Más allá de la pandemia de COVID-19, cuatro temas clave están acaparando la atención de los inversionistas internacionales.

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Aunque de esencias distintas, son cuatro los temas que están acaparando la atención de un sinnúmero de inversionistas internacionales. Por un lado, las elecciones en los Estados Unidos han generado gran interés por el impacto que podrían tener sobre la dirección de la economía más grande del mundo. Por otro lado, los inversionistas parecieran estar muy enfocados en tratar de entender los riesgos que podrían producir las grandes inyecciones de liquidez monetaria suministradas a nivel global, las perspectivas del dólar en un contexto de recuperación económica, y si las condiciones económicas actuales podrían o no seguir favoreciendo al oro.

 

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, examinaremos cuatro temas de interés a nivel global que podrían afectar la evolución tanto de la economía más poderosa del mundo como la de los mercados financieros internacionales en el corto plazo y que, por lo tanto, podrían representar oportunidades de inversión sumamente interesantes.

 

El primer tema son las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos. A pesar de que tanto las encuestas como lo que tiene descontado el mercado muestran que el opositor Joe Biden tiene una considerable ventaja en la contienda presidencial y que su partido, el Demócrata, podría no solo mantener la mayoría que ya tiene en la Cámara de Representantes, sino también ganar una mayoría en el Senado, es importante reconocer que es mucho lo que todavía puede suceder entre hoy y el día de las elecciones. Además, ganar el voto popular no garantiza ganar una elección presidencial en los Estados Unidos, dado el complejo sistema electoral que domina el proceso. Lo que sí está claro es que históricamente la economía ha tenido un mayor impacto sobre el posible resultado electoral que la elección en sí sobre la dirección de la economía. Independientemente del resultado, dadas las relativamente sutiles diferencias ideológicas que separan a los candidatos, se espera que gane quien gane la elección la economía seguirá guiada por principios básicos a favor de la libre empresa y la propiedad privada. En otras palabras, cambios radicales en las políticas públicas que orientan a la economía de Estados Unidos son bastante improbables, así el gobierno sea controlado por los Demócratas o los Republicanos.

 

Un segundo tema de interés, e inclusive de ansiedad para muchos, es que las abundantes inyecciones de liquidez monetaria y los grandes estímulos fiscales para blindar a las economías de los efectos de la crisis económica desatada por la pandemia podrían generar presiones inflacionarias que a su vez podrían afectar negativamente el poder adquisitivo de la gente. A corto plazo, no vemos el riesgo de inflación con mucha preocupación. En un contexto en el que la economía global está en una etapa de recuperación durante la cual la demanda agregada probablemente se mantenga algo débil por un buen tiempo, una escalada inflacionaria es muy poco probable. Las expectativas de inflación se mantienen comedidas y la inflación tiende a ser normalmente pro-cíclica, lo cual quiere decir que si los precios al consumidor fuesen a ser presionados al alza, probablemente sea porque la economía está ganando cada vez más fuerza, algo claramente positivo. Otro factor tranquilizador es que dado el bajo nivel de las tasas de interés a nivel global, los bancos centrales están muy bien posicionados para utilizar su amplio arsenal de políticas monetarias para hacerle frente a cualquier amenaza inflacionaria.

 

Un tercer tema de interés tiene que ver con el dólar, específicamente si podrá mantener la fortaleza que mostró en los últimos años, o si extenderá la debilidad que ha exhibido en las últimas semanas. Sin el diferencial de tasas y el diferencial de crecimiento, dos factores que impulsaron al dólar en los años previos a la pandemia, a su favor, y sin la necesidad de buscar refugio en él como moneda de reserva en un momento en que los riesgos globales parecieran estar disminuyendo, la expectativa general pareciera ser que el dólar está en la fase inicial de un periodo de debilidad relativa. Normalmente, cuando el dólar da un giro importante y cambia de rumbo, nace una nueva tendencia que se extiende por un buen tiempo, y es precisamente allí donde pareciera encontrarse ahora mismo el dólar, en la fase inicial de un nuevo ciclo marcado por su depreciación.

 

Finalmente, el cuarto tema es uno que aunque ya hemos abordado recientemente, amerita ser incluido en esta corta lista dado el creciente interés por su rápida evolución, el oro. Son dos los factores fundamentales que han contribuido a la apresurada revaluación del oro, el comportamiento reciente de las tasas de interés nominales y del dólar. De un tiempo a esta parte, tasas a niveles históricamente bajos y el debilitamiento del dólar sin duda le han jugado a favor al oro, pero la pregunta clave es si esos mismos factores mantendrán vigencia y por lo tanto seguirán favoreciendo al metal precioso en el corto plazo. Si consideramos que el oro se cotiza ya a niveles históricamente altos y en línea con nuestras proyecciones a corto plazo, la respuesta pareciera ser que ya estamos donde creíamos que podríamos llegar y que por lo tanto comprar más oro a los niveles actuales traería consigo riesgos asimétricos. En otras palabras, si ya tenemos oro en nuestras carteras de inversión, podemos seguir gozando de los beneficios de diversificación que ofrece, pero si no lo poseemos ya, quizás para muchos sea un poco tarde para comprarlo a sus actuales precios elevados.

 

Aunque son muchos los temas de interés para los inversionistas internacionales, son cuatro los que en la actualidad están recibiendo atención especial: una importante elección cuyo resultado es por ahora todavía incierto, una métrica que comúnmente se utiliza para medir la estabilidad de una economía que pareciera no ser un factor de riesgo en el corto plazo, una importante moneda que podría estar destinada a depreciarse contra sus pares y un codiciado metal que ha alcanzado precios jamás vistos. Aunque por separado cada uno de estos temas genera interés propio, entenderlos en conjunto sin duda es de vital importancia para poder minimizar imprevistos riesgos y aprovechar posibles lucrativas oportunidades de inversión.         

 

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

 

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Secretees LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: http://www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

Por si la pandemia de COVID-19 fuera poco, otros cuatro temas están actualmente en el punto de mira de inversionistas como usted: un decisivo evento electoral en los EE.UU.; ciertos riesgos para la estabilidad de la economía en el corto plazo; la depreciación del dólar frente a otras monedas; y el valor del oro que alcanza ya precios nunca vistos.  

“Aunque por separado cada uno de estos temas genera interés propio, entenderlos en conjunto sin duda es de vital importancia para poder minimizar imprevistos y aprovechar posibles oportunidades de inversión”, afirma Uccelli.

Escuche el análisis completo en el audio de esta semana: “Cuatro temas bajo la lupa”. 

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