Tras una profunda crisis y un periodo de crecimiento anémico, las recientes reformas fiscales para la reducción del déficit y mejora del mercado laboral podrían ayudar a generar un mayor crecimiento en Brasil en el 2020.

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“Somos cautelosamente optimistas de que Brasil finalmente pueda escapar de este ritmo del 1%, para crecer alrededor de un 2%”, afirma Gabriela Santos, estratega global del grupo de gestión de activos de J.P. Morgan.

Además de la reforma fiscal aprobada por el congreso brasileño en el 2019, los expertos esperan que una serie de proyectos para sanear las finanzas del país se materialicen en los próximos meses. “La siguiente fase de reformas para el 2020 es una reforma administrativa enfocada en el tamaño y la eficiencia del gobierno”, afirma Santos. “Otra gran reforma será la tributaria, para mejorar la eficiencia del sistema. Asimismo hay muchas privatizaciones en curso, así como un proyecto de ley para consolidar la independencia del Banco Central”.

La ralentización de la economía mundial y la guerra comercial entre EE.UU y China supone un gran desafío de cara al futuro. “Como mercado emergente, Brasil es muy dependiente del deseo de riesgo global y cuando los inversionistas globales se sienten un poco más cautelosos, van a estar menos dispuestos a invertir en mercados como Brasil”, afirma Santos.

En un marco regional de inestabilidad social y protestas ciudadanas—como es el caso en Chile, Ecuador y Colombia—debemos tener en cuenta las debilidades estructurales de Brasil a medida que el país avanza en sus reformas fiscales. “Las protestas sociales en los países vecinos son un reflejo de la frustración que existe en la región por la desigualdad, el crecimiento lento y la corrupción”, afirma Santos. “Creo que la lección para Brasil es tener la convicción de implementar algunas de las reformas más duras pero necesarias en torno a los temas fiscales, pero tratar de emparejarlas con gasto social y reformas generadoras de empleo”, afirma Santos. “De lo contrario, la población se frustrará, y finalmente, por mucho que la administración tenga buenas intenciones, podría quedarse sin tiempo”.

 

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