Las perspectivas de crecimiento en América Latina han decepcionado con respecto a la ilusión con la que empezamos el año. ¿Qué fuerzas, tanto internas como externas, han causado este deterioro en las proyecciones?

El Pulso de América Latina – De la ilusión a la desilusión

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El primero de enero, con bombos y platillos, los mercados celebraron la llegada del 2019 con una gran ilusión de que éste sería un buen año en el que el crecimiento económico de América Latina se fortalecería luego de un 2018 bastante flojo. Por aquellos días, las proyecciones económicas inclusive mostraban algunos de los principales países—como Brasil, Perú y Chile—excediendo su potencial de crecimiento, sobreponiéndose a los múltiples factores, sobre todo de corte político, que limitaron la expansión regional en el 2018. Pero la cruel realidad no tardó mucho en mostrar una cara distinta a la esperada, y la ilusión inicial se transformó rápidamente en una fuente de desilusión. 

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, evaluaremos el deterioro en las perspectivas de crecimiento de América Latina a corto plazo y las fuerzas, tanto exógenas como endógenas, que contribuyeron y continúan contribuyendo a ese deterioro. 

A pesar de que la expectativa general a principios de año fue que la expansión mundial sería menor en el 2019 que en el 2018, la desaceleración sería solamente marginal, con la economía global creciendo 3% este año luego de hacerlo 3.3% el año pasado. Pero la suma de una serie de eventos tanto políticos como económicos ha hecho que el mundo, tanto desarrollado como emergente, se desacelere más de lo previsto, forzando a los expertos a reducir sus proyecciones de crecimiento global para el 2019 a tan solo 2.7%. Cuando el mundo crece menos, la demanda internacional de bienes y servicios disminuye, afectando desfavorablemente a las economías más abiertas, como las de América Latina, que dependen de la demanda externa para nutrir su crecimiento interno. Mientras menos crece el mundo, menos crece América Latina y viceversa.

Pero no han sido solo factores exógenos los que han impactado negativamente el crecimiento de América Latina, sino también factores endógenos propios de la región. Luego de crecer 1.4% en el 2018, la esperanza fue que América Latina crecería 1.8% este año, impulsada principalmente por el fortalecimiento del coloso del sur, Brasil, cuya economía es una de las 10 más grandes del mundo y representa 40% de la región. Pero el atraso en la aprobación de una serie de reformas, particularmente la del sistema de pensiones, vitales para incentivar el crecimiento, generó incertidumbre económica y debilitó las perspectivas de crecimiento del país, el cual se espera ahora que crezca no más de 0.8% en el 2019, un tercio de la previsión inicial.

Pero no solo Brasil está deprimiendo el promedio regional. México, el coloso del norte, con una contribución de 20% a la economía regional, está creciendo aún menos que Brasil. Inicialmente, se proyectaba que México crecería 1.9% en el 2019, un nivel similar al del 2018, pero ahora se espera que a duras penas solo lo haga 0.3%, en parte consecuencia de un sector petrolero financieramente debilitado y en parte consecuencia de un sector privado que aún desconfía de las intenciones del gobierno y no está dispuesto a invertir, y por ende producir en el país. Sin un sector privado funcionando a toda máquina, México seguirá creciendo debajo de su potencial.

 

Más allá de los dos gigantes regionales, una severa crisis financiera y una gran incertidumbre política ligada al actual proceso electoral han hundido a la Argentina en una crisis económica muy profunda, la cual se calcula que resulte en una contracción de la economía cercana al 2.5% en el 2019, bastante superior a la caída de 1.5% que se esperaba originalmente. Se anticipa que solo una de las principales economías regionales crezca en el 2019 más de lo que se tenía previsto a principios de año y más de lo que creció en el 2018, Colombia, el único país que romperá la barrera del 3% y alcanzará su verdadero potencial este año. Mientras tanto, Perú y Chile, las estrellas de la expansión regional en el 2018 al alcanzar ambos un crecimiento de 4%, tendrán que contentarse este año con crecer 2.5% y 2.4%, luego de empezar el año con proyecciones de 3.9% y 3.5%.

A pesar de que las expectativas para el 2020 son un poco más alentadoras que para este año, se prevé que el crecimiento de América Latina se sitúe otra vez por debajo de su potencial, limitado nuevamente por un mayor enfriamiento de la economía global, además de factores idiosincráticos, como la incertidumbre política y la inestabilidad económica. Con Brasil y México creciendo menos de 2% y Argentina en recesión, el promedio regional probablemente sea cercano al 1.5%, haciendo nuevamente de América Latina la región emergente con la expansión más débil y extendiendo así la desilusión del 2019 por lo menos por un año más.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.     

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: 

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “De la ilusión a la desilusión”.

Tras un 2018 bastante flojo, los mercados pronosticaron un 2019 de gran crecimiento económico para América Latina. Pero a dos meses y medio de terminar este esperanzador año, las proyecciones se han devaluado en toda la región.

La desilusión ha sido global, indica Uccelli: “La suma de una serie de eventos políticos y económicos ha hecho que el mundo, tanto desarrollado como emergente, se desacelere más de lo previsto, forzando a los expertos a reducir sus proyecciones de crecimiento global para el 2019 a tan solo 2.7%”.  

Pero no han sido solo factores exógenos los que han impactado negativamente el crecimiento de América Latina, sino también endógenos, en concreto causas de corte política que ralentizaron las mayores economías de la región—México y Brasil. “Más allá de los dos gigantes regionales, una severa crisis financiera y gran incertidumbre política ligada al actual proceso electoral, han hundido a la Argentina en una crisis económica muy profunda, la cual se calcula que resulte en una contracción de la economía cercana al 2.5% en el 2019”, dice Uccelli.

Pero no todo son malas noticias. “Colombia romperá la barrera del 3% y alcanzará su verdadero potencial este año”, dice Uccelli. “Mientras tanto, Perú y Chile, las estrellas de la expansión regional en el 2018 al alcanzar ambos un crecimiento de 4%, tendrán que contentarse este año con crecer 2.5% y 2.4%, luego de empezar el año con proyecciones de 3.9% y 3.5%”.