Este año, podría resultar sumamente sencillo caer en estas trampas y echar por tierra su plan a largo plazo.

El ruido político no hará sino aumentar conforme avanza el año hacia los comicios presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

La pregunta es: ¿Qué impacto en los mercados podrían tener las campañas y los posibles futuros presidentes?

Nuestra respuesta: Un impacto insuficiente para echar por tierra su plan.

De hecho, el número uno de nuestra lista de errores que deben evitar los inversores en 2020 es:

  • Dejarse distraer por las elecciones

Los otros cinco errores que podrían reducir las posibilidades de los inversores de alcanzar sus metas financieras a largo plazo son los siguientes:

  • Dar por sentado que las carteras generarán el mismo nivel de rentabilidades
  • Mantener demasiado efectivo
  • Ignorar las tendencias seculares de crecimiento
  • Dar la espalda a los valores no estadounidenses
  • Dar por hecho que el dólar estadounidense siempre permanecerá fuerte

A continuación mostramos las razones por las que querrá seguir estos consejos de «qué no hacer en 2020» para los inversores:

1. No se deje distraer por las elecciones.

La historia enseña a los inversores que no deben reaccionar de manera exagerada ante los candidatos presidenciales.

En 2016, muchos pensaban que si Donald Trump se alzaba con la victoria electoral, el mundo entraría en recesión. Con anterioridad, muchas personas estaban convencidas de que la presidencia de Obama afectaría a los mercados bursátiles. Los inversores que sucumbieron ante tales temores habrían dado la espalda a rentabilidades de más del 60% (desde la elección de Trump), más del 150% (desde el segundo mandato de Obama) y más del 400% (desde la primera toma de posesión de Obama).

Este año electoral, unos cuantos candidatos progresistas están prometiendo «rediseñar» el capitalismo estadounidense. La retórica que utilizan en sus campañas deja entrever algunos riesgos potenciales para los mercados, como el aumento de los impuestos, un entorno reglamentario más estricto y políticas destinadas a priorizar la mano de obra en detrimento del capital.

Estos riesgos son reales, pero no creemos que la probabilidad de que se adopten dichas políticas sea lo suficientemente elevada como para echar por tierra los planes de inversión a largo plazo. Además, aunque la victoria de un candidato demócrata frente a Trump generaría a buen seguro volatilidad, esta no duraría mucho tiempo. (Si desea más información sobre este tema, consulte las Perspectivas 2020).

2. No dé por sentado que las carteras generarán el mismo nivel de rentabilidades.

En el próximo periodo de 10 a 15 años, prevemos unas rentabilidades de tan solo un 5,6% anual para la renta variable estadounidense de gran capitalización1. Esto representa menos de la mitad del 13,5% que los inversores han registrado en los 10 últimos años.

Traduzcamos esta diferencia en dólares: una inversión de 100 USD crecería, a una tipo anualizado del 13,5%, hasta los 354 USD en 10 años. En cambio, a una tipo anualizado del 5,6%, un capital de 100 USD crecería tan solo hasta los 172 USD.

Rentabilidades de los 10 últimos años de la renta variable estadounidense y nuestras hipótesis

Fuente: Bloomberg, Ibbotson. Diciembre de 2019.
El gráfico muestra la rentabilidad móvil de la renta variable estadounidense de gran capitalización desde 2011 hasta 2019, así como la rentabilidad prevista para los próximos 10-15 años a una tasa del 5,6%. Las rentabilidades pasadas no garantizan los resultados futuros.

Algunos inversores no consideran que estas perspectivas de menores rentabilidades sean motivo para alterar sus carteras. Su asignación actual podría seguir siendo adecuada para lograr sus objetivos patrimoniales.

¿Le preocupa que no sea su caso? Le recomendamos que revise su plan para asegurarse de que sus inversiones actuales siguen siendo apropiadas para lograr las metas que persigue. Y si no lo son, pueden ajustarse.

3. No mantenga demasiado efectivo.

Muchos inversores se vieron tentados a rotar hacia el efectivo en los dos últimos años. La Reserva Federal aumentaba los tipos de interés, de modo que el efectivo ofrecía una rentabilidad capaz de competir con la inflación. El efectivo también parecía un buen refugio en caso de recesión, un riesgo inminente según temían algunos inversores.

De hecho, más de un billón de dólares se destinó a los fondos del mercado monetario desde mediados de 2017.

No obstante, esos inversores que apostaron por el efectivo afrontan ahora dos problemas:

  • En la actualidad, el efectivo no ofrece una remuneración competitiva en relación con la inflación. Después de las tres bajadas de tipos de interés de la Fed en 2019, el precio del dinero se sitúa por debajo de la inflación (donde se ha situado el 95% del tiempo desde la crisis financiera mundial de 2008). No esperamos que la Fed comience a subir los tipos en un futuro cercano, así que parece probable que la inflación supere de nuevo al efectivo en 2020.

Los inversores siguen apostando en masa por el efectivo, pese a las bajadas de tipos de la Fed

Fuente: Investment Company Institute, Bloomberg Financial L.P. Diciembre de 2019.
El gráfico muestra los activos de los fondos del mercado monetario y el tipo de los fondos federales desde 2013 hasta 2019. Ambos aumentaron desde 2013 hasta mediados de 2019; después, cuando el tipo de los fondos federales comenzó a disminuir a mediados de 2019, los activos de los fondos del mercado monetario siguieron creciendo.
  • Puede que haya mejores maneras de proteger las inversiones que rotando hacia el efectivo. En los 18 últimos meses, introdujimos cambios sustanciales en las carteras que gestionamos con el fin de añadir más protección. No rotamos hacia el efectivo. Más bien nos decantamos por instrumentos como los bonos «core» (por ejemplo, los títulos del Tesoro estadounidense y la deuda corporativa con calificación «investment grade»). Desde principios de 2018, cuando las entradas de capitales en los activos del mercado monetario empezaron realmente a acelerarse, el efectivo ha ofrecido una remuneración del 3,7%. Mientras tanto, los bonos del Tesoro estadounidense a 7-10 años han rendido un 9,5% y los títulos del Tesoro a más largo plazo han cosechado una rentabilidad del 14%. ¿No le gustan los bonos? También nos decantamos por el oro, que se ha revalorizado un 12,5% en el mismo periodo.

Así pues, debe analizar minuciosamente cuánto efectivo mantiene en 2020 para asegurarse de que su asignación concuerda con su plan general. (Si desea obtener más información sobre cómo decidir el volumen de efectivo que le conviene mantener, consulte Cómo organizar su patrimonio con sentido).

4. No ignore las tendencias seculares de crecimiento

Otro modo de combatir las decrecientes rentabilidades futuras consiste en ampliar las inversiones, más allá de los agregados y los índices, centrándose en tendencias seculares de crecimiento específicas.

Utilicemos la industria automovilística como ejemplo. Si bien las ventas de automóviles a escala mundial se contrajeron en 2019, las ventas de vehículos eléctricos crecieron más de un 25%. Según nuestras previsiones, las compañías que participan en el proceso de fabricación de coches de la próxima generación traducirán esta tendencia en un crecimiento de los beneficios por encima de la media del mercado y se situarán por delante del mercado general en el próximo periodo de 3 a 5 años. Pese al crecimiento de las ventas, no ha sido un camino de rosas para los inversores en este segmento, aunque creemos que ahora puede ser el momento de apostar por la industria de vehículos eléctricos. (Si desea obtener más información sobre esta oportunidad, consulte Why focus on the electric vehicle industry now).

Otras áreas de crecimiento en las que nos centramos son, por ejemplo, el comercio electrónico, el software y los mercados emergentes.

Encontrar focos de crecimiento en un entorno de bajo crecimiento

Fuente: Oxford Economics, BEA, J.P. Morgan Research, Mary Meeker. Diciembre de 2019.
El gráfico muestra las oportunidades de crecimiento en sectores de menor crecimiento, como los vehículos eléctricos, el comercio electrónico, el software y los mercados emergentes.

También nos centramos en compañías que recurren a la innovación para crear nuevos productos y servicios. Cuando los inversores escuchan el término «innovación», lo primero que les viene a la mente es la tecnología, pero la innovación no tiene por qué ser solo tecnológica.

Recordemos que hasta muy recientemente la palabra «athleisure» (neologismo que combina los términos atlético y ocio en inglés) no formaba parte de nuestro vocabulario, y mucho menos de nuestro armario. Hoy en día, la empresa canadiense Lululemon ha convencido a todos de que las sudaderas y las mallas de yoga también se pueden usar fuera del gimnasio, y el valor de sus acciones se ha triplicado en los dos últimos años.

Obviamente, no todas las compañías generarán una rentabilidad similar en tan breve periodo de tiempo. Ahora bien, puede resultar lucrativo identificar aquellas empresas que no solo innovan, sino que además traducen la innovación en crecimiento de los beneficios.

5. No dé la espalda a los valores no estadounidenses

Los títulos de renta variable estadounidense de gran capitalización han generado una rentabilidad un 174% superior a la de sus homólogos de los mercados desarrollados en los 10 últimos años. El año pasado, se repitió la misma historia. En 2019, las acciones estadounidenses cosecharon un 10% más que las acciones de los mercados desarrollados distintos de Estados Unidos.

Como es natural, muchos inversores se preguntan ahora si realmente merece la pena apostar por la renta variable fuera del país norteamericano. En nuestra opinión, sí.

Al fin y al cabo, el mantenimiento de dichos títulos junto con las acciones estadounidenses redujo la volatilidad (aun cuando las acciones de los mercados desarrollados fuera de Estados Unidos quedaron considerablemente a la zaga en términos de precio). Además, para invertir con éxito, cobra vital importancia mitigar la volatilidad, de modo que las rentabilidades puedan multiplicarse (por el efecto del interés compuesto) de manera más eficiente.

Por ejemplo, desde 2010, el índice MSCI USA ha registrado una volatilidad anualizada de en torno al 14%, mientras que una cartera con el mismo peso en el índice MSCI USA y el índice MSCI World ex-USA ha experimentado una volatilidad de alrededor del 13,8%. Si analizamos el periodo desde 1991, observamos que la introducción de acciones no estadounidenses en las carteras redujo la volatilidad desde un 16,6% hasta un 15,3%.

 

Estados Unidos se ha impuesto al resto del mundo, pero no se dé por vencido

Fuente: Bloomberg, MSCI. 20 de diciembre de 2019.
El gráfico muestra que, desde 2010, el índice MSCI USA, una cartera equiponderada de los índices MSCI USA y MSCI World ex-USA y el índice MSCI World han aumentado, con el índice MSCI USA a la cabeza durante este periodo de tiempo. Las rentabilidades pasadas no garantizan los resultados futuros.

De cara al futuro, tres tendencias podrían aumentar el atractivo de los mercados fuera de Estados Unidos en 2020:

  • La estabilización del sector industrial a escala mundial debería beneficiar a las acciones no estadounidenses, dada su mayor exposición al sector manufacturero.
  • Prevemos que los bancos centrales mantendrán su sesgo acomodaticio y que los rendimientos de los bonos permanecerán en cotas reducidas. Esta combinación podría respaldar a los mercados de renta variable fuera de Estados Unidos que presentan unos rendimientos por dividendo relativamente elevados.
  • Es probable que el dólar estadounidense se debilite ligeramente durante el año. Esto resultaría favorable para los mercados no estadounidenses y proporcionaría a los inversores en dólares estadounidenses una ventaja adicional en sus posiciones sin cobertura.

6. No dé por hecho que el dólar estadounidense siempre permanecerá fuerte.

Según nuestras previsiones, el dólar estadounidense no perderá su condición de divisa refugio. No obstante, creemos que resulta prudente que los inversores sopesen ahora la posibilidad de diversificar su exposición en distintas divisas, del mismo modo que diversifican su exposición en renta variable. Además, en el caso de algunas instituciones y familias internacionales, determinar la combinación adecuada de exposición con el fin de mitigar el impacto de los cambios repentinos en los valores de las divisas suele pasarse por alto cuando se elabora un plan de inversión general.

Damos este consejo porque observamos señales de que la condición de divisa refugio del dólar estadounidense no resulta tan inexpugnable como antes.

  • En efecto, el centro de gravedad de la economía mundial se está trasladando desde Estados Unidos y Europa hacia Asia.
  • Hace 20 años, el dólar estadounidense representaba alrededor del 70% de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo. Hoy en día, este porcentaje se ha reducido al 60%.
  • Varias regiones, como China, Rusia y la zona euro, están estableciendo sistemas de pago transfronterizos que evitan el dólar estadounidense.

También existen otras razones inmediatas que apuntan a un posible debilitamiento del billete verde en 2020. El mejor comportamiento económico de Estados Unidos en los dos últimos años ha atraído flujos hacia los activos basados en el dólar estadounidense, y la divisa presenta una sobrevaloración que ronda el 15% con respecto a su nivel histórico. Vaticinamos que esta brecha de comportamiento se reducirá, y que el dólar sufrirá salidas de fondos.

Ponerlo todo en contexto

Claro está, si deseamos mantenernos por buen camino para alcanzar nuestros objetivos financieros a largo plazo, debemos articular el propósito de nuestras inversiones, disponer de un plan para conseguir lo que nos proponemos y asegurarnos de que realizamos un seguimiento periódico. Por ello, la primera y principal recomendación que damos para comenzar el año con buen pie es hablar con su asesor financiero, con el fin de cerciorarse de que su plan patrimonial está actualizado y que sus inversiones se ajustan a dicho plan.

1 Fuente: Rentabilidades aritméticas de las hipótesis acerca de los mercados de capitales a largo plazo («2020 Long-Term Capital Market Assumptions») de J.P. Morgan Asset Management publicadas en noviembre de 2019. Consulte «Understanding Long Term Capital Market Assumptions» si desea obtener información adicional.