El presupuesto de la administración Trump para el año fiscal 2021 destaca por su extraordinario monto y la polémica distribución de gastos que plantea. Podría, además, tener un impacto sobre América Latina.

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El lunes 10 de febrero, el Presidente Trump divulgó su propuesta presupuestaria para el año fiscal 2021. De ser aprobado en su versión original, el plan de gastos por $4.8 trillones sería ligeramente superior al del 2020 y, gracias a una mayor recaudación, produciría un menor déficit fiscal y por ende solo un leve aumento en el nivel de endeudamiento público. Pero lo interesante de la propuesta de Trump no es su extraordinario monto, sino más bien la polémica distribución de los gastos que plantea.
 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos una evaluación del presupuesto del Presidente Trump para el año fiscal 2021 y de cómo éste podría afectar, o no, a América Latina.
 

El presupuesto del gobierno de Estados Unidos para el próximo año fiscal generaría un déficit de casi $1 trillón, equivalente a 4.1% del producto interno bruto, o PIB, menor que el déficit de 4.9% proyectado para el año fiscal en curso, pero bastante mayor que el de 3.2% estimado para América Latina para el 2021. El financiamiento del déficit del próximo año hará que la deuda bruta del gobierno estadounidense se sitúe en algo más de 107% del PIB, cifra muy superior a los promedios regionales para América Latina. Lo curioso de esta historia no es solo que tanto el déficit como la relación deuda-producto de los Estados Unidos sigan siendo elevados—aunque sin duda aumentos adicionales podrían generar desequilibrios macroeconómicos en el largo plazo—sino más bien que la situación fiscal del gigante del norte sea más frágil que la de sus vecinos del sur. Pero como hemos comentado en otra ocasión, Estados Unidos tiene un lujo que pocos países del mundo tienen, el acceso pleno a los mercados de deuda a tasas de interés muy moderadas, así como la ventaja de poder emitir deuda enteramente en su propia moneda, factores capaces de blindar al país contra una posible crisis financiera, se dé ésta cuando se dé.
 

Pero más allá del mantenimiento de un déficit fiscal bastante profundo, lo que más llama la atención es el cambio radical en las prioridades del plan de gastos del gobierno. Mientras que la propuesta de Trump implicaría recortes profundos en algunos programas sociales, aumentaría de forma importante el gasto militar. Así mismo, recortaría los gastos destinados a la ayuda internacional, algo que podría tener efectos muy desfavorables para algunos países de América Latina. De ser aprobada la propuesta de Trump, los recursos destinados a la ayuda internacional caerían en un 21% en el año fiscal 2021, un monto alarmantemente alto. Pero es importante recordar que ésta no es la primera vez que Trump busca reducir el presupuesto para la ayuda internacional. Es más, intentó hacerlo también en su propuesta presupuestaria para el año en curso y el Congreso, la entidad que tiene la última palabra en estas situaciones, se opuso y no aprobó los recortes sugeridos. Aunque indudablemente no hay garantías, son muchos los que piensan que la historia probablemente se repita y que el Congreso no aprobará disminuir la ayuda internacional, sobre todo si consideramos que éste es un año electoral en los Estados Unidos.
 

En su propuesta presupuestaria para el año fiscal entrante, Trump ha confirmado nuevamente que en la esfera internacional sus prioridades no parecieran ir más allá de la pugna por poder que tiene Estados Unidos con los países que a su criterio son los principales rivales geopolíticos. Es por ello que el afán de Trump pareciera ser casi exclusivamente financiar actividades diseñadas a neutralizar el creciente poderío económico de China, sin duda un adversario cada vez más fuerte, y en menor medida Rusia. En ese contexto, América Latina pareciera ser una prioridad principalmente en lo que se refiere al tema migratorio, luego de que Trump insistiera en incluir nuevamente en el presupuesto para el próximo año fondos para la construcción del controversial muro a lo largo de su frontera con México. Su solicitud de mermar los recursos destinados a la ayuda internacional no es una buena noticia para América Latina, donde la escasez de capital es endémica y donde la fragilidad de las instituciones pone en riesgo constante la viabilidad de las economías y sistemas políticos.
 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.
 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí:
 

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Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Presupuestos, política y prioridades”.

El presupuesto del gobierno de Estados Unidos para el próximo año fiscal generaría un déficit de casi $1 trillón, equivalente a 4.1% del producto interno bruto. “Más allá del mantenimiento de un déficit fiscal profundo, lo que más llama la atención es el cambio radical en las prioridades del gobierno”, afirma Uccelli.

“Además de recortar algunos programas sociales y aumentar el gasto militar de forma importante, la propuesta de Trump recortaría los gastos destinados a la ayuda internacional y la protección del medio ambiente, algo que podría tener efectos muy desfavorables para algunos países de América Latina”.

De ser aprobada la propuesta de Trump, algo casi imposible dada la mayoría demócrata del Congreso, los recursos destinados a la ayuda internacional caerían en un 21% en el año fiscal 2021, un monto alarmantemente alto.

De este presupuesto se extraen las prioridades presupuestarias y políticas para el próximo año, con énfasis en el financiamiento de actividades diseñadas a neutralizar el creciente poderío económico de China y en menor medida, Rusia. “La solicitud de mermar los recursos destinados a la ayuda internacional no es una buena noticia para América Latina, donde la escasez de capital es endémica y la fragilidad de las instituciones pone en riesgo constante la viabilidad de las economías y sistemas políticos”, concluye Uccelli.

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