Respuestas a las cinco preguntas más apremiantes de nuestros clientes, colegas y amigos.

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En medio de preocupaciones y frustraciones por la pandemia, mucha gente empieza a hacerse preguntas muy difíciles de responder sobre el impacto económico de la crisis, la posible duración de la recesión que ésta ha causado, la magnitud de las medidas monetarias y fiscales introducidas para mitigarla, si éstas podrían tener efectos secundarios no deseados y hasta cuándo seremos prisioneros en nuestros propios hogares y cuándo podremos nuevamente echar a andar a la economía. Pero éstas son solo algunas de las preguntas que empiezan a adquirir fuerza, y son muy pocas los respuestas que por ahora existen para responderlas con certeza.

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, trataremos de responder, en la medida de lo posible, cinco preguntas que hemos recibido con frecuencia de nuestros clientes, colegas y amigos y así contribuir un granito de arena para esclarecer algunas de las dudas sobre la pandemia y la recesión que ésta provocó que hoy nos tienen más intrigados.

Una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos muchos es cuán intenso podría ser el impacto del distanciamiento social, el mecanismo principal para evitar ser una víctima más del virus, en las economías del mundo. La actividad productiva global en gran medida se ha paralizado, lo cual ha causado un choque de oferta, y el confinamiento obligatorio de la gente ha producido un inmenso choque de demanda. Como consecuencia de estos choques, el mundo cayó en marzo en una recesión de forma casi instantánea, una recesión que fácilmente podría convertirse en la más severa desde la Gran Depresión de los años 30. Calculamos que la economía mundial podría contraerse cerca de 5% en el 2020, Estados Unidos casi 8% y América Latina alrededor de 5%. Lo irónico de esta historia es que China, el lugar donde se originó la pandemia, pero que supo aplicar medidas de aislamiento social draconianas desde un principio, probablemente sea de los pocos países que logre evitar tener una recesión este año y crezca poco más de 1% en la totalidad del 2020. Es importante mencionar, eso sí, que estas proyecciones asumen que la pandemia cederá a mediados de año, permitiendo que las reglas de distanciamiento social sean suspendidas y que la economía se reactive gradualmente.

Una segunda pregunta que muchos se hacen es cuánto podría durar la actual recesión. La respuesta es muy inexacta, ya que todo dependerá de la severidad y la duración de la pandemia, algo extremadamente difícil de predecir. Si definimos una recesión como dos trimestres consecutivos de contracción económica, históricamente las recesiones han durado en promedio solo tres trimestres y han sido mucho más cortas que los periodos de expansión económica. Nuestros economistas, asumiendo nuevamente que las medidas restrictivas podrían ser reducidas en gran parte a mediados de año permitiendo así que la población se reintegre a sus labores cotidianas y empiece a producir y consumir nuevamente, consideran que ésta será una recesión bastante corta, de tan solo dos trimestres, el primero y el segundo del 2020, y que el segundo semestre será uno de recuperación y crecimiento.

La tercera pregunta que muchos se hacen es cuán grandes han sido hasta ahora los estímulos monetarios y fiscales introducidos para contrarrestar el impacto de la pandemia. La respuesta simple es que han sido descomunales, sin precedentes, los más grandes de la historia. Del lado monetario, los bancos centrales del mundo han anunciado inyecciones de liquidez por $8 trillones, y por el lado fiscal los gobiernos han anunciado incrementos en el gasto público por $8 trillones más. Eso quiere decir que el estímulo total, tanto monetario como fiscal, suma hasta ahora $16 trillones, el equivalente a 19% del PIB global. Entre los colosos del mundo, el país que más recursos ha destinado a combatir los efectos de la pandemia y reactivar su economía ha sido Estados Unidos: $4.8 trillones de ellos en inyecciones de liquidez y $2.8 trillones en gasto fiscal, para un total de $7.6 trillones, el equivalente a cerca de 36% de su PIB, una cifra insólita, mídala uno como la mida.

Es natural que ante semejantes inyecciones de liquidez e incrementos en el gasto público la gente se pregunte si todo esto podría generar presiones inflacionarias desmedidas. Aunque esta pregunta ciertamente tiene mucha validez y probablemente esté siendo ya debatida por los estudiosos, nuestro análisis muestra que probablemente los extraordinarios estímulos no causen una mayor inflación, al menos en el corto plazo. Aunque bastante más pequeños, los estímulos que se utilizaron para blindar la economía en el contexto de la crisis financiera de hace una década no provocaron un aumento marcado en la inflación, al menos en la inflación de la economía real. Además, todo hace parecer que en esta ocasión la Reserva Federal y el gobierno de los Estados Unidos están sencillamente reciclando altos niveles de ahorro del sector privado en algunos sectores de la economía que los necesitan con urgencia, como por ejemplo el sector salud y los mercados de crédito.

Finalmente, una pregunta que sin duda todos nos estamos haciendo es cuándo se levantaran las restricciones y se reabrirán las economías del mundo. En Estados Unidos, el ejemplo por excelencia, se habló mucho de que no se reabriría la economía hasta que el número de nuevos casos de personas infectadas y fallecidas por el COVID-19 no se redujera por 14 días consecutivos, es decir hasta que no se aplanara la curva de contagio, y hasta que los hospitales no volvieran a sus condiciones operativas pre-crisis, es decir que no estuvieran abrumados como muchos llegaron a estarlo. Aunque estas condiciones no se han cumplido a cabalidad, los gobernadores de algunos estados han anunciado que empezarán a suspender algunas reglas de distanciamiento social en unas pocas semanas, lo cual da a entender que la reapertura de la economía podría ser gradual y de región en región. Muchos piensan que para junio el 80% de la economía estadounidense podría estar nuevamente operativa, algo que precisamente están descontando los mercados financieros.

A pesar de la imprecisión de las respuestas a las muchas preguntas que todos nos estamos haciendo, lo que sí pareciera estar claro es que existe la voluntad plena de parte de las autoridades de quemar hasta el último cartucho para derrotar e ese enemigo invisible que hoy nos maltrata sin piedad alguna. Eso nos da algo de tranquilidad y esperanza en un contexto de mucha tristeza y adversidad. El mensaje parece ser entonces bastante claro, como todas antes de ella, ya pasará también esta tormenta y surgiremos victoriosos. Es solo cuestión de tiempo.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Secretees LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí:

En este punto de la pandemia, muchos comienzan a hacerse preguntas muy difíciles de responder sobre el impacto económico de la crisis, la posible duración de la recesión que ésta ha causado, la magnitud de las medidas monetarias y fiscales introducidas para mitigarla, si éstas podrían tener efectos secundarios no deseados, y hasta cuándo seremos prisioneros en nuestros propios hogares y podremos nuevamente echar a andar a la economía

Con los datos de los que disponemos, escuche las respuestas a esas preguntas en el audio de esta semana, “De pandemias y recesiones: 5 preguntas clave”.