¿Cómo están respondiendo los mercados inmobiliarios europeos a la pandemia del coronavirus? ¿Qué ocurrirá cuando volvamos a la normalidad?

Al refugiarnos en nuestros hogares frente a la crisis del COVID-19, hemos comenzado a observar nuestras casas desde una nueva perspectiva, al atribuirles además de un valor financiero, un significativo valor emocional.

En un entorno de incertidumbre, examinamos anteriores periodos bajistas en busca de pistas sobre cómo podrían reaccionar los mercados inmobiliarios. También exploramos cómo se está adaptando el sector.

Una mirada atrás

Nuestras casas son un depósito de valor seguro, aunque la tendencia no es inmune a los periodos de desaceleración económica. Los mercados inmobiliarios del Reino Unido y Francia se vieron penalizados durante la recesión provocada por la crisis financiera de 2008, mientras que los precios de los inmuebles suizos permanecieron estables en ese periodo.

Las autoridades políticas y monetarias también pueden influir en los mercados inmobiliarios. Por ejemplo, el mercado francés se hundió tras la elección de François Hollande como presidente en 2012, debido a su decisión de acometer un brusco aumento del régimen fiscal. Cuando el Banco Nacional de Suiza decidió dejar fluctuar libremente el tipo de cambio del franco suizo con respecto al euro en 2015, los precios de las viviendas prime en Ginebra y Zúrich sufrieron una caída.

Los reducidos tipos de interés parecen haber evitado un nuevo descenso de los precios de los inmuebles en el exclusivo centro de Londres, y la tendencia a la baja se ha visto impulsada principalmente por las políticas gubernamentales. Las restricciones al crédito hipotecario se introdujeron en 2014-2016 y la incertidumbre en torno al brexit se ha propagado al mercado inmobiliario.

Una mirada hacia el futuro

Las medidas de distanciamiento social han ralentizado las operaciones inmobiliarias. Los niveles previstos son un 40% o un 50% inferiores a los de 2019, pero se espera que esta tendencia se invierta con bastante rapidez. A corto plazo, los precios inmobiliarios en ubicaciones privilegiadas, como Londres, París y Ginebra, solo deberían experimentar leves caídas, del 0% al 5%.

Teniendo en cuenta las condiciones favorables de inversión en Francia y la disposición del 90% de los compradores y vendedores para reanudar las operaciones inmobiliarias, el entorno debería ayudar a que los precios se mantengan a medio plazo. Los compradores belgas, suizos y alemanes están realizando consultas sobre el mercado inmobiliario en el sur de Francia. Los expatriados domiciliados en Asia también han mostrado interés por adquirir una casa de vacaciones en la región.

Los precios en el exclusivo centro de Londres se han visto sometidos a presión durante los cinco últimos años como consecuencia de las políticas gubernamentales. También existe probablemente un menor margen para que los precios desciendan cuando se levante el confinamiento y se flexibilicen otras restricciones.

A largo plazo, el sector inmobiliario ha registrado mejores resultados que los de casi todas las demás clases de activos, con rentabilidades menos volátiles que las del mercado de bursátil. Algunos factores fundamentales del valor, como unos excelentes sistemas educativos, deberían seguir impulsando el valor en ubicaciones prime.

Panorama cambiante

Al igual que muchos otros ámbitos de la economía, el mercado inmobiliario se está adaptando al confinamiento. Ya se ha observado una acelerada adopción de las nuevas tecnologías. Los últimos programas informáticos permiten a los compradores realizar visitas virtuales, incluso a través de drones.

La pandemia del coronavirus está acelerando algunas de las tendencias digitales ya presentes en los mercados inmobiliarios.
A más largo plazo, la forma en la que utilizamos los bienes inmuebles probablemente cambiará. Dado que no parece probable que el transporte aéreo vuelva a la normalidad antes de 2021, las casas a las que se puede llegar fácilmente por carretera o tren resultan más interesantes. Las ciudades europeas que ofrecen numerosos espacios abiertos y un rápido acceso a zonas rurales revisten un especial atractivo. A corto plazo, las restricciones de viaje alentarán probablemente a los inversores a buscar oportunidades en sus mercados internos, en lugar de en el extranjero.

Las restricciones de viaje impuestas para frenar la propagación del COVID-19 están llevando a las personas a reflexionar sobre lo que realmente desean cuando deciden adquirir una vivienda.

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