A pesar de que los últimos 10 años fueron un periodo de bonanza para los mercados, el 2020 heredó cuantiosas preguntas inconclusas y abundante incertidumbre a nivel global.

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El primero de enero no solo le dimos la bienvenida a un nuevo año, sino también a una nueva década. Con mucha ilusión y grandes expectativas de que los años 20 vengan colmados de prosperidad, los mercados recibieron la nueva década con la efusividad y el impulso con que despidieron la década anterior. Pero a pesar de que los últimos 10 años fueron un periodo de bonanza para los mercados, el 2020 heredó cuantiosas preguntas inconclusas y abundante incertidumbre a nivel global.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy tendremos la osadía de cambiar nuestro formato tradicional y abordaremos no solo un tema puntual, como es habitual, sino diversos temas que a nuestro criterio en alguna medida ayudarán a definir las perspectivas globales a corto plazo. La idea es introducir dichos temas a través de preguntas breves y de responderlas de forma igualmente breve.

Primero, ¿habrá o no habrá una recesión económica en los Estados Unidos en el 2020? Todo hace parecer que no. A pesar de que la probabilidad de que haya una recesión en los próximos 12 meses es aun relativamente alta, un consumidor sano y fuerte, tasas de interés históricamente bajas, el fortalecimiento de la producción industrial y una disminución en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China deberían prolongar la fase expansiva del actual ciclo económico por lo menos por un año más.

Segundo, ¿podrá la primera fase de un acuerdo comercial entre Estos Unidos y China garantizar el fin del conflicto? Probablemente no. Aunque la llamada primera fase de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China ha reducido el riesgo de una intensificación del conflicto en el corto plazo, su implementación podría ser más complicada de lo previsto, sobre todo en un contexto en el cual la nueva esencia de la relación entre las dos principales potencias económicas del mundo aún no está bien definida.

Tercero, ¿subirán o bajarán las tasas de interés en Estados Unidos este año? La Reserva Federal ha dado a entrever que es muy factible que la tasa de referencia se mantenga estable a corto plazo. Sin embargo, el consenso del mercado pareciera no estar de acuerdo y está descontando un recorte adicional hacia mediados de año. Por nuestra parte, en la medida en que vemos que los tres recortes del 2019 empiezan a producir el impulso económico deseado, no vemos la necesidad de modificar la tasa a corto plazo y de esa forma preservar el espacio monetario para hacerlo cuando la economía pierda vitalidad y lo necesite más. 

Cuarto, ¿se apreciará o se depreciará el dólar en el 2020? Generalmente, el dólar tiende a apreciarse cuando la economía estadounidense se fortalece más que las de sus pares o, al ser percibida como la moneda de refugio por excelencia, cuando la economía global se debilita, y tiende a depreciarse cuando la economía global muestra un crecimiento robusto bastante bien sincronizado. Dada la expectativa de una moderada reducción en la brecha que separa el crecimiento de Estados Unidos con respecto al resto del mundo, vemos como probable que el dólar se deprecie ligeramente en el transcurso de este año. Cabe destacar, eso sí, que pronosticar cualquier tipo de cambio al cierre de un nuevo año esa algo casi tan difícil como pronosticar el estado del tiempo en un año plazo. 

Quinto, ¿brillará más el oro a corto plazo? Luego de un 2019 atípico en el que el precio del oro subió más de un 18% impulsado por bajos rendimientos a nivel global y una fuerte demanda de algunos de los más importantes bancos centrales del mundo, los principales compradores de oro, nuestros análisis muestra que el precio del metal precioso ha alcanzado finalmente un óptimo nivel de equilibrio. Eso quiere decir que es probable que el oro se mantenga relativamente estable, y que por lo tanto ni brille más ni brille menos en el corto plazo.

Y sexto, terminando en casa, ¿tendrá un buen año América Latina? Pareciera que sí, o al menos un mejor año que en el 2019. Pero para ello, no solo la incertidumbre económica, política y social que afligió a la región el año pasado tendría que disminuir, sino cuatro procesos fundamentales tendrían que idealmente consolidarse: la reactivación de la producción industrial global, la disminución de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el mantenimiento de tasas de interés a niveles históricamente bajos y el mantenimiento de reducidos niveles de volatilidad. La suma de estos cuatro factores en un contexto global algo más favorable sería sin duda una buena base para que los activos financieros de los países de América Latina—sobre todo aquellos donde los fundamentos económicos están en franca mejoría, como Brasil—tengan un buen 2020.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.    

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: 

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Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Seis preguntas en seis minutos”.

Franco Uccelli aporta breves respuestas a las preguntas más apremiantes para inversionistas al comienzo de una nueva década. Desde la posibilidad de una recesión económica en los Estados Unidos, hasta la resolución del conflicto comercial entre las dos mayores economías del planeta, pasando por una posible modificación a las tasas de interés en EE.UU., apreciación o depreciación del dólar, demanda de oro en los mercados globales y—más cerca de casa—proyección de crecimiento para América Latina en el año que comienza.