crecer sus activos.