Estas herramientas están abriendo nuevas vías para detectar casos, esterilizar superficies y encontrar vacunas. Sus innovaciones podrían incluso ayudar a prevenir la próxima pandemia.

Uno de los problemas más mortíferos en la lucha para contener la pandemia del COVID-19 ha sido nuestra incapacidad para identificar rápidamente quién ha estado expuesto a este enemigo invisible. Los largos periodos de incubación asintomáticos dificultan la tarea de saber a quién debe imponerse la cuarentena. En su esfuerzo por ralentizar la transmisión de la enfermedad, las autoridades están solicitando a poblaciones enteras que se queden en casa, lo que está obligando a las economías a interrumpir casi por completo su actividad.

Con el fin de cambiar esta situación, los científicos están utilizando la inteligencia artificial (IA) y el Big Data en el sector de la atención sanitaria para hallar soluciones que permitan identificar a las personas infectadas, limpiar las superficies contaminadas y tratar, así como prevenir, la infección.

Algunas herramientas ya se están implementando; otras están en desarrollo. El virus del COVID-19 no es el último virus al que se enfrentará el mundo, y es posible que la IA y el Big Data puedan ayudar a prevenir que pandemias como esta vuelvan a repetirse en el futuro.

¿Cómo pueden ayudar la IA y el Big Data a combatir la transmisión de enfermedades infecciosas?

  • La «monitorización de la salud de la población» puede ayudar a la detección temprana, la intervención y la prevención de enfermedades.
  • Los robots que esterilizan las superficies pueden ayudar a controlar la propagación de las infecciones.
  • La secuenciación genética y las herramientas que permiten identificar la forma de las proteínas del virus pueden acelerar el descubrimiento de tratamientos y vacunas eficaces.

A continuación explicamos cómo lo hacen:

La «monitorización de la población» puede ayudar a la detección temprana, la intervención y la prevención de enfermedades

El importante aumento de los casos en Estados Unidos sugiere que el virus ha estado propagándose durante semanas sin ser detectado1. La realización de pruebas masivas es una solución a nuestra incapacidad para detectar los nuevos contagios con suficiente prontitud. Pero solo es una de ellas.

Imagine que también pudiéramos crear rápidamente un mapa geográfico y rastrear a lo largo del tiempo los síntomas asociados con un virus. ¿Y si pudiéramos identificar los vínculos entre las personas que dan positivo y las personas con las probablemente hayan estado en contacto? ¿Y si pudiéramos visualizar todo esto en el contexto de las pautas de viaje internacionales y nacionales?

El Big Data y la IA tienen un amplio futuro por delante en el sector de la atención sanitaria.

Incluso ahora, las compañías basadas en los datos disponen de modelos de previsión de epidemias que integran enormes bases de datos médicas con los informes diarios de los medios de comunicación de todo el mundo y las pautas de viajes en tiempo real. El acceso a estas previsiones podría permitir la detección temprana de enfermedades y mejorar el proceso de toma de decisiones por parte de gobiernos y personas con el fin de ayudar a prevenir la propagación de una enfermedad y salvar vidas.

Varias empresas especializadas en la previsión de epidemias basada en la IA emitieron alertas antes de que se notificaran oficialmente los primeros casos de COVID-19 en Estados Unidos. BlueDot detectó por primera vez una «neumonía atípica» el 30 de diciembre de 2019, publicó un artículo en el que predijo una propagación a nivel mundial e identificó 11 ciudades después de Wuhan que serían las siguientes en registrar casos de COVID-19. A finales de febrero de 2020, Metabiota predijo con acierto que Italia, Corea y Estados Unidos presentaban un elevado riesgo de convertirse en los próximos focos del nuevo COVID-19.

Otras compañías ya pueden elaborar mapas en tiempo real de la incidencia de la enfermedad con el fin de ayudar a identificar dónde centrar los esfuerzos políticos. Por ejemplo, Kinsa ofrece datos en tiempo real de síntomas atípicos similares a los de la gripe que recopila de al menos un millón de clientes que utilizan sus termómetros inteligentes vinculados a aplicaciones móviles. Otra compañía, Relola, ha desarrollado una solución de rastreo basada en autoevaluaciones anónimas sobre el estado de salud y los síntomas.

Imagínese llevar esos esfuerzos al siguiente nivel con una tecnología de chatbot modulable que solicite a una población entera que facilite datos actualizados sobre su salud a diario y registre cualquier síntoma. Podríamos crear una panorámica completa de las condiciones de salud por región geográfica, o cualquier otra categoría o interés. Las autoridades podrían dirigir los esfuerzos hacia donde más se necesiten.

El mapa meteorológico de salud de Estados Unidos

Este mapa fue creado por Kinsa en colaboración con un profesor de la Universidad Estatal de Oregón y muestra datos desde el 18 de marzo hasta el 8 de abril de 2020. Cortesía de Kinsa Inc.
El mapa muestra los casos detectados en Estados Unidos que superan los niveles normales de una enfermedad parecida a la gripe desde el 1 de marzo. Los códigos de colores indican las zonas con un nivel elevado de casos (rojo), un nivel moderado (naranja oscuro), un nivel leve (naranja claro) y un nivel reducido (amarillo). El mapa destaca en rojo áreas como Nueva York, zonas de Michigan y zonas de Florida. Imagen ofrecida por cortesía de Kinsa, Inc. Esta tecnología podría ayudar tanto a las personas como a los responsables de la formulación de políticas. ¿Y si pudiera averiguar fácilmente si ha estado en contacto con alguien que ha sido diagnosticado con COVID-19? Probablemente se pondría en cuarentena y solicitaría asistencia médica. En efecto, muy recientemente Apple y Google presentaron un plan de una aplicación voluntaria basada en Bluetooth para rastrear el contacto que alertaría a sus usuarios de una posible exposición a alguien con COVID-19.

En China, Qihoo 360 desarrolló una aplicación que recurre a la agregación masiva de datos para informar a las personas que han viajado recientemente cerca de alguien infectado por COVID-19. Lo único que hay que hacer es indicar la fecha de viaje y el número de vuelo. Más de 21 millones de personas utilizaron el servicio en los dos primeros días después de su lanzamiento.

La esterilización robotizada de superficies puede ayudar a controlar la propagación de las infecciones

Es probable que se adopten cada vez más las tecnologías basadas en la robótica, que ya se utilizan y cuya eficacia ha sido demostrada, puesto que mejoran la eficiencia en los esfuerzos de esterilización, al tiempo que minimizan el riesgo de exposición humana y disminuyen la amenaza de propagación de una infección.

Un sistema robótico para eliminar gérmenes puede desinfectar completamente las superficies. Determinados estudios están descubriendo que los robots desinfectantes pueden reducir las tasas de infección ambiental entre un 50% y un 100%2. Por lo tanto, no sorprende que algunos hospitales y hoteles ya estén utilizando estas herramientas.

Los robots UVD semiautónomos de Blue Ocean Robotics utilizan rayos ultravioleta C para erradicar las bacterias y los gérmenes de habitaciones enteras de manera más rápida y segura que cualquier persona.

De igual modo, las compañías privadas de drones pueden desinfectar espacios exteriores públicos. Un solo dron, de un tamaño normal, puede llevar hasta 2,5 galones (cerca de 9,5 litros) de desinfectante en aerosol y esterilizar un área de casi el tamaño de dos campos de fútbol americano3.

El Big Data y la IA en medicina: realizar un mapa del ADN del virus y visualizar su estructura puede acelerar el descubrimiento de tratamientos y vacunas

Las innovaciones en la secuenciación y la predicción de la estructura proteica han permitido a la comunidad biotecnológica comenzar a experimentar con soluciones potenciales para el virus del COVID-19 antes de lo que hubiera sido posible en el pasado.

El 11 de enero de 2020, las autoridades chinas compartieron la secuencia genética de este nuevo COVID1-194. Ahora bien, no basta con conocer la secuencia genética de una proteína dentro de un virus. También ayuda a comprender la estructura de la proteína, qué determina su función.5 Por ejemplo, nuestros organismos utilizan las proteínas de los anticuerpos con forma de Y y forman un gancho único que permite combatir a los virus o bacterias marcándolos para su eliminación.

Históricamente, el descubrimiento de la forma de una nueva proteína, como la proteína en forma de espiga del COVID-19, que se adhiere a las células huésped y las infecta, exige tiempo y recursos de los expertos (se necesitan programas de tratamiento de imágenes de gran resolución). En cambio, las empresas tecnológicas como Baidu y Google DeepMind pudieron utilizar algoritmos de IA para predecir la estructura de la proteína sobre la base de su código genético de una forma mucho más rápida, e igual de precisa.

Además, la Organización Mundial de la Salud afirma que la investigación sobre el COVID-19 ha avanzado a una velocidad impresionante.6 Existen 70 vacunas experimentales en evaluación clínica, tres de ellas en ensayos clínicos, así como numerosas investigaciones sobre posibles tratamientos7. Por ejemplo:

  • Regeneron tiene previsto comenzar a mediados de abril la producción a gran escala de una terapia o «cóctel» de anticuerpos que neutralizan el virus al adherirse a la proteína en forma de espiga y bloquear su capacidad para infectar las células huésped. 

  • Moderna está trabajando en una vacuna que introduciría el ADN de una proteína S (en forma de espiga) en el cuerpo del paciente para provocar de forma segura la respuesta del sistema inmune. La compañía también logró pasar de la selección de secuencia a la primera dosificación en un paciente humano en tan solo 63 días y, en caso de emergencia, la vacuna podría ponerse a disposición de determinadas personas en otoño de 2020.

¿Qué supone todo esto para usted ahora?

A nivel personal, las recientes noticias han dado lugar a miedo y tristeza. Muchas personas están sufriendo. Podría servir de consuelo y esperanza saber que el ingenio humano está desarrollando nuevas herramientas (a través de el Big Data y la IA en el sector de atención sanitaria) que podrían ayudar a mitigar la pandemia actual y evitar que vuelva producirse una crisis de esta magnitud en el futuro.

En cuanto a la inversión, el Big Data y la IA están reconfigurando rápidamente nuestro mundo. Si bien el uso de estas tecnologías no es ninguna novedad, sus aplicaciones están llegando a un número creciente de sectores y están ayudando a resolver cada vez más desafíos. La lucha contra la COVID-19 constituye un ejemplo muy importante.

Póngase en contacto con su asesor de J.P. Morgan si desea obtener más información sobre este tema o si desea analizar su cartera en el contexto actual y sus objetivos patrimoniales a largo plazo.

 

1 «Coronavirus screening may miss two-thirds of infected travelers entering U.S.», The Harvard Gazette, 4 de marzo de 2020.

2 «Bring in the Robot Cleaners: Travel Industry Innovations for the Pandemic», The New York Times, 28 de marzo de 2020.

3 «Fever-Detecting Goggles and Disinfectant Drones: Countries Turn to Tech to Fight Coronavirus», The Wall Street Journal, 10 de marzo de 2020.

4 Si bien es mucho menos complejo que el genoma humano (que tiene 3.200 millones de nucleótidos), la longitud del ARN de esta familia de virus es la más larga de cualquier virus ARN (tiene 29.904 nucleótidos).

5 «AlphaFold: Using AI for scientific discovery», 15 de enero de 2020.

6 Comentarios iniciales del Director General de la OMS durante la conferencia de prensa sobre la COVID-19, 6 de abril de 2020.

7 «Draft landscape of COVID-19 candidate vaccines», Organización Mundial de la Salud, 11 de abril de 2020.