Los inmigrantes legales son bienvenidos en los Estados Unidos—todavía. A pesar de la tendencia a la baja, en 2018, se otorgaron cerca de 9 millones de visas de no inmigrante y 500 000 visas de inmigrante.

Pero debe saber que: si está considerando, y ni hablar de planear, hacer el viaje, le conviene ser tan cuidadoso con las leyes de impuestos como con las regulaciones de inmigración, tanto en su país de origen como en los Estados Unidos. Malinterpretarlas puede implicar un gran gasto de dinero y de tiempo. Esto significa que usted deberá asesorarse con profesionales de impuestos e inmigración familiarizados con su país de origen, los Estados Unidos e incluso su nuevo estado de residencia.

Comience por familiarizarse con los temas clave que se deben tratar antes y durante su estadía, y al salir de los Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo desea permanecer en los Estados Unidos? Esta decisión es importante para determinar si usted necesita solicitar una visa de no inmigrante o de inmigrante ante el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

La duración de su estancia también tiene serias implicaciones fiscales.

  • Incluso una estadía temporal puede convertirlo en un residente fiscal de los Estados Unidos si pasa más de un cierto número de días al año en el país. Si eso sucede, todos sus ingresos estarán sujetos a los impuestos de los Estados Unidos, sin importar de qué país provengan.
  • Si usted da señales de tener la intención de permanecer en los Estados Unidos, se le puede considerar "domiciliado", en cuyo caso deberá enfrentar los impuestos estadounidenses sobre las donaciones y el patrimonio. La evidencia de la intención de permanecer incluye permanecer en los Estados Unidos por un período de tiempo prolongado o adquirir una green card.
  • Algunas personas deciden no solicitar una green card para evitar el impuesto de salida de los Estados Unidos. (Ver más adelante "Salida"). En su lugar, solicitan visas de trabajo de no inmigrantes.

Este gasto de impuesto sobre la renta en los Estados Unidos puede ser sustancial, dado que la tasa federal máxima sobre ingresos básicos es del 37%. Y se aplica a más de un salario. Por ejemplo: los Estados Unidos gravan como ingresos básicos las ganancias a corto plazo obtenidas de la venta o disposición de cualquier activo de capital (como acciones, bonos y bienes raíces) que se hayan retenido durante menos de un año. Además, si usted es propietario o beneficiario de un fideicomiso, cualquier ingreso al que tenga derecho puede estar sujeto a impuestos, incluso si no lo recibe.

Es por eso que, si usted viene de un país con impuestos más bajos sobre los ingresos y las ganancias, le recomendamos que, antes de viajar a los Estados Unidos, consulte a profesionales sobre la aceleración de la recepción de cualquier ingreso, el reconocimiento de las ganancias o el cobro de las inversiones.

Para evitar los impuestos estadounidenses sobre los ingresos relacionados con fideicomisos, debe discutir con sus asesores la posibilidad de ceder los poderes que pueda tener sobre los fideicomisos o dejar de ser beneficiario del fideicomiso.

Considere los siguientes escenarios:

  • ¿Se va a quedar en los Estados Unidos por un período de tiempo limitado? Es posible que desee considerar la compra de ciertos tipos de seguro que presentan ventajas fiscales potenciales con relación a sus ingresos. También debe revisar los fideicomisos que ha creado, o de los que es beneficiario, para determinar si su interés en el fideicomiso crea algún impuesto sobre la renta adverso o implicaciones de impuestos sobre donaciones o patrimonio.
  • ¿Se quedará en los Estados Unidos indefinidamente? Puede considerar la posibilidad de reducir su exposición a los impuestos sobre las donaciones y el patrimonio haciendo donaciones directas o en fideicomiso a otras personas. También puede considerar migrar a los Estados Unidos cualquier fideicomiso del cual usted sea beneficiario.

Normalmente, la determinación de si usted es un residente para fines de impuestos sobre la renta se hace anualmente, con base en el número de días que ha estado físicamente presente sobre un promedio móvil de tres años. Sin embargo, si usted tiene una green card, se presume que es residente para efectos de impuestos sobre la renta, y por lo general no puede renunciar a ese estatus sin renunciar a su green card.

Sin embargo, tenga en cuenta que si usted tuvo una green card durante ocho de los quince años anteriores y desea renunciar a ella, es posible que deba pagarle a los Estados Unidos un "impuesto de salida". Ese impuesto se aplica a lo que sería su ganancia si todos sus activos se vendieran a su valor justo de mercado el día antes de que usted renuncie a su green card.

Para obtener más información sobre estos temas, descargue nuestra guía, ¿Are you moving to the United States?

Para ponerse en contacto con especialistas que puedan ayudar con estos temas, hable con su equipo de J.P. Morgan.

Su equipo de J.P. Morgan está disponible para trabajar con sus asesores profesionales para asegurarse de que sus planes de patrimonio viajen cómodos, adondequiera que vayan.