Incluso con la incertidumbre provocada por la guerra contra el virus comienza a vislumbrarse el futuro panorama de inversión.

Pese a los temores de que «el mundo nunca será el mismo» cuando la amenaza del COVID-19 haya quedado atrás, los cambios para los inversores podrían ser menos de lo que muchos creen.

De hecho, hemos identificado siete características principales del entorno de inversión que son importantes para los inversores y esperamos que la mayoría de estas características se mantengan de forma similar o se aceleren (y solo dos se alterarán de forma notoria):

Características que mantendrán una forma similar

 

1. El ciclo que estamos a punto de iniciar se asemejará en muchos aspectos al ciclo anterior.

Nos enfrentamos a una pronunciada recesión y a un duro camino hacia la recuperación. El resultado más probable será un crecimiento moderado, pero no espectacular, unos beneficios que aumentarán de forma paulatina, unas tasas de impago corporativo que decrecerán con rapidez conforme se restablezca el crecimiento, unos rendimientos de los bonos ínfimos y, con el tiempo, la vuelta al pleno empleo. De todo esto fuimos testigos durante gran parte de la última década. Por lo tanto, aunque los mercados han fluctuado sustancialmente en los últimos meses y nuestras expectativas sobre las rentabilidades del mercado para la próxima década se han visto alteradas, las rentabilidades relativas entre las clases de activos en ese periodo no han cambiado. Seguimos anticipando lo siguiente:

  • El capital riesgo (private equity) será la clase de activos más rentable.
  • El efectivo y la deuda pública atravesarán dificultades para mantener el ritmo de la inflación.
  • Las acciones cotizadas registrarán un comportamiento a caballo entre las dos categorías anteriores.

 

2. La inflación se mantendrá probablemente a niveles reducidos.

Cuando la próxima recesión llegue a su fin, es probable que los salarios y los precios no aumenten rápidamente debido a la «brecha de producción» mundial: la diferencia entre lo que una economía está produciendo y lo que puede producir.

Al igual que en el ciclo anterior, las perturbaciones derivadas de los avances tecnológicos seguirán dominando la situación, lo que reducirá la capacidad de las firmas para elevar los precios. Otra fuerza deflacionaria procederá de los mayores ahorros; después de la interrupción económica provocada por la pandemia, tanto las personas individuales como las empresas seguramente conservarán mayor liquidez respecto a sus ingresos.

Se observarán focos de inflación, sobre todo en los precios de los alimentos, lo que se notará en los mercados emergentes, donde la alimentación representa una parte importante de la cesta de la compra.

Del mismo modo, la inflación podría aparecer en partes de la cadena de producción, aunque no existe garantía alguna de que este aumento se reflejará en los precios finales. Y aunque lo hiciera, los índices de inflación en la mayor parte de las economías desarrolladas presentan una mayor ponderación de los servicios respecto a los productos.

Las autoridades políticas del mundo desarrollado mantendrán los tipos de interés en niveles excepcionalmente bajos durante años (como hicieron en el último ciclo). El debate sobre esos mandatos se intensificará. Además, como sucedió en el último ciclo, los programas de compras de activos por parte de los bancos centrales de todo el mundo acabarán inflando los precios de los activos en mayor medida que los precios de consumo.

Aunque esté convencido de que la inflación permanecerá en niveles bajos, podría ser adecuado reforzar su cartera frente a una posible subida de los precios. Para ello, podría optar primero por la renta variable, que debería tener un buen comportamiento si la demanda empuja los precios al alza.

Si considera que la inflación supone un riesgo real, la exposición a las materias primas y la renta fija protegida frente a la inflación podrían formar parte de su solución.

Características que experimentarán una aceleración

 

3. Cabe esperar que las tensiones geopolíticas se intensifiquen y que las cadenas de suministro se acorten aún más.

Como consecuencia de la reciente guerra comercial, las compañías ya estaban poniendo en duda el modelo de producción dominado por China. La pandemia probablemente ejercerá mayor presión sobre las empresas para que valoren la posibilidad de establecer cadenas de suministro en sus países de origen o con socios comerciales más cercanos y estables.

Se observarán claras diferencias sectoriales: los últimos datos sugieren que las firmas tecnológicas se están expandiendo y están diversificando sus proveedores, en lugar de trasladar explícitamente la producción a sus países de origen1. No obstante, los gobiernos parecen dispuestos a instar al sector privado a que aumente la capacidad nacional (sobre todo en sectores indispensables como la atención sanitaria).

Efectivamente, las preocupaciones sanitarias podrían intensificar el creciente conflicto entre China y Estados Unidos, lo que aceleraría esta fase de «desglobalización»2 y crearía una clara división entre las democracias liberales que hacen hincapié en el libre comercio y el bloque de China más inclinado a la autarquía.

 

4. Las megatendencias (la transformación digital, la innovación sanitaria y la sostenibilidad) adquirirán aún más impulso.

  • Transformación digital: Sin duda alguna, las medidas de confinamiento durante la pandemia han acelerado la transición desde un mundo físico a uno virtual. El trabajo desde casa se ha convertido en la nueva norma. Muchos de nuestros servicios pasarán probablemente a la vía digital. El equilibrio entre la ciudad y el campo podría variar, lo que alteraría las rentabilidades y los operadores en el sector inmobiliario. Además, aunque muchos gobiernos ya se habían comprometido con el despliegue de las redes 5G, la demanda provocada por la crisis añade otro incentivo.
  • Atención sanitaria: Se observará un mayor énfasis en la innovación para desarrollar tratamientos y vacunas contra enfermedades como el COVID-19. La creciente velocidad de desarrollo resulta impresionante y subraya la importancia de una gestión activa cuando se invierte en este segmento. (Véase «Potencial de la terapia génica para salvar vidas y el sector» e «Inteligencia artificial y megadatos: las nuevas herramientas para la lucha contra la COVID-19».)

Asimismo, el hecho de que la crisis provocara la rápida saturación de muchos sistemas de salud podría alentar el refuerzo de las capacidades de cuidados intensivos en todo el mundo desarrollado. Si a todo eso se añade el envejecimiento de la población, las economías probablemente destinarán una mayor parte de la producción a la salud, lo que incentivará a las empresas de atención sanitaria a que busquen tratamientos, como las terapias génicas, que se centren en las causas fundamentales de las enfermedades. Esto impulsará los ingresos brutos de gran parte del sector de la salud durante muchos años.

 

5. La brecha en riqueza y beneficios aumenta las diferencias en resiliencia y respaldo gubernamental.

Tanto en los hogares como en las empresas, la crisis parece perjudicar a los más débiles.

  • Empresas estadounidenses: Las pequeñas empresas operaban con escasos recursos financieros antes de la pandemia; muchas podrían desaparecer. Las grandes empresas atravesarán dificultades, aunque, por lo general, disponen de mayor capacidad para recortar costes, aumentar los préstamos puente y sacar partido de los programas gubernamentales.
  • Hogares: Con probabilidad, la crisis y la poscrisis incrementarán aún más la brecha de ingresos en el mundo desarrollado, que ya se había agrandado de forma significativa en las últimas décadas. El 20% de los ingresos suelen concentrarse en manos de matrimonios cualificados que trabajan como profesionales o directores, reciben una elevada remuneración y viven en casas con acceso a Internet que facilitan el teletrabajo. La mayoría de estas personas recibirán ingresos regulares y cubrirán sus necesidades con envíos a casa a lo largo de la crisis. Estos factores les permitirán, estar en mejor situación después de la crisis que aquellos que afrontan la pérdida de su puesto de trabajo y tienen mayores dificultades para mantener el progreso educativo de sus hijos.

Características que cambiarán

 

6. Los expertos y las políticas progresivas ganan terreno.

  • Políticas: La composición institucional de la economía mundial seguirá reflejando la ideología del liberalismo económico predominante en los 40 últimos años, pero sus extremos podrían suavizarse si las políticas de estímulo fiscal son efectivas. Muchas de las nuevas medidas pueden calificarse de «progresivas» e incluyen paquetes de bajas por enfermedad remuneradas y subvenciones salariales. Cabe esperar que los gobiernos intervengan más en los mercados, y que se haga un mayor hincapié en un nuevo modelo económico en el mundo occidental.
  • Expertos: La falta de preparación ante la pandemia podría desviar el diálogo político hacia la formulación de políticas por expertos. Esto podría permitir a los países prepararse mejor ante futuras pandemias, aunque también podría significar que los gobiernos desempeñarán una función más preponderante en la economía.

 

7. La renta fija se reajustará, pero ¿en qué medida?

En marzo de 2020 vimos como casi se paralizaban en su totalidad los mercados de renta fija, lo que afectó no solo a los instrumentos de mayor riesgo, sino también a la deuda pública y la deuda corporativa de alta calidad. En mercados ajustados, con escasos compradores, el volumen de las carteras de los intermediarios llega a niveles máximos, lo que les impide comprar más y facilitar la negociación. En conclusión, el mercado no funciona por la falta de liquidez.

Fuentes: Asociación del mercado de valores y los mercados financieros (SIFMA), Reserva Federal del Banco de Nueva York; datos a 13 de abril de 2020.
El gráfico muestra en el eje izquierdo que los inventarios de los intermediarios han descendido respecto a los mercados de renta fija, representados por la deuda corporativa en circulación en el eje derecho.

* Nota: se indican los niveles de inventarios de los intermediarios y la deuda corporativa en circulación según los últimos datos disponibles para cada año.

Si no se da solución a este problema, cada espiral de ventas podría conllevar una disfunción que exigiría una masiva intervención de los bancos centrales en los mercados. En los próximos años podríamos ser testigos de importantes reformas. (Véase «Los bonos con calificación investment grade tienen un problema que la Fed puede ayudar a resolver».)

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1 «Greater China Supply Chain Relocation: What will the Tech supply chain look like in three years time?» Gokul Hariharan et al. J.P. Morgan Global Research, 12 de diciembre de 2019.

2 «J.P. Morgan Perspectives: Paradigm Shifts: What Lies Ahead». J.P. Morgan Global Research, 5 de abril de 2019.