Comprender y afrontar la pandemia mundial y sus repercusiones

Las últimas semanas han sido difíciles. Más allá de la ansiedad provocada por la volatilidad del mercado, la naturaleza del COVID-19 nos ha afectado a todos, de un modo u otro.

En tiempos como éste, nos damos cuenta de lo importante que es hacer una pausa y mantener una perspectiva equilibrada. Las adversidades no son ninguna novedad para las personas, las economías y los mercados financieros. La historia nos enseña que los seres humanos siempre se han crecido ante los retos a los que se han enfrentado. Esta vez no será diferente.

Si bien nadie sabe exactamente qué sucederá en los próximos días, semanas o meses, podemos prepararnos para afrontar varios escenarios. Y para ello, es importante estar al día de los acontecimientos que van ocurriendo en España, Europa, China, Estados Unidos y resto de economías.

En este sentido, nos gustaría explicar cómo estas perturbaciones están afectando nuestras perspectivas sobre la economía y los mercados para los próximos trimestres.

El imprevisto: una pandemia mundial

Las perspectivas que compartimos a principios de este año con nuestros clientes españoles se basaban en tres pilares:

  1. La expansión estadounidense debería prolongarse otro año más.
  2. Los tipos de interés se mantendrían probablemente en niveles bajos.
  3.  Las carteras que gestionamos estaban preparadas para afrontar posibles imprevistos que pudieran presentarse.

En estos momentos, cuando apenas han transcurrido tres meses desde el inicio del año, la irrupción del COVID-19 está poniendo a prueba esos pilares. Nuestra visión actual es la siguiente:

  1. El final de la expansión estadounidense parece seguro, aunque los responsables políticos todavía pueden evitar el escenario más pesimista.
  2. Los tipos de interés en Europa, Estados Unidos, y en una gran parte de países, se mantendrán en niveles muy bajos.
  3. Las carteras que gestionamos siguen estando preparadas para afrontar imprevistos.

¿Cómo están reaccionando los mercados?

El nuevo coronavirus, que se originó en la región china de Hubei, está afectando a millones de personas en todo el mundo. Mientras que las nuevas infecciones por coronavirus en China y en Corea están desacelerando,1 el número global de casos fuera de China está creciendo, y las tendencias resultan especialmente preocupantes en España, Italia, y ahora en Estados Unidos.

Fuente: Bloomberg, John Hopkins, OMS. 16 de marzo de 2020.
Gráfico 1: El gráfico de barras muestra el número de casos confirmados en China y fuera de China desde el 2 de febrero de 2020 hasta el 13 de marzo de 2020. Se observa que el número ha ido en ascenso fuera de China, pero se ha aplanado relativamente en el país asiático.

Cuando los inversores se dieron cuenta de que el virus presentaba muchas probabilidades de propagarse significativamente fuera de China, los mercados bursátiles de todo el mundo se desplomaron más de un 25%, y la rentabilidad de los bonos también cayó de forma drástica. En un intento por aliviar parte de la presión que el COVID-19 ejercerá en la economía, el gobierno de España aprobó un plan que incluía entre otras medidas un incremento del gasto sanitario, moratoria en el pago de hipotecas y ayudas para familias más vulnerables, empresas, trabajadores y autónomos. El Banco Central Europeo (BCE) sorprendió recientemente con un programa de expansión cuantitativa de compra de emergencia pandémica (PEPP) de 750 mil millones de euros hasta final de año. Combinado con el programa ya existente, el BCE comprará, de media, unos 115 mil millones de euros al mes, cifra bastante superior al máximo de compras mensuales anteriores. De forma análoga, la Reserva Federal estadounidense recortó los tipos de interés a cero y reanudó las compras de activos a gran escala, con el fin de garantizar un adecuado funcionamiento de los mercados de renta fija y respaldar los precios de los activos. Y el Banco de Inglaterra y el Banco Central de China también han flexibilizado sus políticas para apoyar la actividad económica.

Las perturbaciones que la epidemia del COVID-19 ha traído consigo ya han puesto punto final a la fase alcista de once años de renta variable. Cabe plantearse ahora las siguientes preguntas: ¿Qué está pasando en nuestra economía?, ¿Qué impacto tendrá en los precios de los activos y qué pueden hacer los inversores?

¿Qué está pasando en nuestra economía?

La economía se enfrenta a tres perturbaciones o shocks diferentes:

  1. Shock de oferta: las estrictas medidas de confinamiento desembocarán en una menor producción y en la interrupción de las cadenas de suministro.
  2. Perturbación en la demanda: ¿En qué medida se verá reducido el consumo? ¿Cuántos vuelos serán cancelados en Europa, y en el mundo? ¿Cuántos eventos serán aplazados? No lo sabemos, pero parece cada vez más probable que se retrasará y destruirá un nivel de demanda lo suficientemente importante como para lastrar el crecimiento del PIB a terreno negativo en la primera mitad de este año
  3. Shock en los precios de petróleo: esta es una cuestión más compleja. En el lado positivo, el abaratamiento del petróleo resulta beneficioso para los consumidores y podría conllevar un mayor gasto en otros ámbitos. Pero en el lado negativo, el desplome de los precios del petróleo perjudica claramente a los mercados de crédito (el sector energético representa el componente más abultado de la mayor parte de los índices de deuda de alto rendimiento o high yield). De hecho, los diferenciales de high yield (una medida de las futuras tasas de impago percibidas por el mercado) se ampliaron hasta niveles que no se observaban desde el colapso de los precios del petróleo en 2015 y 2016.

Si bien la cuestión del crecimiento del PIB es importante, los activos de riesgo ya descuentan unas perspectivas mucho más pesimistas, como consecuencia del pronunciado descenso de los precios de renta variable y el aumento de los diferenciales de crédito. Los movimientos que han registrado los precios de los activos son, más o menos, los que cabría esperar en una recesión. Pero en un escenario económico más severo, con mayor desempleo y un incremento de impagos, los activos podrían corregir algo más. Por tanto, es necesario seguir de cerca estos dos factores clave: la cantidad de crédito que fluye en la economía y la trayectoria del empleo.

Fuentes: J.P. Morgan Private Bank, Bloomberg Finance L.P. Datos a 16 de marzo de 2020. Crédito estadounidense IG = diferencial JPM U.S. Agg Corp. Crédito estadounidense HY = diferencial JPM U.S. Corp HY.
Gráfico 2: El gráfico de barras muestra el porcentaje de fluctuación durante recesiones pasadas del S&P 500, el crédito estadounidense con calificación Investment Grade, el crédito estadounidense High Yield y los títulos del Tesoro estadounidense a 5 años. Compara la actual caída con una recesión media.

¿Qué pueden hacer los inversores?

Los efectos provocados por el COVID-19 refuerzan nuestra convicción que los tipos de interés permanecerán en niveles bajos durante bastante tiempo. Los inversores que buscan ingresos tendrán que ampliar su abanico de inversión para encontrar ese rendimiento. Y también deberán tener en cuenta la posibilidad de incluir otras fuentes de diversificación en las carteras a efectos de amortiguar la volatilidad.

Fuente: Bloomberg, Reserva Federal, JPMAM. 16 de marzo de 2020.
Gráfico 3: El gráfico de líneas muestra el tipo objetivo de los fondos federales desde 2015 hasta el 16 de marzo de 2020. También refleja que el mercado prevé que el tipo de los fondos federales se mantendrá en torno al 0%.

En nuestras perspectivas para este año, subrayamos que nuestras carteras multiactivo estaban preparadas para afrontar los imprevistos, incluso el actual. Contábamos con una ligera sobreponderación en renta variable a finales del año pasado. Y en renta fija estábamos posicionados principalmente en renta fija gubernamental como protección frente a potenciales perturbaciones, que ya han hecho su irrupción. A 27 de marzo, la renta variable mundial ha cedido en el año un 23%, mientras que la renta gubernamental se ha revalorizado un 3%. En los últimos 12 meses, la renta variable mundial ha retrocedido un 15%, mientras que los bonos gubernamentales se revalorizaron un 6%.

Tras la fluctuación de los mercados, la mayor parte de nuestras carteras están ahora infraponderadas en renta variable, y hemos decidido activamente mantener dicho posicionamiento. En general, hemos adoptado una posición defensiva que pensamos será la mejor estrategia para invertir en este entorno de incertidumbre.

Siempre habrá imprevistos en el mundo de la inversión. El resto consiste en saber cómo responder.

Recomendamos asimismo que los inversores consideren el entorno actual de muy bajos tipos de interés para un posible apalancamiento moderado. Y también que aprovechen la volatilidad como oportunidad para invertir en determinados sectores de crecimiento secular, como la transformación digital, la innovación sanitaria o la sostenibilidad. Y lo que es más importante, que se cercioren que tanto sus inversiones como el riesgo que asumen, permiten lograr sus objetivos a largo plazo.

 

1 Esto sugiere que la adopción de rigurosas medidas de contención, junto con la realización de pruebas de forma generalizada y transparente pueden contener al virus.