Los seres humanos dedicamos mucho tiempo a reflexionar sobre las diferencias en la forma en que piensan y se comportan otros seres humanos. Como psicólogo cognitivo, esto me parece fascinante. Como alguien que aspira a ayudar a las familias a tomar mejores decisiones sobre su dinero, me resuena un caso en particular: las diferencias -y similitudes- generacionales en cuanto a enfoques monetarios.

Durante muchas décadas, y a través de muchas regiones y sociedades, los jóvenes han tenido una mala reputación. Trátese de los "hippies" antimaterialistas de Woodstock o de los niños ricos mimados de Instagram, la generación más joven a menudo es percibida como irresponsable y centrada solo en la gratificación inmediata. Pero en mi trabajo con los jóvenes veo un nivel de compromiso, curiosidad y optimismo que me hace (a mí, padre de mediana edad con una hija de 10 años) sentir realmente optimista sobre el futuro.

Hablar de los jóvenes de una manera negativa sin duda frena la comunicación intergeneracional en lugar de facilitarla. Después de todo, como seres humanos compartimos muchas más similitudes que diferencias. Tal y como se expone en este artículo, las conversaciones familiares más productivas sobre el dinero identifican similitudes generacionales y diferencias en valores y perspectivas, y abordan respetuosamente esas diferencias para finalmente encontrar un terreno común. Así, las familias pueden colaborar eficazmente para acercarse a sus metas financieras compartidas.

Para arrojar luz sobre este complicado tema, realizamos una investigación global en 11 países diferentes con 1.500 participantes. Aquí destacamos los hallazgos de esa investigación en lo que se refiere a cómo los diferentes grupos piensan y sienten con respecto a la toma de decisiones financieras tanto en el presente como en el pasado, y cómo eso se traduce en sus comportamientos monetarios actuales. Por último, ofrecemos consejos con base en la investigación para fomentar la comunicación y la colaboración entre generaciones.

Para entender nuestro comportamiento global en torno a la toma de decisiones sobre el dinero en las familias, y lo lejos que hemos llegado en un período muy corto de tiempo, comparemos el pasado con el presente. Si bien los padres tendían a ser los principales responsables de la toma de decisiones familiares en el pasado, parece que, en todo el mundo, la dinámica actual ha cambiado drásticamente. La mayoría de nuestros participantes en la investigación, sin importar la generación o el género, se identificaron como los principales tomadores de decisiones sobre el dinero en sus familias.

¿Quién manda? En mi familia ahora, el principal tomador de decisiones sobre el dinero es:

*Otro incluye abuelos, familia, amigos y asesores.

Fuente: Investigación de J.P. Morgan Private Bank, 2019. No. total = 1.500 El porcentaje refleja las respuestas en todos los grupos etarios (21-51+).

Gráfico muestra que 56% de los encuestados de todas las edades se clasificarían como los principales tomadores de decisiones de dinero en sus familias.
Cuando se les preguntó a los participantes de nuestra investigación cómo tomaban decisiones importantes sobre el dinero, la respuesta más común fue por su cuenta. Esto fue seguido de cerca por un asesor financiero. Mientras que la toma de decisiones en solitario puede ser algo bueno, el individualismo también agrega elementos de riesgo: cuando tengo preguntas, ¿quiénes son las personas de confianza a las que puedo acudir? ¿Cómo inicio conversaciones sobre el dinero con otros, sabiendo que mis decisiones monetarias les afectarán?

Decisiones divididas: Si bien muchos consultan a un asesor o a un socio, más de la mitad de nuestros encuestados dijeron que toman decisiones con respecto al dinero por su cuenta.

Fuente: Investigación de J.P. Morgan Private Bank, 2019. No. total = 1.500 El porcentaje refleja las respuestas en todos los grupos etarios (21-51+).
Gráfico muestra cómo los encuestados toman decisiones monetarias importantes, siendo las principales respuestas 51% “por mi cuenta”, seguidas de 45% “con un asesor financiero” y luego 40% “con mi pareja o cónyuge”.

¿Cómo abordar, pues, estas preguntas abiertas? Numerosos estudios sugieren que tomar decisiones conjuntas sobre el dinero puede ayudar a las personas a obtener mejores resultados.1 Además, intuitivamente, probablemente sabemos que las generaciones más jóvenes y las de mayor edad pueden aprender unas de otras. Lo que nuestra investigación nos ha enseñado es que la colaboración intergeneracional puede no ser tan perjudicial como la gente piensa: las generaciones son más similares que diferentes entre sí, y la brecha generacional puede no ser tan grande como se piensa.

Lo siguiente es ilustrativo de este hecho: pedimos a los participantes de la encuesta que eligieran el término que mejor los describiera en relación al dinero. ¿Ahorrador? ¿Gastador? ¿Inversionista? ¿Donador? ¿Beneficiario? ¿Impulsado por un propósito? ¿Intencional? ¿Frugal? ¿Despilfarrador? Encontramos menos diferencias generacionales de las que habríamos podido esperar. "Inversionista" fue la opción de respuesta más común (40%) en todas las generaciones, seguido por “Impulsado por un propósito/Intencional" (29%).

Identidad financiera: ¿Cómo se describiría a sí mismo en relación con el dinero?

Fuente: Investigación de J.P. Morgan Private Bank, 2019. No. total = 1.500 El porcentaje refleja las respuestas en todos los grupos etarios (21-51+).
Gráfico muestra cómo los encuestados se describen a sí mismos en cuanto a gestión de dinero, siendo las principales respuestas "inversor" 40%, "orientado al propósito/intencional" 29% y el "ahorrador" 10%.

Toda la información que hemos recopilado nos ayuda a entender la gama de valores y perspectivas que impulsan las decisiones monetarias a través de las generaciones. ¿Qué medidas podemos tomar activamente para promover una mejor comunicación, comprensión y, en última instancia, resultados? Aquí mostramos tres consejos que les ayudarán a trabajar juntos para sacar el máximo provecho de su dinero.

Consejo 1: Hablar más sobre dinero.

En este ámbito, las generaciones de mayor edad pueden seguir el ejemplo de las más jóvenes, que pasan mucho más tiempo discutiendo asuntos de dinero importantes. En nuestra encuesta, el 51% de los encuestados entre 21 y 35 años dijeron que, la semana pasada, pasaron más de cuatro horas hablando de dinero, frente a solo el 29% en los mayores de 50 años. Recuerde, al hablar de dinero, lo importante no son las horas que se invierten en ello. La clave es ser intencional con ese tiempo invertido.

Tiempo valioso: Los grupos más jóvenes pasaron colectivamente más tiempo durante una semana discutiendo sobre dinero con la familia.

Fuente: Investigación de J.P. Morgan Private Bank, 2019. No. total = 1.500.
Gráfico muestra cuánto tiempo en la semana pasada los encuestados pasaron hablando con su familia sobre decisiones monetarias. Dentro del grupo de edad 21–35, 51% de los encuestados pasa 4+ horas discutiendo por semana, mientras que 40% en el grupo de edad 36-50 y 23% de los encuestados durante 51 pasan 4+ horas.

Cómo llegar hasta ahí:

Considere la posibilidad de organizar una reunión semanal o mensual para su familia inmediata en la que solo se hable de asuntos de dinero importantes. Podría comenzar, por ejemplo, con un "círculo de gratitud", en el que cada uno hable de lo que agradece haber tenido durante la semana anterior. Después pase la orden del día.

Consejo 2: Planificar juntos.

Pregúntese: ¿Conozco el camino que los miembros de mi familia quieren tomar con respecto al dinero en el futuro? Si no está 100% seguro de la respuesta, ya tiene una razón para empezar a planificar junto con todas las generaciones de su grupo familiar.

Cómo llegar hasta ahí:

Como primer paso práctico, considere la posibilidad de compartir sus intenciones con todas las generaciones. ¿Planea aumentar su riqueza con el tiempo e incluso más allá de su vida? ¿O piensa gastar o regalar todo? Por ejemplo, si la meta es aumentar indefinidamente la riqueza, es fundamental entender cómo se espera que las generaciones más jóvenes participen en ese esfuerzo.

Consejo 3: Mantenga su autoconfianza bajo control.

3 de cada 4 participantes se calificaron con "8" o más en una escala de autoconfianza de 10 puntos. La autoconfianza es algo bueno, pero el exceso de ella puede ser contraproducente cuando lleva a un comercio excesivo o a un sesgo en la acción. Además, sin importar la edad, la educación puede beneficiar a todos los miembros de la familia.

Dominio del dinero: En todas las generaciones, la mayoría de los encuestados afirmaron tener mucha confianza en su conocimiento sobre finanzas e inversiones.

Nota: Se les solicitó a los participantes que calificaran su nivel de confianza en una escala del 1 al 10 (calificaciones 1-3 bajo; 4-7 moderado; 8-10 alto).

Fuente: Investigación de J.P. Morgan Private Bank, 2019. No. total = 1.500 El porcentaje refleja las respuestas en todos los grupos etarios (21-51+).

Gráfico muestra cómo los encuestados califican la confianza que tienen en su conocimiento de los asuntos de inversión financiera. Casi 74% de los encuestados dicen que tienen una alta confianza al clasificarse sobre 8 en una escala de confianza de 10 puntos.

Cómo llegar hasta ahí:

Muchas de las familias con las que trabajo organizan sesiones educativas familiares, impartidas por un profesional financiero o por un miembro de la familia conocedor. Por ejemplo, he organizado sesiones con familias, incluyendo miembros de todas las edades, sobre el poder de la capitalización. El tema resuena porque la gente a menudo subestima enormemente el costo en oportunidades de retrasar el ahorro y la inversión.2

A los de las generaciones de mayor edad: ¿Se han tomado el tiempo para hablar con los miembros más jóvenes de su familia sobre la importancia de invertir temprano y con frecuencia? Y a las generaciones más jóvenes: ¿Están tomando suficientes riesgos en su vida financiera? ¿Son conscientes de los riesgos que están tomando las generaciones de mayor edad? Demasiado riesgo puede comprometer el gasto y otros objetivos, por lo que ayudar a las generaciones de mayor edad a ser extremadamente prudentes a la hora de protegerse contra esos riesgos puede ser fundamental.

Durante décadas, y en todo el mundo, ha persistido la idea generalizada de una generación más joven caprichosa y de brechas generacionales insalvables. Sin embargo, nuestra investigación ha demostrado que la realidad es muy diferente.

Las conversaciones más productivas sobre el dinero son conversaciones colaborativas en las que cada generación se beneficia de las experiencias de vida de la otra y todos aprenden de las perspectivas compartidas. Creemos que nuestros tres consejos (hablar más, planificar juntos, mantener la autoconfianza bajo control) pueden ayudarle a integrar generaciones en un esfuerzo por alcanzar las metas financieras de su familia. Mis disculpas al autor C. S. Lewis, pero dos (o más) cabezas son mejores que una, "no porque ambas sean infalibles, sino porque es improbable que se equivoquen en la misma dirección".

METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

Nuestra investigación global se llevó a cabo en colaboración con iResearch. Encuestamos a 1.500 personas en todo el mundo, en 11 áreas de América del Norte, América del Sur, Europa y Asia (Hong Kong, Singapur, China, Brasil, México, España, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido y los Estados Unidos). La población fue: 45% mujeres, distribuida en una amplia gama de grupos etarios de 21 a 35 años (34%), 36 a 50 años (34%) y más de 51 (32%). El valor neto de los participantes (excluyendo sus residencias personales) osciló entre 250.000 y 100 millones de dólares, con un 36% entre 250.000 y 1 millón de dólares, un 34% entre 1 y 5 millones de dólares y un 30% con más de 5 millones de dólares.