El oro puede desempeñar una importante función en una cartera diversificada frente a unas inciertas perspectivas de mercado.

¿Qué está pasando con el oro?

La mayoría de las clases de activos han sufrido mucha volatilidad en las últimas semanas y el oro, un popular «activo refugio» para los inversores en épocas de incertidumbre, no ha sido la excepción. Tras el avance registrado durante las primeras fases de la pandemia de coronavirus, los precios cayeron hasta situarse por debajo de los 1.500 USD por onza a mediados de marzo. Desde entonces, los precios registraron un pronunciado aumento hasta superar los 1.700 USD hacia mediados de abril. En nuestra opinión, podríamos estar ante una continua subida de los precios a lo largo de 2020, habida cuenta de las inciertas perspectivas sobre los mercados financieros y la economía mundial.

¿Por qué sufrió el oro una espiral de ventas?

El pensamiento tradicional sugiere que, en este periodo de mayor incertidumbre, el oro debería haber repuntado. Ahora bien, otros factores entraron en juego. Los ETF de oro registraron unas sustanciales entradas de capital a principios de marzo, que luego se ralentizaron. En la segunda mitad del mes, las solicitudes de margin calls y las ventas realizadas por los fondos risk-parity (que mantienen oro además de renta fija y renta variable) contribuyeron a arrastrar los precios a la baja. Los mercados físicos también presentaban una mayor debilidad. China es el mayor comprador de oro físico, por lo que la reducción del transporte aéreo hacia China continental ha supuesto un escollo para los precios.

Pensaba que el oro había repuntado durante la crisis financiera de 2008, ¿no es así?

La trayectoria inicial de los precios fue similar a la que se ha registrado recientemente. Conforme evolucionaba la crisis financiera, los tipos reales y el dólar se dispararon y el oro sufrió una significativa espiral de ventas antes de tocar suelo en el cuarto trimestre de 2008. Las medidas de la Reserva Federal (Fed) limitaron la subida de los tipos reales, y la expansión cuantitativa acabó debilitando considerablemente el dólar estadounidense. Ambos factores alentaron el aumento del oro hasta máximos históricos, que rozaban los 2.000 USD (véase el gráfico 1).

Gráfico 1: Una evolución brillante

La incertidumbre generada por la crisis financiera mundial de 2008 impulsó el precio del oro al alza.
El modelo evalúa los precios del oro con respecto a la evolución del dólar estadounidense y los tipos de interés reales a 10 años en Estados Unidos.
El gráfico muestra la trayectoria alcista del oro real y un modelo que evalúa los precios del oro con respecto a la evolución del dólar estadounidense y los tipos de interés reales a 10 años en Estados Unidos.*

¿Qué ha pasado desde entonces? 

Una combinación de fuertes estímulos monetarios (por parte de la Fed y otros bancos centrales importantes) e ingentes estímulos fiscales por parte de los gobiernos ha provocado el descenso de los tipos de interés reales y ha ayudado a la recuperación de los precios del oro.

Espere, ¿puede repetir la parte de los estímulos? Si los estímulos fiscales a escala mundial fomentan el crecimiento, ¿no deberían ser entonces perjudiciales para el oro?

No del todo. Recuerde que los tipos de interés reales equivalen a los tipos de interés nominales menos la inflación. El programa de expansión cuantitativa de la Fed debería evitar un aumento demasiado pronunciado de los tipos nominales a 10 años, dado que mantendrá anclados los tipos a largo plazo. Además, existen considerables riesgos a corto plazo que planean sobre la economía mundial, la cual entrará, con casi total seguridad, en recesión. A medio plazo, los estímulos fiscales deberían impulsar el crecimiento y, con posterioridad, la inflación. Creemos que unos rendimientos nominales estables y una menor inflación llevarán los tipos reales a la baja. Por otro lado, conforme repunta el crecimiento, el dólar estadounidense debería debilitarse, puesto que dejará de ofrecer una importante oportunidad de subida con respecto a otras divisas. El periodo comprendido entre 2009 y 2011 puede servir de referencia. Aunque la economía mundial se había recuperado de la recesión, los precios del oro subieron con fuerza.

¿Cómo evolucionará el oro en el futuro?

Creemos que el oro podría revalorizarse considerablemente desde los niveles actuales. Los recortes de los tipos de interés hasta el cero llevados a cabo por la Fed deberían limitar el atractivo de las posiciones largas en el dólar estadounidense. Los estímulos mundiales también deberían favorecer al crecimiento y ayudar a estimular la actividad económica a medio plazo. Estas políticas, junto con unas sólidas orientaciones futuras (forward guidance) de los bancos centrales de todo el mundo, deberían contribuir a mantener estos tipos reales bajo presión —de nuevo, una trayectoria similar a la que observamos en el primer tramo de la pasada década.

¿Cuál es la conclusión?

Anticipamos un movimiento hasta los 1.725 USD hacia finales de año (en el rango de 1.700 USD y 1.750 USD/onza).

¿Cuánto oro debería mantener en mi cartera?

En el pasado, el oro ha mejorado las rentabilidades de la cartera en términos ajustados al riesgo. En función de nuestros análisis de rentabilidad desde 2005, llegamos a la conclusión de que los clientes deberían tener una exposición al oro de al menos un 5% de sus carteras (el 20% es el nivel óptimo, pero probablemente poco realista para una cartera diversificada). Añadir oro a una cartera mejora las rentabilidades a largo plazo, al tiempo que reduce la volatilidad (en otras palabras, este enfoque mejora el ratio de Sharpe).

Existen muchas formas de invertir en oro (lingotes, fondos cotizados o ETF, opciones y productos estructurados, entre otros) y resulta esencial sopesar los diferentes riesgos y los posibles beneficios. Póngase en contacto con su asesor de J.P. Morgan para determinar el mejor enfoque para usted.

 

Todos los datos económicos y de mercado son a 15 de marzo de 2020 y proceden de Bloomberg Finance, LP y J.P. Morgan, a no ser que se especifique otra cosa.