Cuando los mayores socios comerciales de América Latina, China y EE.UU., se enzarzan en contiendas comerciales, el desenlace podría tener implicaciones de suma importancia para nuestra región.

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC, NO TIENEN GARANTÍA BANCARIA Y PUEDEN PERDER VALOR. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse en el enlace al final de la transmisión de audio.

El reciente deterioro en la disputa comercial entre Estados Unidos y China ha generado una mayor incertidumbre a nivel global, lo que a su vez ha convulsionado a los mercados internacionales, que ya no están tan convencidos como antes de que una resolución al conflicto entre las dos súper potencias podría estar a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, América Latina sigue las negociaciones entre los dos gigantes económicos desde las tribunas, ansioso espectador de una contienda geopolítica que, algunos advierten, podría tener consecuencias económicas nefastas para el mundo entero.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, compartiremos con ustedes nuestra visión sobre los eventos que han hecho de la disputa comercial entre Estados Unidos y China la preocupación fundamental de los mercados internacionales en el corto plazo y sobre cómo América Latina podría verse afectada, para bien o para mal, por un deterioro en el conflicto.

Luego de la subida de 10 a 25% en los aranceles a las importaciones chinas de los Estados Unidos en primera instancia, y de la introducción de nuevos aranceles a las importaciones estadounidenses de China como medida retaliatoria, cerca de la mitad de las exportaciones chinas a Estados Unidos y 90% de las exportaciones estadounidenses a China están hoy sujetas a algún tipo de arancel. A pesar de que muchos expertos esperan que el impacto económico—tanto en el crecimiento como en la inflación—de estos aranceles sea relativamente leve, al menos en el corto plazo, el impacto simbólico de la intensificación del conflicto comercial entre ambos países ha sido mucho más severo, al menos desde la perspectiva del mercado.

La preocupación es clara, y es que de perpetuarse el conflicto comercial entre los dos países, las consecuencias a largo plazo podrían ser mucho más perniciosas que lo previsto, ya que podrían fomentar el proteccionismo, debilitar a las instituciones que regulan el comercio internacional, facilitar más ataques cibernéticos a nivel global, e incluso, en el peor de los casos, propiciar conflictos militares. Pero más allá de las consecuencias tangibles, algunos observadores temen que un aumento en las tensiones entre Estados Unidos y China podría resultar en una batalla de egos en la que funcionarios de alto vuelo de ambos países podrían encontrarle el gusto a desafiar a su principal rival, transformando la disputa comercial en un juego de estrategia geopolítica que podría nublarles la razón e incrementar las diferencias ideológicas entre ambos bandos más allá de lo indispensable.

Al generar ansiedad, la mera posibilidad de una aguda guerra comercial podría afectar el sentimiento tanto del consumidor como del inversionista, lo que podría posponer o inclusive suprimir planes de consumo e inversión. Actualmente el mercado parece estar enormemente vulnerable a cualquier tipo de noticia o información que pudiese sugerir que una guerra comercial con catastróficas consecuencias podría estar forjándose. Ante esto, aunque el mercado podría estar sobreestimando el impacto real que esa guerra comercial podría tener en la economía global, la percepción que se tiene de ese riesgo, más que la realidad misma, podría ser suficiente para causar un gran daño. Después de todo, el comercio entre Estados Unidos y China representa solamente el 3.6% del comercio global, sin duda una cifra importante, pero ciertamente no alarmantemente alta.

Lo interesante de la que hoy por hoy es la contienda geopolítica más importante del mundo es que al involucrar a los dos principales socios comerciales de América Latina, Estados Unidos y China, su desenlace podría tener implicaciones de suma importancia para la región, sobre todo ahora cuando después de muchos años de tener un gran interés en fortalecer sus lazos comerciales y financieras con América Latina, China parece estar concentrando más sus esfuerzos en otras regiones del mundo, como África y Asia, que actualmente se distinguen por ser bastante más dinámicas. Aunque esto podría representar una gran oportunidad para que los Estados Unidos fortalezcan sus vínculos comerciales, financieros y económicos con América Latina, no está claro que hacerlo sea una prioridad para el Presidente Trump. Lo que sí está claro es que en la medida en que China siga necesitando importar petróleo de Venezuela y Colombia, soya de Brasil y Argentina, y cobre de Chile y Perú, y en la medida en que China necesite garantizar su acceso a puertos, trenes y autopistas esparcidos por toda América Latina no perderá su interés en la región. China ha llegado a América Latina con la intención de quedarse indefinidamente y difícilmente una disputa comercial transitoria con los Estados Unidos podrá alterar su estrategia de expansión económica global de largo plazo.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Y ahora, escuchemos una información importante:

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com(barra)LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Tantas veces China”.

La disputa comercial entre Estados Unidos y China ha generado una inmediata preocupación en los mercados. Pero las consecuencias a largo plazo podrían ser más perniciosas: “Desde fomentar el proteccionismo, hasta debilitar las instituciones que regulan el comercio internacional, facilitar más ataques cibernéticos a nivel global, e incluso, en el peor de los casos, propiciar conflictos militares”, advierte Uccelli.

En el momento de esta grabación, el mercado parece estar enormemente vulnerable a cualquier tipo de noticia o información que pudiese sugerir un desenlace de guerra comercial abierta, incluso a pesar de que el impacto real puede estar siendo sobreestimado. “La percepción que se tiene de ese riesgo, más que la realidad misma, podría ser suficiente para causar un gran daño. Después de todo, el comercio entre Estados Unidos y China representa solamente el 3.6% del comercio global, sin duda una cifra importante, pero ciertamente no alarmantemente alta”, afirma Uccelli.

En cuanto a la creciente influencia comercial de China sobre nuestra región: “En la medida en que China siga necesitando importar petróleo de Venezuela y Colombia, soya de Brasil y Argentina, y cobre de Chile y Perú y necesite garantizar su acceso a puertos, trenes y autopistas en toda América Latina, el gigante asiático no perderá su interés en la región”,  concluye Uccelli.