Una inversión de la curva de rendimiento suele predecir una recesión. Tras repetirse el fenómeno hace unas semanas, la cuestión es si la capacidad predictiva de esta peligrosa curva es todavía vigente.

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El 14 de agosto, después de más de una década, la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos se invirtió cuando el rendimiento del bono a diez años cayó brevemente por debajo del rendimiento del bono a dos años. Dado que para muchos la inversión de la curva es una primera señal de que una nueva recesión en los Estados Unidos podría estar a la vuelta de la esquina, la reacción inicial del mercado fue inmediata e intensa.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, analizaremos las posibles consecuencias de la inversión de la curva de rendimiento y trataremos de descifrar si en esta ocasión, como en el pasado, la reciente inversión inevitablemente será la antesala de una nueva crisis económica en Estados Unidos.   

 

La curva de rendimiento es un reflejo de las expectativas de los agentes económicos a corto, mediano y largo plazo. Normalmente, la curva de rendimiento tiene una pendiente positiva, consecuencia de rendimientos a corto plazo inferiores a los rendimientos a más largo plazo. Esto se debe a que en condiciones normales la incertidumbre tiende a ser mayor a largo plazo que a corto plazo, llevando a los agentes económicos a demandar rendimientos más altos cuando la incertidumbre es mayor, es decir cuando el plazo de la inversión es más largo. Pero a veces elementos coyunturales hacen que la percepción de riesgo a corto plazo se deteriore severamente, lo que incita a inversionistas a exigir rendimientos más altos de lo habitual para realizar inversiones a corto plazo. Como resultado, la curva de rendimiento no solo se puede aplanar, sino incluso invertir, como ocurrió hace un par de semanas, mostrando así una pendiente negativa. Todas las recesiones en Estados Unidos de los últimos cincuenta años han estado precedidas por una inversión de la curva de rendimiento, y es por eso que la reciente inversión generó gran ansiedad y gatilló una fuerte caída en el mercado.

 

Pero la pregunta clave es si la capacidad predictiva de la curva de rendimiento ha perdido o no algo de fuerza, dados los experimentos de política monetaria y las distorsiones que éstos han ocasionado en el mercado en la última década. En otras palabras, ¿podemos asumir que la inversión de la curva de rendimiento será necesariamente seguida por una nueva recesión económica, como normalmente ha sido el caso? La respuesta a esta pregunta es cada vez más imprecisa. Para comenzar, la inversión de la curva hace un par de semanas fue relativamente leve y muy breve, y sucedió en un contexto atípico en el cual 16 trillones de dólares en bonos emitidos por mercados desarrollados pagan hoy en día rendimientos negativos, lo que ha resultado en una gran demanda por los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ya que en términos comparativos éstos siguen pagando tasas apetecibles. Por lo tanto, la gran demanda por invertir en bonos del Tesoro podría ser más bien el resultado de la búsqueda de rendimientos relativamente altos y no el resultado de expectativas favorables para los Estados Unidos.

 

Asimismo, la inversión de la curva de rendimiento en sí ha sido incapaz de predecir con precisión cuánto subirá el mercado hasta llegar a su nivel más alto o cuánto tiempo pasará hasta que la economía entre en una nueva recesión. Lo que sí muestra la evidencia histórica es que una vez que se invierte la curva, el mercado sube en promedio cerca de 20% antes de llegar a su nivel más alto y pasan más de 22 meses antes de que la economía cae en una nueva recesión. Eso quiere decir que si nos basamos en los promedios históricos para predecir los efectos de la reciente inversión en la curva, todavía habrá muy buena fiesta por un buen tiempo.

Sin duda, varios indicadores macro muestran que la probabilidad de una recesión en los Estados Unidos en los próximos doce meses ha incrementado, pero a pesar de la reciente inversión de la curva de rendimiento todavía se mantiene por debajo de 45%, y por ende una recesión a corto plazo no es nuestro escenario base. Es por eso que en un entorno que se tornará progresivamente más volátil conforme nos acerquemos más al fin del actual ciclo expansivo, ser disciplinado, cauteloso y selectivo en las decisiones de inversión es la mejor opción.

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Y ahora, escuchemos una información importante:

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Securities LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Escuche el audio con el episodio de esta semana, “Curva peligrosa”.

El 14 de agosto, la curva de rendimiento de los bonos del tesoro de Estados Unidos se invirtió por primera vez en más de 10 años. “Todas las recesiones en Estados Unidos de los últimos 50 años han estado precedidas por una inversión de la curva de rendimiento”, afirma Uccelli. “Es por eso que la reciente inversión generó gran ansiedad y gatilló una fuerte caída en el mercado”. 

La pregunta clave es si la capacidad predictiva de la curva de rendimiento ha perdido o no algo de fuerza, dados los experimentos de política monetaria y las distorsiones que éstos han ocasionado en el mercado durante la última década. “Cabe destacar que la reciente inversión fue bastante leve y muy breve, y sucedió en un contexto atípico en el que 16 trillones de dólares en bonos emitidos por mercados desarrollados pagan hoy en día rendimientos negativos, lo que ha resultado en una gran demanda por los bonos del tesoro de Estados Unidos”, explica Uccelli. 

En términos históricos, aunque la inversión de la curva de rendimiento indica una recesión en el futuro, ésta no ha sido capaz de predecir cuánto subirá el mercado hasta llegar a su nivel más alto o cuándo entrará la economía en recesión. “Si nos basamos en promedios históricos para predecir los efectos de la reciente inversión en la curva, parece que todavía habrá muy buena fiesta por un buen tiempo”, concluye Uccelli.