Posible impacto de la pandemia y la crisis del petróleo sobre la economía global y, particularmente, sobre América Latina.

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC, NO TIENEN GARANTÍA BANCARIA Y PUEDEN PERDER VALOR. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse en el enlace al final de la transmisión de audio.

Cuando todo hacía parecer que los mercados financieros internacionales podrían finalmente recuperarse de las consecuencias adversas de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y enfocarse en un entorno macroeconómico global que mostraba nuevamente señales alentadoras de vitalidad, surgieron serios imprevistos que conmocionaron nuevamente a los mercados. Mientras una pandemia con un costo económico muy alto y un costo humano aun mayor ha aumentado la probabilidad de que pueda haber una nueva recesión económica en el corto plazo, una disputa entre Rusia y Arabia Saudita, dos de los principales productores de petróleo del mundo, ha incrementado la probabilidad de que los niveles de extracción del mineral líquido incrementen excesivamente, causando que su precio internacional se desplome, poniendo así en riesgo la salud financiera del sector petrolero internacional.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos una evaluación del posible impacto que tanto la pandemia como la crisis del petróleo están teniendo en la economía global y, particularmente, en la de América Latina.

Luego de que la transmisión del virus COVID-19 alcanzara niveles alarmantes, muchos gobiernos alrededor del mundo tomaron medidas severas para evitar su contagio masivo, como la imposición de cuarentenas en las zonas más afectadas, el cierre de fábricas, escuelas, teatros y otros establecimientos públicos, y la prohibición a grupos de cruzar algunas fronteras internacionales. Estas medidas han mermado la producción industrial global y sectores como el turismo y el transporte aéreo están siendo gravemente impactados. Así mismo, el suministro de alimentos y otros productos de primera necesidad a las zonas más afectadas está sufriendo preocupantes trabas. A pesar de que el consenso del mercado, al menos por ahora, considera que el impacto en el crecimiento de la economía global será relativamente moderado y no superé el 0.2%, es importante mencionar que la crisis del COVID-19 es muy fluida y que por lo tanto hacer proyecciones sobre su posible impacto económico es algo muy complejo, sobre todo si desconocemos a ciencia cierta cuál podría ser el alcance geográfico, la severidad y el tiempo que podría durar la pandemia.

Aunque es virtualmente imposible de medir con certeza, el impacto del COVID-19 ya comenzó a sentirse en América Latina. La moderación del consumo en las zonas en cuarentena y el limitado personal disponible en puertos y aduanas en algunos mercados internacionales claves para descargar e inspeccionar mercadería están afectando las exportaciones de la región. Asimismo, el precio de muchos commodities ha disminuido de forma importante como consecuencia de una menor demanda global, como en el caso del cobre, o de preocupaciones por un aumento en la oferta global, como en el caso del petróleo. Al caer los volúmenes y los precios de algunos de los principales productos de exportación de América Latina, la entrada de divisas también ha disminuido, impactando negativamente la fortaleza de las monedas regionales. Aunque por ahora las consecuencias económicas del virus no han sido demasiado onerosas para América Latina, no se puede descartar que la intensificación de la crisis a nivel mundial podría causar mayores interrupciones en las cadenas de suministro y que esto a su vez podría generar un impacto económico más severo que el que hoy se anticipa.

La conclusión de esta historia es bastante sencilla y es que más allá de ser una gran tragedia humana, la actual pandemia global, así como la crisis del petróleo, están teniendo consecuencias económicas difíciles de cuantificar con precisión, al menos por ahora. La situación es sumamente fluida y la volatilidad y la ansiedad que esto está generando en los mercados es formidable, aunque no enteramente novedosa. La historia demuestra que el impacto de las pandemias y de fluctuaciones en el precio de los commodities tiende a ser solo de corto plazo y que a mediano y largo plazo los mercados y las economías responden a ciclos estructurales y no a eventos coyunturales. Es por ello que en lo que se refiere al mundo de las inversiones es importante no perder de vista el objetivo final de la travesía a pesar de los desafíos que puedan surgir a lo largo del camino.  

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí:

www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Navegando la tormenta”.

Aunque es virtualmente imposible de medir con certeza, el impacto del COVID-19 ya comenzó a sentirse en América Latina.

La moderación del consumo en las zonas en cuarentena y el limitado personal disponible en puertos y aduanas en algunos mercados internacionales claves para descargar e inspeccionar mercadería, están afectando las exportaciones de la región.

Asimismo, el precio de muchos commodities ha disminuido de forma importante como consecuencia de una menor demanda global, como en el caso del cobre, o de preocupaciones por un aumento en la oferta global, como en el caso del petróleo.

Al caer los volúmenes y los precios de algunos de los principales productos de exportación de América Latina, la entrada de divisas también ha disminuido, impactando negativamente la fortaleza de las monedas regionales.

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