Nicolás Maduro, cada vez más aislado, se aferra al poder mientras el colapso económico de Venezuela se intensifica y el país se suma en una profunda crisis humanitaria.

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Por más de dos décadas, Venezuela ha sido víctima de un experimento socialista fallido sostenido artificialmente por las bondades del petróleo y la opresión militar. A pesar de que el desgaste del modelo heterodoxo venezolano es para muchos bastante obvio, con el país hundido en su peor crisis de los últimos tiempos, las autoridades de turno se niegan tercamente a modificarlo o a permitir que sean otros quienes lo hagan, aferrándose al poder a través de mecanismos ampliamente antidemocráticos. Mientras tanto, el colapso económico de Venezuela se intensifica y la población cae cada vez más en la desesperación en medio de una profunda crisis humanitaria.  

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, haremos un balance de la situación actual de Venezuela, un país afligido por penurias e incertidumbres, y del impacto que su inmensa crisis está teniendo en otros países de la región.

 

La crisis venezolana ha evolucionado esencialmente a lo largo de tres dimensiones: política, económica y social. Mientras que en lo político la restricción de libertades democráticas por un presidente autoritario ha resultado en innumerables protestas masivas, las cuales han sido violentamente reprimidas, y en el reconocimiento de muchos países del líder de la Asamblea Nacional como el legítimo presidente, en lo económico la suma de políticas públicas mal diseñadas y desordenadas ha sumido a Venezuela en un caos generalizado donde impera la hiperinflación y la hiperdevaluación y donde la pérdida de valor económico en el país ha sido insólita. Esto a su vez ha generado una severa escasez de bienes y servicios básicos, incluyendo alimentos y medicinas, desatando una crisis social y humanitaria sin precedentes.

 

La convergencia de las diversas crisis ha provocado el éxodo masivo de entre cuatro y cinco millones de venezolanos. Se calcula que un millón 600 mil de ellos emigraron a Colombia, la mitad en los últimos 12 meses, 750 mil lo hicieron a Perú y 500 mil a Ecuador. Aunque inicialmente estos países recibieron a los flujos de migrantes venezolanos con los brazos abiertos, la carga social y fiscal de recibirlos en casa ha sido tan severa que se han visto obligados a implementar nuevas políticas migratorias más restrictivas, limitando así el número de nuevos inmigrantes. 

 

Pero los efectos nocivos de la debacle venezolana no se han quedado solamente en el vecindario, han alcanzado lugares más lejanos, como Cuba, por ejemplo, que actualmente atraviesa la que probablemente sea su peor crisis energética desde los años 90 debido a la escasez de combustible al haberse parcialmente interrumpido los envíos de petróleo de Venezuela. La situación en Cuba ha alcanzado tal grado de precariedad que algunos la describen como un retorno a la edad media, donde las autoridades han exhortado a la población a usar caballos, bueyes y otros animales para el transporte y la agricultura.

Aunque es difícil de concebir, Venezuela, en su momento una de las naciones más ricas de América Latina, es hoy por hoy un país con dos presidentes donde la incertidumbre política es enorme, la represión está a la orden del día, y la crisis económica y humanitaria está alcanzando niveles cada vez más alarmantes. La falta de libertades políticas y garantías jurídicas y la miseria han hecho que cerca de 15% de los venezolanos abandone su país. Mientras tanto, la presión internacional a favor de un cambio de paradigma en Venezuela es cada vez mayor, pero Nicolás Maduro, el heredero de Hugo Chávez y su ideología izquierdista, sigue aferrándose al poder a toda costa apoyado por las fuerzas armadas. Con pocos aunque poderosos amigos como China y Rusia, uno podría pensar que la historia de Venezuela es pura ficción, donde conviven realidades paralelas y el desenlace final de la trama podría tomar infinitas formas. Lo que sí está claro, al menos desde la perspectiva del mercado, es que solo un cambio de rumbo radical, venga éste cuando venga, podrá restablecer la estabilidad y el optimismo en el país, así como en la elegante novela de Gabriel García Márquez la llegada de la pensión tan ansiada podría restablecer la fe del coronel que no tiene quien le escriba.     

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Maduro no tiene quien le escriba”.

Un experimento fallido de políticas públicas mal diseñadas, ha sumido a Venezuela en un caos generalizado donde impera la hiperinflación y la hiperdevaluación. El presidente Nicolás Maduro, cada vez más aislado, se aferra al poder a través de mecanismos ampliamente antidemocráticos. Como consecuencia, una crisis social y humanitaria sin precedentes azota al país.   

La convergencia de las diversas crisis ha provocado un éxodo masivo de casi el 15% de la población, con países como Perú, Colombia y Ecuador recibiendo gran parte de estos emigrantes venezolanos. Otros países, ajenos al vecindario, han sido también afectados por la debacle venezolana, como es el caso de Cuba. “El país caribeño atraviesa una severa crisis energética causada por la escasez de combustible, al haberse parcialmente interrumpido los envíos de petróleo de Venezuela”, afirma Uccelli.

La presión internacional a favor de un cambio de paradigma en Venezuela es cada vez mayor, pero Maduro se aferra al poder con el apoyo de las fuerzas armadas. “Desde la perspectiva del mercado, solo un cambio de rumbo radical podría restablecer la estabilidad y el optimismo en el país”, afirma Uccelli. “Así como en la elegante novela de Gabriel García Márquez, la llegada de la pensión tan ansiada, podría restablecer la fe del coronel que no tiene quien le escriba”.