Las conversaciones sobre dinero a menudo son difíciles, especialmente cuando le preocupa cómo se adaptarán sus hijos a un aumento repentino del patrimonio familiar.

“¿Somos ricos?” Lina se sorprendió cuando llegó a casa del trabajo y su hija de nueve años, Natalie, le hizo esa pregunta. Había intentado con todas sus fuerzas asegurarse de que sus hijos llevaran vidas “normales” a pesar del éxito de su empresa. Sí, habían disfrutado de algunas vacaciones emocionantes y vivían en una casa grande, pero nada extravagante. ¿Qué sucedería cuando la prensa anunciara los beneficios que iba a obtener gracias a la venta de su empresa en unas semanas? ¿Distorsionaría completamente los valores de Natalie y sus dos hermanos mayores? ¿Sus amigos les tratarían de manera diferente?

¿Cómo hablo de dinero con mis hijos?

Cuando las familias consideran lo que quieren que sus hijos sepan, existen objetivos universales comunes dirigidos a educar a los menores para que se conviertan en adultos responsables. Sin embargo, muchas familias han expresado sus preocupaciones al hablar sobre la riqueza y la parte más difícil llega cuando tienen que iniciar la conversación: "¿Cómo hablo de dinero con mis hijos?"

Es cierto que hablar de dinero con los hijos puede ser problemático por muchas razones. En algunos casos, proviene de creencias culturales, según las cuales hablar de dinero es tabú. En otros, a las personas les preocupa quitarles la motivación y alejarles de sus objetivos, o les preocupa que puedan considerar la riqueza como una carga, en lugar de una oportunidad. Sin embargo, evitar hablar de dinero puede tener consecuencias indeseadas, como que los hijos piensen que no se confía en ellos o se sientan rechazados o no preparados. La falta de comunicación sobre el dinero y su finalidad y de un proceso claro para la toma de decisiones sobre asuntos financieros puede afectar negativamente a la armonía familiar. Un estudio realizado en 2003 mostró que el 70% de las familias no pudieron transferir con éxito su patrimonio más allá de la tercera generación, y la razón principal fue la ruptura de la comunicación y la confianza en el 60% de los casos.[1].

¿Cómo explico a mis hijos los asuntos relacionados con el dinero?

La riqueza puede crear oportunidades y desafíos para la generación más joven, lo que puede tener resultados positivos y negativos. En la división de banca privada de J.P. Morgan, hemos trabajado con una destacada pedagoga, Susan Doty, para desarrollar una guía práctica para padres y abuelos sobre cómo preparar financiera, social y emocionalmente a los hijos para la gestión del patrimonio. No existe una fórmula mágica y lo que los menores necesitan aprender sobre el dinero se presentará de manera gradual y apropiada para su edad. El objetivo de tales actividades es ayudarles a dominar los conceptos y hábitos clave a lo largo de los años. Según Maya Prabhu, responsable de Wealth Advisory EMEA, la comprensión de los hijos sobre el dinero evoluciona a lo largo del tiempo mediante señales verbales y no verbales.

Dentro del proceso de involucrar a sus hijos en asuntos de dinero, el primer paso es comprender lo que deben aprender. Nuestros expertos han identificado siete habilidades que pueden ayudarles a gestionar el patrimonio de manera efectiva, apoyando el proceso de toma de decisiones en línea con los valores familiares:

 

[1] Roy Williams y Vic Preisser, Preparing Heirs (San Francisco, Robert D Reed publishers, 2003)

Anexo A : Comprender lo que sus hijos necesitan aprender

Fuente: J.P. Morgan, Teaching Your Children About Wealth – A Guide For Parents And Grandparents, 2018
El Anexo A muestra las siete habilidades clave para apoyar la toma de decisiones fundamentadas en línea con los valores de su familia.

Anexo B : Realizar actividades para ayudar a convertir las metas en realidades

Fuente: J.P. Morgan, Teaching Your Children About Wealth – A Guide For Parents And Grandparents, 2018
El Anexo B muestra actividades apropiadas para la edad que pueden ayudar a convertir las metas en realidades.

Para los niños en edad preescolar, por ejemplo, tener una hucha podría ayudar a reforzar la idea de la gratificación aplazada. La edad de la primera infancia es un momento apropiado para introducir una “paga o asignación” y la hucha más sencilla debería evolucionar a tres botes transparentes con etiquetas de “gastar”, “ahorrar” y “compartir”. El viaje evoluciona hacia una mayor planificación de gastos y especulación en los mercados en la adolescencia, culminando con el establecimiento una serie de objetivos personales y posibles gastos futuros cuando sean jóvenes adultos. Una vez que su hijo cumpla seis años, sería un momento apropiado para comenzar a enseñarle las habilidades básicas de seguridad cibernética y protección on-line.

Es importante ser un buen modelo a seguir para sus hijos articulando y demostrando los valores de su familia. Los valores compartidos pueden unir a su familia y ayudar a definir su actitud hacia el propósito de la riqueza, además de guiar la toma de decisiones sobre asuntos financieros. Como dice el refrán, “un gesto vale más que mil palabras”, por lo que el modo en que usted y su familia viven según sus valores es fundamental. Por ejemplo, si los padres desean reforzar la austeridad en el gasto como uno de sus valores y luego disfrutan de muchas vacaciones lujosas, esto puede ser confuso para sus hijos.

¿Cómo puedo involucrar a mis hijos en los asuntos financieros?

Una pregunta clave que nos hacen los clientes es si deben contar a sus hijos el dinero que tienen al entablar estas conversaciones sobre el patrimonio. La respuesta es no. Las discusiones sobre los principios, el propósito y los valores pueden tener lugar sin mencionar cifras, que podrán compartirse posteriormente cuando todos se sientan más cómodos hablando de dinero. Aunque en el mundo actual, donde hay mucha información disponible on-line, los hijos (o sus amigos) pueden conocer o adivinar la situación financiera de la familia de todos modos.

Entonces, ¿cómo respondió Lina a la pregunta de su hija Natalie? Le explicó que no tenían problemas económicos y que, después de la venta de su empresa en unas pocas semanas, tendrían más dinero del que podrían necesitar. Lina le preguntó a su hija la razón que había provocado su pregunta. Natalie respondió que su mejor amiga le había dicho que había oído que su familia era muy rica.

Lina organizó una reunión durante el tiempo en familia un domingo por la tarde, ya que tenía un proyecto que quería discutir. Al completarse pronto la venta de su empresa, dijo que le gustaría establecer una fundación benéfica para compartir algunos de los beneficios. Esto reflejaba el valor familiar central de “compartir”, una palabra muy conocida para Natalie y sus hermanos, ya que la oían constantemente, especialmente cuando discutían sobre los juguetes. El proyecto familiar implicaba elegir un nombre para su fundación benéfica. Lina invitó a Natalie y sus hermanos a hablarlo entre ellos y proponer un nombre en la próxima reunión familiar que tendrían en dos semanas. Los niños hicieron su tarea y, después de mucho debate, propusieron el nombre de “The Happy Foundation”, ya que querían hacer felices a otros niños a través de su trabajo caritativo.

Natalie ahora tiene 28 años y, junto con sus hermanos mayores y sus padres, es administradora del patrimonio familiar y miembro de The Happy Foundation. Natalie describe la fundación como el hilo conductor que atraviesa su identidad y propósito como familia. Es el crisol para discutir el significado y el propósito de su patrimonio, establecer las bases de la comunicación y la toma de decisiones de su familia sobre el patrimonio y aprender lecciones financieras cruciales examinando los balances de la fundación e invirtiendo los fondos de la misma.

Natalie también afirma que la fundación les ha dado a ella y a sus hermanos una sensación de satisfacción, al hacer del mundo que les rodea un lugar mejor. Cada uno de los hermanos también tuvo la oportunidad de contribuir primero con una parte de su dinero ahorrado y ahora con sus salarios a The Happy Foundation, proporcionándoles un fuerte sentido de la responsabilidad respecto a la filantropía de la familia. Además de la filantropía, los proyectos familiares para planificar unas vacaciones también pueden ser una forma agradable de aprender sobre precios y opciones financieras.

Preparar a la próxima generación para la gestión del patrimonio puede ser una tarea gratificante que estreche aún más las relaciones familiares. Existen numerosas maneras de abordar este proceso que se ajustan a los valores y preferencias de su familia.

En J.P. Morgan, podemos ayudarle en sus esfuerzos para guiar a sus hijos y establecer ejemplos sólidos. No dude en ponerse en contacto con su asesor de J.P. Morgan para obtener más información y ayuda con sus necesidades de planificación patrimonial.