Mientras que las relaciones con Estados Unidos parecen enfriarse, China es ya el principal socio comercial de América del Sur y el segundo más importante de América Latina en su totalidad.

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La importancia relativa de China en América Latina es cada vez mayor al tiempo que Estados Unidos pareciera estar alejándose cada vez más de la región. Mientras que desde la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio en diciembre del 2001, es decir en los últimos 17 años, el comercio anual entre China y América Latina se ha incrementado 18 veces, el intercambio comercial entre Estados Unidos y América Latina solo ha crecido dos y media veces. China es ya el principal socio comercial de América del Sur y el segundo más importante de América Latina en su totalidad.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos una evaluación de la importancia relativa de China para América Latina, enfocándonos en la reciente evolución de las relaciones tanto políticas como económicas entre el gigante asiático y la región latinoamericana.

La importancia de China para América Latina es cada vez mayor. China es ya la segunda economía más grande del mundo y probablemente en menos de una década sobrepasará a los Estados Unidos para convertirse en la primera. El crecimiento chino representa un tercio del crecimiento global. Si China no creciera del todo, el mundo crecería un tercio menos. Además, China es el principal importador y consumidor de commodities del mundo, y por ende un socio comercial de suma relevancia para países como Brasil, Chile y Perú. Más allá de su importancia económica, China actúa como un contrapeso para los Estados Unidos, obligando al país del norte a no descuidar a América Latina para así evitar que los intereses chinos pudiesen llenar cualquier vacío que la indiferencia de Estados Unidos podría generar.

Algunos se preocupan de que la economía china podría estar enfriándose, pero la evidencia empírica y las proyecciones de estudiosos, al menos a corto plazo, muestra que, de darse, ese enfriamiento sería relativamente marginal. En el 2018, China creció 6.6% y este año se espera que crezca 6.3%, una cifra ciertamente menor, pero no por mucho. China atraviesa actualmente un periodo de transformación estructural muy profundo. El país se está urbanizando a pasos agigantados y la clase media, que hasta hace un par de décadas era prácticamente inexistente, ahora representa un tercio de la población total. Eso quiere decir que cerca de 450 millones de chinos pertenece hoy a la clase media, una clase media con acceso a bienes y servicios que anteriormente desconocía, una clase media consumidora. China está dejando de ser un país productor y exportador y está pasando a ser uno netamente consumidor. Un país que depende más de su consumidor local para crecer, es un país mucho menos vulnerable a los caprichos y vicisitudes de la economía global, y por lo tanto un país donde el crecimiento debería ser más estable a largo plazo. Es por ello que China como mercado para bienes y servicios latinoamericanos ha adquirido una relevancia única, y es por eso que China como fuente de flujos financieros y crediticios para América Latina se ha convertido en invalorable.

Las relaciones no-económicas y económicas entre China y América Latina actualmente se canalizan a través de la diplomacia, el comercio, la inversión y el crédito. Mientras que en la esfera diplomática el principal objetivo de China es disminuir la influencia y el poderío político que Estados Unidos tiene en la región, en el ámbito económico lo que busca China principalmente es garantizar su acceso a materias primas, incluyendo alimentos, establecer nuevos mercados para las exportaciones chinas y forjar asociaciones con países latinoamericanos para el desarrollo de nuevas tecnologías de punta.

El esfuerzo chino de penetración económica en América Latina tiene fundamentalmente tres ejes: el comercio de bienes, la inversión extranjera directa y el financiamiento oficial. De los tres, el eje principal es el comercial, con el total de exportaciones e importaciones entre ambas partes alcanzando $306 mil millones en el 2018, 18 veces los $17 mil millones que alcanzaron en el 2002. Mientras tanto, el stock chino de inversión extranjera directa en América Latina actualmente excede los $200 mil millones, una cifra sin precedentes, y el crédito de entidades oficiales chinas a la región sobrepasa los $140 mil millones, mayor que el total de préstamos extendidos por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo juntos.

En la medida en que el poderío económico chino a nivel global siga incrementando y sus relaciones  comerciales y financieras con América Latina se intensifiquen, la importancia de China para la región seguirá aumentando. Aunque esto es algo que podría desafiar la supremacía histórica que los Estados Unidos han desplegado en la región, no pareciera que el titán del norte esté muy preocupado al respecto, a pesar de que los gobiernos latinoamericanos de turno parecieran estar dispuestos a asociarse, al menos en lo económico, con el mejor postor, sea éste quien sea.              

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Y ahora, escuchemos una información importante:

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Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Unos van y otros vienen”.

En los últimos 17 años, desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio, las relaciones comerciales anuales entre el gigante asiático y América Latina se incrementaron 18 veces. En el mismo periodo, el comercio con Estados Unidos creció solamente dos veces y medio.

“China es ya el principal socio comercial de América del Sur y el segundo más importante de América Latina en su totalidad”, afirma Uccelli. “Como gran consumidor de materias primas, el mercado chino es de suma relevancia para países como Brasil, Chile y Perú”.

La creciente influencia del gigante asiático sobre nuestra región va más allá del aspecto económico. “Las relaciones entre China y América Latina actualmente se canalizan a través de la diplomacia, el comercio, la inversión y el crédito”, afirma Uccelli. “Mientras que en la esfera diplomática el principal objetivo de China es disminuir la influencia y el poderío político de Estados Unidos sobre la región, en el ámbito económico el objetivo es garantizar acceso a materias primas, establecer nuevos mercados y forjar asociaciones para el desarrollo de tecnologías punta”.

En la medida en que el poderío económico global chino se siga incrementando y sus relaciones comerciales y financieras con América Latina se intensifiquen, la importancia de China para la región latinoamericana solo puede seguir creciendo.