A un año de su histórica victoria electoral, el presidente de México se mantiene fuerte en las encuestas, pero sus planes de sanear el país e impulsar la economía, no se materializan.

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El primero de julio se cumplió el primer aniversario de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, comúnmente conocido como AMLO, en México. Después de ocho meses en la presidencia y luego de emitir numerosos pronunciamientos e introducir extensas medidas, para muchos sus planes de gobierno continúan causando gran confusión. Esto se debe a que a pesar de que los objetivos de su gobierno son nobles, muchas de las políticas diseñadas para conseguirlos parecieran ser contradictorias, generando incertidumbre y parálisis, sobre todo en el sector privado, limitando así la inversión y por ende el potencial de crecimiento de México.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy haremos una evaluación del gobierno de AMLO a un año de su elección y de los motivos fundamentales por los que, al menos por ahora, sus planes de sanear y transformar la economía mexicana no están rindiendo los resultados deseados.

 

En el ámbito político, AMLO llegó a la presidencia decidido a luchar agresivamente contra el costoso flagelo de la corrupción, produciendo así ingresos fiscales que a su vez utilizaría para financiar programas sociales. Su postura firme contra la corrupción, así como sus promesas de incrementar la asignación de recursos públicos al gasto social, le han generado a AMLO un dividendo político muy importante, lo que a su vez le ha permitido mantener un índice de aprobación bastante alto cercano al 70%, algo insólito para un gobernante latinoamericano en estas épocas. Sin embargo, críticos de AMLO ven su alto apoyo popular con ansiedad, al considerar que, de mantenerse, podría permitir ampliar la representación de MORENA, el partido de AMLO, en el Senado en las elecciones legislativas del 2021. Con una mayoría de dos tercios en el Senado, MORENA podría fácilmente aprobar la reelección presidencial, actualmente ilícita, por medio de una reforma constitucional, algo que sin duda preocupa sobremanera a los adversarios políticos de AMLO.

 

Mientras tanto, en la esfera económica, la promesa de mantener la disciplina fiscal, algo ciertamente valorado por el mercado, parece estar, al menos en parte, pasándole factura a AMLO. La complicación surge cuando el afán de mantener la prudencia fiscal se da en un contexto en el que tanto la economía mundial como la doméstica se desaceleran y la inversión privada disminuye en un ambiente incierto donde las decisiones de política pública se centralizan cada vez más en la persona del presidente. El gobierno quiere disminuir ciertos gastos, sin duda algo sensato cuando las cuentas fiscales son deficitarias, pero gran parte de esos recortes provendrían de la reducción de sueldos, salarios, y otros beneficios de funcionarios públicos de todo nivel, incluyendo los del mismo AMLO. El dilema es que esa misma medida de austeridad, así como diferencias filosóficas que AMLO ha tenido con algunos de sus más cercanos colaboradores, como el recientemente renunciante Ministro de Hacienda Carlos Urzúa, de perfil más ortodoxo, tienden a tener efectos perversos, al provocar un éxodo importante de profesionales capacitados, lo que a su vez debilita a las entidades públicas. Lo cierto es que a pesar de que AMLO heredó una economía relativamente equilibrada, mantener la estabilidad macro se ha convertido en una tarea cada vez más difícil.

 

La historia demuestra que gobernar un país no es para nada fácil, más aun cuando la situación global se torna menos favorable, las principales potencias económicas mundiales se embrollan en una impredecible guerra comercial, promesas de introducir cambios profundos en la economía local le imponen límites severos al margen de maniobra de cualquier gobernante, y el sector privado, vital para sacar a la economía adelante en tiempos difíciles, carece de confianza y no invierte, temeroso de la dirección que las políticas públicas de un gobierno percibido como populista podría tomar. Esa es la realidad que enfrenta AMLO en México hoy en día, un año después de ganar la elección presidencial luego de dos intentos fallidos. Una realidad plagada de desafíos importantes, pero donde la fortaleza de México, de raíces históricas muy profundas, así como una ubicación geográfica privilegiada, sin duda le permitirán sobreponerse exitosamente a sus retos actuales.

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “El show de AMLO”.

El primero de julio se cumplió el primer aniversario de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, ampliamente conocido como AMLO. Tras ocho meses en la presidencia de México, sus ansiadas reformas han generado un capital político importante—con un insólito 70% en el nivel de aprobación popular—pero también incertidumbre y parálisis entre el sector privado. “Esto limita la inversión, y por ende el potencial de crecimiento de México”, afirma Uccelli. 

En la esfera económica, la promesa de AMLO de mantener la disciplina fiscal no se ha materializado, al menos de momento. “La complicación surge cuando el afán de mantener la prudencia fiscal se da en un contexto en el que tanto la economía mundial como la doméstica se desaceleran, y la inversión privada disminuye en un ambiente incierto donde las decisiones de política pública se centralizan cada vez más en la persona del presidente”, afirma Uccelli. 

Lo cierto es que a pesar de que AMLO heredó una economía relativamente equilibrada, mantener la estabilidad macro se ha convertido en una tarea cada vez más difícil.