Invertir en este momento del ciclo expansivo supone desafíos. Estos tres temas de inversión nos sirven como guía en las actuales aguas turbulentas.

Cuando estábamos preparando nuestras perspectivas de inversión para 2019 en el otoño del año pasado, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que las tasas de interés estaban "muy lejos de ser neutrales". Esto implicaba que la Reserva Federal tenía un largo camino por recorrer en su ciclo de aumento de tasas, y eso parecía un riesgo para los mercados y la economía. Los sectores sensibles a las tasas de interés (como la vivienda) ya estaban sufriendo, y el resto del mundo no logró quitarle a Estados Unidos la batuta como motor de crecimiento. Parecía que las condiciones que creíamos necesarias para la recesión (tasas de interés restrictivas, ralentización del crecimiento mundial y desequilibrio de un sector empresarial endeudado) estarían dadas en el primer semestre de 2020.

El mercado de valores reconoció los riesgos que habíamos identificado mucho antes de lo esperado, y cayó un 20% entre septiembre y la víspera de Navidad. Después de la liquidación, la Reserva Federal cambió de opinión. En lugar de decir que las tasas estaban "muy lejos de ser neutrales", el presidente Powell dijo que estaba "escuchando con atención a los mercados". Los inversionistas consideraron que esto significaba que el ciclo de subida de tasa se detendría, y los activos de riesgo (como las acciones y los bonos de alto rendimiento) se recuperaron. Su corazonada fue correcta: el otoño pasado, el miembro medio del FOMC esperaba que la Reserva Federal subiera las tasas dos veces en 2019 y nuevamente en 2020. Ahora, la mediana de los miembros del FOMC no prevé ningún movimiento en 2019 y un recorte de tasa en 2020. Esto cambia las cosas. 

La amenaza de un ajuste excesivo parece fuera de lugar

Fuente: Bloomberg. Mayo de 2019.
La gráfica de líneas muestra la tasa de interés de los fondos federales (5) desde 2015 hasta mayo de 2019, incluyendo la comparación de las expectativas de la mediana del FOMC desde el otoño de 2018 hasta la primavera de 2019.

Todavía existe la posibilidad de que la Reserva Federal ya haya endurecido la política monetaria a un nivel que podría causar una recesión, pero creemos que es más probable que las tasas sean lo suficientemente bajas como para incluir un mayor crecimiento. Las valuaciones de las distintas clases de activos están ahora cerca o por encima de los promedios a largo plazo, lo que parece apropiado para el entorno actual, pero no creemos que no haya moros en la costa. A pesar del pivote de la Reserva Federal, que ha pasado de subir las tasas de interés a probablemente reducirlas, la economía de Estados Unidos se encuentra aún en una fase tardía del ciclo, y el crecimiento parece estar a punto de desacelerarse. El año pasado, la economía de Estados Unidos estaba impulsada por tres motores: la inversión empresarial, el gasto fiscal y el consumo. Los dos primeros soportes se están desvaneciendo. Aunque el consumo debería ser capaz de mantener el crecimiento de la economía, no será suficiente para igualar el ritmo del pasado reciente.

A nivel mundial, el sector manufacturero sigue atravesando un momento difícil y el comercio es débil en medio de las tensiones arancelarias entre Estados Unidos y sus socios comerciales. Sin embargo, el modesto estímulo de los chinos responsables de formular políticas y unas condiciones internas relativamente sanas deberían actuar como un lastre contra estos vientos desfavorables. En resumen, nuestro caso base pide que las tasas de crecimiento continúen disminuyendo, pero no a niveles recesivos que hagan que la Reserva Federal reduzca las tasas de manera significativa. Sin embargo, en este momento, una sorpresa a la baja parece más probable que una al alza.

Para ser claros, nuestra visión de "no recesión" a corto plazo no es suficiente para que tomemos riesgos excesivos en las carteras. Entonces, ¿qué deben hacer los inversionistas? Nos centramos en tres temas clave.

1. Participación con protección

Después de 10 años de buenos rendimientos, creemos que es hora de añadir más protección a las carteras y hay una serie de formas de hacerlo. Creemos que un enfoque en la calidad, tanto en acciones como en bonos, es prudente. Los valores de mayor calidad tienden a superar a los de menor calidad en tiempos de tensión en los mercados. También sugerimos que se agregue duración en el ingreso fijo. Esto puede servir de apoyo a las carteras en caso de que los mercados empeoren. Otras clases de activos no correlacionados podrían amortiguar aún más las pérdidas de renta variable. Finalmente, comenzar a rotar de acciones a bonos. Es demasiado pronto para hacerlo al por mayor, pero creemos que es hora de cambiar gradualmente la composición de las carteras de activos múltiples.

2. Cosechando el rendimiento

Estamos afinando nuestro enfoque en la generación de retornos a partir del rendimiento en lugar de a partir de la apreciación del capital. Existen múltiples herramientas de cosecha de rendimiento para utilizar en todas las clases de activos. La diversificación de los ingresos fijos sigue siendo una estrategia fundamental, especialmente en un mundo con bajo índice de morosidad. Para quienes pagan impuestos en los EE.UU., los bonos municipales pueden tener sentido, particularmente para los inversionistas en estados con impuestos altos. Además, los productos estructurados pueden ofrecer la oportunidad de intercambiar la participación al alza por protección y pago de cupones.

3. Encontrando crecimiento en un mundo de bajo crecimiento

Creemos que la economía mundial seguirá desacelerándose. Con un crecimiento escaso, los sectores que están demostrando su capacidad de crecimiento deberían exigir una prima. La tecnología y el sector de la salud se están beneficiando de las tendencias seculares (que no dependen de la estacionalidad ni de las tendencias económicas), y también hay varias industrias y temas específicos que podrían proporcionar un crecimiento por encima del mercado, como la computación en la nube y el software, el 5G, la privacidad de datos y la terapia génica.

Destaca los cambios en la economía de EE.UU. desde el cuarto trimestre de 2018 hasta junio de 2019.

Riesgos para nuestra opinión

Ninguna perspectiva está exenta de riesgos. Estamos vigilando las siguientes áreas:

  1. Guerra comercial: si se mantienen los aranceles sobre las importaciones de China, se podría reducir el consumo, obstaculizar la confianza y el gasto de las empresas y perjudicar la valuación de los activos. Un mayor incremento (a través de mecanismos como el control de las exportaciones, los boicots, los ciberataques, etc.) también perjudicaría la confianza.
  2. Ralentización de la producción mundial: incluso sin la guerra comercial, la fabricación sigue disminuyendo en todo el mundo. Si el crecimiento desciende más de lo esperado, podría provocar reducción de los puestos de trabajo en los Estados Unidos.
  3. Niveles de endeudamiento del sector empresarial: si bien los niveles de deuda corporativa son altos, las métricas del servicio de la deuda corporativa siguen pareciendo saludables, pero podrían cambiar si el crecimiento se ralentiza considerablemente.
  4. Estructura de mercado y liquidez: las liquidaciones de los mercados de valores a principios y finales de 2018 mostraron los riesgos de una estructura de mercado moderna. La liquidez en los mercados de ingreso fijo también es más limitada que en el pasado.
  5. Elecciones presidenciales de los EE.UU. en 2020: nos guste o no, el próximo ciclo electoral comenzará pronto. Los puntos de discusión más populares entre los candidatos, incluyendo "Medicaid for all" y la desintegración de "Big Tech", ya han tenido un impacto en los mercados. La incertidumbre en torno a los resultados y los titulares sobre políticas específicas podrían provocar volatilidad durante el próximo año y medio.

Conclusión

La decisión de la Reserva Federal de hacer una pausa dio nueva vida a los mercados y probablemente extendió el ciclo. Pero el ciclo no se ha restablecido, por lo que los inversionistas deberían adoptar un enfoque prudente del riesgo. Si bien vemos el potencial para más altibajos, los riesgos son mayores. Es importante añadir protección y centrarse en el rendimiento, mientras que la estrategia atemporal de diversificación es aún más importante.

Ninguna de estas precauciones nos impide encontrar tendencias de crecimiento en el futuro. La tecnología y el sector de la salud son dos áreas clave en las que vemos un potencial de crecimiento sustancial que actualmente no se tiene en cuenta en los mercados.

Finalmente, si cambiamos las carteras hacia la calidad, la liquidez, el rendimiento y el crecimiento secular, podemos estar preparados para una mayor incertidumbre en el futuro. En las carteras que administramos, hemos estado haciendo cambios como este para asegurarnos de que podamos estar más cómodos al conservar la inversión y ayudar a los clientes a avanzar hacia el logro de sus objetivos.