Volatilidad del mercado: grandes fluctuaciones que normalmente preocupan mucho a los inversionistas, ya sea que suban o bajen. ¿Pero cuál es la raíz de esta ansiedad? La ciencia de la conducta sugiere que los seres humanos somos máquinas de reducción de la incertidumbre. Esa es una de las razones por las que podemos obtener una recompensa por poner dinero en riesgo en los mercados... siempre y cuando mantengamos la inversión.

Analicemos entonces la volatilidad del mercado en el último trimestre de 2018. Los titulares del 10 de octubre que anunciaban el "desplome" del Dow al perder más de 800 puntos, y la "peor caída" desde febrero, pusieron a algunos inversionistas muy nerviosos sobre el significado de esa caída en el futuro inmediato: ¿Estamos experimentando una "corrección" en el mercado de valores? ¿Se trata de un mercado bajista extendido? ¿Nos asecha algo impredecible?

Entonces, ¿qué le diría típicamente un profesional de las finanzas conductuales (como yo) a un inversionista? "¡Mantenga la calma!" Hay quienes reaccionan todavía más al oír esta frase, pero la idea es correcta.

Cuando los mercados suben, la idea general es que debiéramos evitar comprar inversiones que han subido demasiado, y cuando los mercados bajan, la idea es no vender las inversiones que no andan bien. ¿Por qué?  Porque tendemos a perder la calma y reaccionar desmedidamente. Cuando los mercados andan bien, podemos sentirnos eufóricos y "comprar en máximos históricos" para ganar más dinero. Y cuando los mercados bajan, podemos deprimirnos y "vender en mínimos históricos" para evitar más pérdidas. Las reacciones exageradas nos pueden hundir en una estrategia derrotista: comprar alto y vender bajo. ¿Pero cómo podemos saber cuándo los mercados están en máximos o en mínimos históricos?

La respuesta es que es difícil predecir y tomarle el tiempo a los mercados. Los inversionistas son seres humanos y, en un momento dado, comprar o vender puede parecer la decisión correcta. El futuro es incierto, mientras que la visión retrospectiva es clara como el agua. Los análisis de DALBAR (QUAIB 2017) sugieren que el inversionista medio de fondos mutuos de renta variable sacrifica un 3% de rentabilidad cada año debido en parte a una conducta "desmedida" de comprar y vender para mantener el fondo y la inversión

En lugar de pedirle que no pierda la calma, ofrecemos algunos consejos para ayudarle a controlar su respuesta ante las fluctuaciones del mercado:

  1. Reaccione a las fluctuaciones del mercado en el contexto de sus objetivos: Identifique cuándo necesita el dinero que ha invertido, cuánto necesita, y cuán importante es tener ese dinero. Por ejemplo, si necesita el pago inicial de una vivienda que planea comprar en un mes, ¿debería invertir ese dinero?  Pero si se trata de un dinero para su jubilación dentro de 20 años, tal vez no necesite hacer nada, incluso durante las grandes fluctuaciones bursátiles.
  2. Sea proactivo, no reactivo: Tome el hábito de aportar a su cartera de inversiones de forma regular, independientemente de los altibajos del mercado. Los aportes regulares pueden contribuir a mantener su inversión cuando los mercados están en baja, pero también le permiten beneficiarse cuando los mercados ofrecen rentabilidad. Dado que no puede predecir el futuro, ¿por qué intentarlo? En lugar de ser reactivo, sea (sistemáticamente) proactivo en sus comportamientos de inversión.
  3. Haga una pausa: Son muy pocas las decisiones de inversión que deben tomarse "en el fragor del momento". Es mucho mejor darse siempre un periodo de espera antes de tomar cualquier decisión. Durante este periodo de espera, reflexione, investigue o consulte con su asesor o con un amigo de confianza o miembro de su familia. Asegúrese siempre de que la decisión es la acertada para usted en el contexto de sus objetivos y su avidez de riesgo.

En última instancia, necesita considerar si la volatilidad del mercado es realmente importante o no para usted en ese ciclo dado. No se alarme por la incertidumbre del mercado, es normal en todo proceso de inversión. Y si tiene preguntas no dude en recurrir a su asesor de J.P. Morgan para considerar cómo puede mantener sus percepciones, y sus inversiones, vinculadas a sus objetivos a largo plazo.