Los recientes experimentos de política monetaria realizados por algunas de las más grandes economías del mundo han catapultado a territorio negativo a un alto porcentaje de la deuda pública global.

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC, NO TIENEN GARANTÍA BANCARIA Y PUEDEN PERDER VALOR. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse en el enlace al final de la transmisión de audio.

Los recientes experimentos de política monetaria realizados por algunas de las más grandes economías del mundo han catapultado a territorio negativo a un alto porcentaje de la deuda pública global. Aunque periodos de baja rentabilidad en un contexto global incierto que han obligado a inversionistas a buscar refugio en activos financieros percibidos como seguros no son ninguna novedad, rendimientos negativos sí lo son, y la oferta de instrumentos de deuda que los ofrecen, particularmente en los mercados desarrollados, es cada vez mayor.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy analizaremos por qué los bancos centrales de países como Japón, Alemania, Francia, Suiza y Dinamarca han optado por llevar de forma coordinada las tasas de interés a mínimos históricos, y haremos una evaluación del impacto que rendimientos negativos podrían tener sobre la macroeconomía global.

Ante la preocupación de que una nueva recesión podría estar cada vez más cercana, algunos de los principales bancos centrales del mundo han decidido estimular el crecimiento de sus respectivas economías a través de políticas monetarias sumamente laxas. Como parte del paquete de medidas que fueron implementadas, las autoridades redujeron las tasas de interés de referencia a niveles extraordinariamente bajos, e incluso negativos, lo que a su vez ocasionó una caída considerable en las tasas bancarias y del mercado en general. Eso produjo que el total de bonos con rendimiento negativo a nivel mundial se duplicara en los primeros ocho meses del 2019, alcanzando los 17 trillones de dólares, equivalente a 25% de la deuda global con grado de inversión y excediendo la deuda de 16 trillones de dólares que tiene el gobierno de Estados Unidos, donde los rendimientos se mantienen, al menos por el momento, en territorio positivo.

Aunque muchos inversionistas tienen bonos con rendimiento negativo en sus carteras simplemente porque los ven como una inversión relativamente segura en un contexto global desafiante, otros lo hacen porque sus estrategias de inversión así lo requieren ya que están diseñadas para replicar ciertos índices, otros más lo hacen con la esperanza de obtener ganancias producidas por fluctuaciones en los mercados cambiarios y finalmente otros lo hacen con la ilusión de poder venderle esos bonos a otros inversionistas a un mayor precio. El problema es que bonos con tasas de interés negativas pueden crear incentivos perversos que lleven a inversionistas a buscar rendimientos más altos en inversiones bastante más riesgosas, lo que a su vez podría generar burbujas peligrosas en los mercados financieros globales.

 

Mientras emisores de nueva deuda, tanto soberana como corporativa, figuran entre los principales beneficiarios de un entorno donde las tasas de interés han alcanzado mínimos históricos, instituciones que invierten principalmente en bonos, como fondos de pensiones y compañías de seguros, así como pensionados y ahorristas particulares, figuran entre los principales perjudicados. Sea como sea, todo hace parecer que las tasas negativas, que cuando fueron introducidas se esperaba que tuvieran vigencia solo temporalmente, tendrán una larga vida, ya que cuando llegue la próxima crisis quizás tengan que ser recortadas aún más para reactivar el crecimiento. Mientras tanto, es muy probable que tensiones geopolíticas, como la disputa comercial entre Estados Unidos y China y el futuro de las relaciones entre Inglaterra y la Unión Europea, seguirán dirigiendo a los inversionistas hacia activos financieros seguros, lo que hará que la demanda de deuda con rendimientos negativos se mantenga firme, al menos hasta que las perspectivas económicas y políticas globales se vean algo más alentadoras.

 

A modo de resumen, se podría decir que los rendimientos negativos que de un tiempo a esta parte se han puesto muy de moda en algunos de los principales países desarrollados han sido el resultado del esfuerzo de sus bancos centrales de estimular el crecimiento económico a toda costa y del afán de inversionistas internacionales de enfocarse más en preservar el valor de sus inversiones en un mundo incierto que en generar ganancias majestuosas. Aunque sin duda hay quienes se benefician hoy por hoy de esos rendimientos negativos, hay también quienes se perjudican. Lo que no está claro, al menos por ahora, es si a largo plazo los efectos positivos de los rendimientos negativos superarán o no las consecuencias nefastas de los excesos y desequilibrios que éstos podrían producir. Como mucho en la vida, solo será el tiempo el que emitirá el juicio final.                                    

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.     

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí.

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “La nueva moda de rendimientos negativos”.

Ante la preocupación de que una nueva recesión podría estar a la vuelta de la esquina, algunos de los principales bancos centrales del mundo decidieron estimular el crecimiento de sus respectivas economías a través de políticas monetarias sumamente laxas. Entre otras medidas, las autoridades redujeron las tasas de interés de referencia a niveles extraordinariamente bajos, e incluso negativos, lo que a su vez ocasionó una caída considerable en las tasas bancarias y del mercado en general.

“Eso produjo que el total de bonos con rendimiento negativo a nivel mundial se duplicara en los primeros ocho meses del 2019, alcanzando los 17 trillones de dólares”, afirma Uccelli.

El problema es que bonos con tasas de interés negativas pueden crear incentivos perversos que lleven a inversionistas a buscar rendimientos más altos en inversiones bastante más riesgosas, lo que a su vez podría generar burbujas en los mercados financieros globales.

Aunque sin duda hay quienes se benefician hoy por hoy de esos rendimientos negativos, hay también quienes se perjudican.

“Mientras emisores de nueva deuda, tanto soberana como corporativa, figuran entre los principales beneficiarios de tasas de interés a mínimos históricos, instituciones que invierten principalmente en bonos, como fondos de pensiones y compañías de seguros, así como pensionados y ahorristas particulares, figuran entre los principales perjudicados”, concluye Uccelli.