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El dólar estadounidense se apreció en el 2018 impulsado por un extraordinario crecimiento económico y por cuatro aumentos, uno por trimestre, en la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal, dos variables que a su vez hicieron de los Estados Unidos una notable excepción en el universo de países desarrollados, tanto por el envidiable dinamismo que registró su economía como por el alto nivel relativo que alcanzaron sus tasas de interés. Pero ahora, de cara al 2019, ¿podrán estas mismas variables, o quizás otras, fortalecer al dólar aún más, o lo mejor de su reciente ciclo ascendente ya quedó atrás?

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, compartiremos con ustedes nuestra visión sobre el posible rumbo que tomará el dólar a corto plazo, enfocándonos en la durabilidad de aquellos factores que contribuyeron a su fortalecimiento el año pasado.

 

Fueron varios los factores que contribuyeron a fortalecer el dólar en el 2018. Uno de ellos fue el vigoroso crecimiento de la economía estadounidense, el cual excedió cómodamente tanto su nivel potencial como tendencial, gracias en parte al estímulo fiscal que resultó de la reforma impositiva aprobada a fines del 2017. Un país con una economía relativamente fuerte genera mayor interés en los mercados, incrementando la demanda por sus activos financieros, incluyendo su moneda. A mayor demanda, mayor precio, lo que en el caso del dólar se tradujo en una moneda más fuerte. El dólar también se benefició del alza de la tasa de referencia de la Reserva Federal, lo que sirvió para ampliar el diferencial entre las tasas de interés en dólares y las tasas en otras monedas. Esto también contribuyó a incrementar la demanda de dólares, y por ende su precio.

 

Pero no fueron solamente factores puramente económicos y financieros los que le jugaron a favor al dólar en el 2018, también fueron algunos eventos de corte geopolítico. Como moneda de reserva y de refugio por excelencia, cuando la incertidumbre global aumenta—ya sea por la ansiedad ocasionada por una posible guerra comercial, los efectos adversos de un Brexit descontrolado, o tensiones políticas partidarias en los Estados Unidos—es natural que el dólar se fortalezca. Y eso fue exactamente lo que sucedió el año pasado.

 

Al tratar de descifrar si el 2019 será nuevamente un año positivo para el dólar, un buen punto de partida es verificar si las condiciones que lo beneficiaron en el 2018 mantendrán vigencia en el corto plazo. A primera vista, la respuesta a esta interrogante no es muy alentadora, al menos para el dólar. A pesar de que se espera que la economía estadounidense se mantenga relativamente sana, su crecimiento este año probablemente no sea tan robusto como lo fue el año pasado, con lo cual la brecha entre el crecimiento de Estados Unidos y las demás potencias económicas globales, y por lo tanto el atractivo del dólar con respecto a las demás monedas, probablemente se reduzca. En cuanto a las tasas de interés, la expectativa que se tenía hace unos pocos meses de que la Reserva Federal subiría la tasa de referencia hasta cuatro veces en el 2019 prácticamente se ha desvanecido, con el consenso del mercado asumiendo ahora que no habrá ningún aumento este año. Esto haría que el diferencial de tasas no se amplíe, como lo hizo en el 2018, y por lo tanto le quitaría un soporte adicional al dólar.

 

Más allá de la actual coyuntura económica y financiera, donde menores estímulos fiscales y monetarios le jugaran en contra a la fortaleza del dólar, un análisis del tipo de cambio efectivo real muestra que el valor relativo de la moneda estadounidense continúa por encima de sus promedios históricos. En otras palabras, el dólar sigue caro. Si a esto le sumamos el hecho de que algunos de los principales riesgos geopolíticos globales, como la posible guerra comercial entre Estados Unidos y China y las pugnas políticas entre demócratas y republicanos en los Estados Unidos, han mermado recientemente, la necesidad de buscar refugio en el dólar contra un mundo incierto ha disminuido, lo que afectaría su demanda y por lo tanto su precio.

 

Es así como el 2019 probablemente sea un año en el que el dólar se debilite en términos relativos, para beneficio de los mercados emergentes en general, que verán la entrada de mayores flujos de capitales en búsqueda de rendimientos más altos, mejorando su acceso a fuentes de financiamiento a tasas más competitivas. Tasas de interés estables y un dólar algo más débil serían una muy buena noticia para América Latina este año. 

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “¿Hacia dónde va el dólar?”.

El dólar estadounidense se apreció en el 2018 impulsado por un envidiable crecimiento económico y cuatro aumentos en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. La durabilidad de estos factores podría indicar una continuación en el ciclo ascendente, o por el contrario un posible debilitamiento de la moneda norteamericana a lo largo de este año.

Al tratar de descifrar si 2019 será nuevamente un año positivo para el dólar, un buen punto de partida es verificar si las condiciones que lo beneficiaron en 2018 mantendrán vigencia en el corto plazo. “A primera vista, la respuesta a esta interrogante no es muy alentadora para el dólar”, indica Uccelli. “A pesar de que se espera que la economía estadounidense se mantenga relativamente sana, su crecimiento este año no será tan robusto, por lo que la brecha entre Estados Unidos y las demás potencias económicas probablemente se reduzca”.

En cuanto a las tasas de interés, la expectativa que se tenía hace unos meses de que la Fed subiría la tasa de referencia hasta cuatro veces en el 2019, prácticamente se ha desvanecido. “Esto le quitaría un soporte adicional al dólar”, dice Uccelli.

“Tasas de interés estables y un dólar algo más débil serían una muy buena noticia para América Latina este año”, concluye Uccelli.

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