La pandemia de COVID-19 y la crisis petrolera han golpeado mercados y economías con una fuerza sin precedentes. La solución a esta crisis la hayamos en disciplinas muy diferentes—científica, diplomática y fiscal.

Vea el video, “Navegando tiempos inciertos”.

“El problema con los choques externos es que son muy difíciles de predecir”, afirma Clay Erwin, Gerente de Mercados Capitales, J.P. Morgan Asset & Wealth Management. “Nada hacía predecir en enero que los mercados recibirían el impacto del coronavirus y los cambios en la política de OPEC”. (Organización de Países Exportadores de Petróleo, por sus siglas en ingles).

Entre las soluciones para dar respuesta a esta crisis global, Erwin apunta tres de muy distinto ámbito: “En primer lugar, un estímulo fiscal por parte de los gobiernos, tanto en los Estados Unidos como en otros países impactados. En segundo lugar, el desarrollo de una vacuna contra el virus COVID-19. Una tercera solución seria algún tipo de acuerdo entre Arabia Saudita, Rusia y otros miembros de la OPEC y OPEC Plus”.

La única de estas tres soluciones que se puede implementar con inmediatez es un estímulo fiscal, algo que ya está en marcha en los EE.UU., Europa y Reino Unido. Asimismo, varios países de América Latina están asignando recursos fiscales para contrarrestar los efectos de la pandemia.

En cuanto a las medidas aplicadas por los bancos centrales, las tasas de corto o largo plazo negativas en el contexto de una curva algo plana, podrían generar riesgos. “Los riesgos que conllevan se enfocan principalmente en la salud del sistema bancario del país, como vimos en Europa durante los últimos 10 años”, dice Erwin. “Las tasas de interés bajas son más estimulantes para la economía. Pero como vimos, ésta no es necesariamente una cura que no tiene sus desventajas”.