El devastador ataque a la planta procesadora de crudo más grande de Arabia Saudita, causó gran ansiedad geopolítica y preocupación por la aparente vulnerabilidad de las reservas petroleras mundiales.

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El sábado 14 de setiembre, la mitad de la producción petrolera de Arabia Saudita fue interrumpida por devastadores ataques a dos de las principales instalaciones de extracción y procesamiento de crudo del país. Aunque rebeldes de Yemen se adjudicaron la responsabilidad por los ataques, el gobierno de Estados Unidos expresó gran escepticismo al respecto, culpando públicamente a Irán por la agresión, algo que el gobierno iraní ha negado rotundamente. De inmediato, las alarmas geopolíticas sonaron intensamente alrededor del mundo, y surgieron enormes preocupaciones por el impacto que los inesperados ataques podría tener tanto en la oferta como en el precio del petróleo a nivel global.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos un recuento de los sucesos del 14 de setiembre en Arabia Saudita y trataremos de entender cómo podrían las agresiones afectar el suministro y el precio del petróleo a nivel mundial a corto plazo.   

 

Los ataques perpetrados el 14 de setiembre tuvieron como objetivo destruir tanto pozos petroleros como la planta procesadora de crudo más grande de la compañía estatal Aramco, para muchos la joya de la corona saudita. El ataque provocó que se suspendiera la producción de alrededor de 5 millones de barriles de crudo al día, lo que representa la mitad de las exportaciones diarias de Arabia Saudita y más de 5% de la producción mundial. Como era de esperarse, los ataques impulsaron el precio internacional del petróleo de forma inmediata, aunque las consecuencias a largo plazo dependerán de cuánto tiempo se interrumpa la producción y en qué medida.

 

Aunque los ataques recientes representaron el golpe a la producción de crudo más severo desde la invasión de Iraq a Kuwait en 1990, Arabia Saudita anunció prontamente que sus exportaciones de petróleo no se verían afectadas a corto plazo ya que el país cuenta con el equivalente a 25 días de reservas que pueden ser utilizadas de inmediato y que usará otras instalaciones para suplir la  producción de la refinería dañada. Así mismo, el gobierno de Estados Unidos anunció que está dispuesto a usar sus propias reservas estratégicas para estabilizar la oferta de petróleo.

 

A pesar de que para la economía de Arabia Saudita el impacto de los ataques probablemente sea relativamente leve dada la expectativa de que la producción petrolera se restablecerá a plenitud en un plazo muy corto, los ataques podrían generar gran ansiedad sobre la vulnerabilidad y la estabilidad de las reservas petroleras mundiales. Si el corazón de la infraestructura petrolera de Arabia Saudita, supuestamente blindada contra la inestabilidad del Medio Oriente, puede ser tan susceptible a ataques violentos con poderosos drones de alta tecnología y largo alcance—asumiendo que esas fueron las armas utilizadas, y no misiles, como algunos especulan—qué nos puede garantizar que este tipo de ataque no se podría repetir en un futuro no muy lejano. La incertidumbre y la preocupación que estos eventos están generando podría agregarle una prima de riesgo geopolítico importante al precio internacional del petróleo, perjudicando a la economía global al impulsar los precios al consumidor y limitar su crecimiento potencial. En la actualidad, se calcula que la prima geopolítica implícita en el precio de un barril de petróleo es de alrededor de $7, menos de la mitad del nivel alcanzado durante las protestas populares conocidas como la Primavera Árabe a principios de década.

 

Más allá de temas de oferta y demanda y de preocupaciones por el precio al que pueda llegar el petróleo, una inquietud adicional del mercado tiene que ver con la posible respuesta del gobierno de Estados Unidos a lo que a su criterio fue una agresión injustificada de Irán a uno de sus aliados más emblemáticos del Medio Oriente. El Presidente Trump ha sido muy claro al repudiar el acto de violencia y ha insinuado que podría haberle dado la excusa perfecta para llevar a cabo una operación militar contra Irán. Sea como sea, lo cierto es que el ataque a la infraestructura petrolera del que es uno de los países más poderosos del Medio Oriente y uno de los mayores exportadores de crudo del mundo ha estremecido a los mercados, ha catapultado el precio de uno de los commodities más codiciados, ha aumentado el riesgo de un conflicto armado en una de las regiones más inestables del planeta y ha servido como un crudo recordatorio del frágil equilibrio geopolítico que actualmente predomina en el mundo. Todo esto en un momento clave para las grandes petroleras de América Latina en el que viejos desafíos, como la manipulación política de las empresas y los escándalos de corrupción, han limitado su capacidad de confrontar nuevos desafíos, como el que está afligiendo al sector hoy en día. 

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Un crudo despertar”.

Los ataques perpetrados el 14 de septiembre tuvieron como objetivo destruir tanto pozos petroleros como la mayor planta procesadora de crudo de la compañía estatal Aramco, para muchos la joya de la corona saudita. 

El ataque provoco la suspensión de casi la mitad de las exportaciones diarias del reino árabe, lo cual representa el 5% de la producción mundial. “Como era de esperar, los ataques impulsaron el precio internacional del petróleo de forma inmediata”, afirma Uccelli. “Las consecuencias a largo plazo de este devastador ataque dependerán de por cuánto tiempo y en qué medida se interrumpa la producción”.

Arabia Saudita anunció prontamente que sus exportaciones de petróleo no se verán afectadas a corto plazo, ya que el país cuenta con el equivalente a 25 días de reservas de crudo. Sin embargo, los ataques generan ansiedad en cuanto a la vulnerabilidad y estabilidad de las reservas mundiales. “Si el corazón de la infraestructura petrolera de Arabia Saudita, supuestamente blindada contra la inestabilidad del Medio Oriente, puede ser susceptible a ataques violentos con poderosos drones de alta tecnología y largo alcance, qué nos puede garantizar que este tipo de ataque no se repita en un futuro cercano”, se pregunta Uccelli.