Una posible reducción en las tasas de interés de los Estados Unidos suele tener un impacto sobre las principales economías de América Latina.

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Preocupada por riesgos externos, la Reserva Federal de los Estados Unidos parece estar convencida de la necesidad de bajar las tasas de interés, y el mercado así ya lo anticipa. Tasas más bajas tendrían consecuencias financieras no solo para los Estados Unidos, sino también para la economía global, incluyendo a América Latina, donde las decisiones de política monetaria se ven afectadas, en mayor o menor medida, por lo que sucede en el coloso del norte.  

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos un análisis del posible impacto que una reducción en las tasas de interés de los Estados Unidos podría tener en las principales economías de América Latina y de la medida en que las políticas monetarias de la región están atadas o no a las decisiones de la Reserva Federal.

De los tres países más grandes de América Latina—Brasil, México y Argentina—sin duda es México el que más depende de lo que sucede en los Estados Unidos. Con 80% de sus exportaciones cruzando su frontera norte y con grandes flujos financieros estadounidenses constantemente nutriendo a su economía, el ciclo económico de México sigue muy de cerca al de los Estados Unidos. Ante esto, la política monetaria mexicana no puede darse el lujo de desviarse mucho de la estadounidense, algo que la experiencia reciente claramente confirma. Aunque en una magnitud distinta, el ciclo de ajuste de tasas al alza que inició la Reserva Federal en Diciembre del 2015 ha sido replicado minuciosamente por las autoridades monetarias mexicanas de tal forma que el diferencial de tasas entre ambos países no se viese mayormente afectado. Y ahora, con una inflación bastante bien controlada y un crecimiento económico algo débil, el momento es oportuno para que México continúe siguiendo la pauta que marcan los Estados Unidos, donde se anticipa una reducción en el nivel de tasas en el corto plazo. Es por ello que el mercado empieza ya a descontar que México pondrá fin a su reciente ciclo monetario restrictivo y empezará a bajar su tasa de interés de referencia de la mano de los Estados Unidos, abaratando así el costo del dinero y estimulando el consumo y la inversión.

Mientras tanto en Brasil, donde la relaciones económicas con los Estados Unidos no son tan estrechas como en México, el impacto de las decisiones de la Reserva Federal es más indirecto, y son factores idiosincráticos, más propios de la realidad económica de Brasil, los que determinan la dirección de su política monetaria. Es por ello que mientras las tasas subían en los Estados Unidos en los últimos años, una reducción importante en la inflación brasileña le permitió al Banco Central llevar la tasa de interés de referencia a niveles históricamente bajos. Y a pesar de que lo que se espera en Brasil son más recortes de tasas, éstos no serán consecuencia de la reducción de tasas en los Estados Unidos, sino más bien de la muy esperada aprobación de una reforma previsional integral en el contexto de una inflación controlada.

Finalmente en Argentina, la tercera economía de América Latina, donde una severa crisis financiera y, más recientemente, la incertidumbre electoral han ocasionado la caída estrepitosa del peso, el aumento alarmante en la inflación y la consecuente subida en las tasas de interés, es poco el efecto que puedan tener las decisiones de política monetaria de los Estados Unidos para estabilizar la situación interna del país sudamericano. Sin disciplina fiscal y monetaria, la reducción de tasas de interés en los Estados Unidos hará muy poco para restablecer el orden y el crecimiento económico en Argentina. Cuando el daño es auto infligido, el tratamiento tiene que ser particular e idóneo, ya que factores exógenos harán poco para curar al paciente.

Aunque por ser la mayor economía del mundo las políticas monetarias de los Estados Unidos  tienen repercusiones a nivel global, no todos los países se ven afectados de la misma manera por sus decisiones de política  y son muchos los factores, tantos endógenos como exógenos, los que pueden jugar un rol determinante en esta gran historia. En el caso de América Latina, el espectro es bastante amplio, con países como México, que dependen mucho económicamente de los Estados Unidos, forzados a seguir de cerca el patrón de comportamiento de su poderoso vecino, y otros con mayor autonomía económica, como Brasil, capaces de bailar a su propio ritmo, y otros aun, como Argentina, sumergidos en una grave crisis, tratando desesperadamente de salir de un laberinto creado por ellos mismos creado, donde lo que decidan o no hacer los Estados Unidos con sus tasas de interés no tiene mayor relevancia.           

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Y ahora, escuchemos una información importante:

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com(barra)LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Tasas, tasas y más tasas”.

De los tres países más grandes de América Latina—Brasil, México y Argentina—sin duda es México el que más depende de lo que sucede en los Estados Unidos. Con 80% de sus exportaciones cruzando su frontera norte y con grandes flujos financieros estadounidenses constantemente nutriendo a su economía, el ciclo económico de México sigue muy de cerca al de los Estados Unidos.

“Ante esto, la política monetaria mexicana no puede darse el lujo de desviarse mucho de la estadounidense, algo que la experiencia reciente claramente confirma”, afirma Uccelli.