Alrededor del 40% de las muertes diarias por COVID-19 suceden hoy en América Latina. Pero dentro de ese epicentro hay otro epicentro donde la pandemia ha impactado de forma aún más severa: Brasil

LOS PRODUCTOS DE INVERSIÓN NO ESTÁN ASEGURADOS POR LA FDIC, NO TIENEN GARANTÍA BANCARIA Y PUEDEN PERDER VALOR. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse en el enlace al final de la transmisión de audio.

Tristemente, América Latina se ha convertido en el epicentro de la pandemia global, desplazando a los Estados Unidos como la zona con el mayor incremento en el número de contagios y fallecidos por el virus. Alrededor de 40% de las muertes diarias por el mal suceden hoy por hoy en la región. Minuciosos estudios muestran que muchas de las grandes ciudades de América Latina todavía están a varias semanas del pico más alto de la curva de contagio y padecen de sistemas de salud sobrecargados y ayudas estatales insuficientes para una población empobrecida que no tiene más remedio que violar las medidas de distanciamiento social convencionales para salir a buscar dinero y comida, sin los cuales simplemente no podría sobrevivir. Pero dentro de ese epicentro hay otro epicentro, un país donde la pandemia ha impactado de forma aún más severa que en resto de la región y donde conflictos políticos han agravado aún más la situación: Brasil.    

Bienvenidos a una nueva presentación de audio de El Pulso de América Latina. Mi nombre es Franco Uccelli, y soy el Director Ejecutivo y Jefe de Estrategia de Inversiones de Clientes Latinoamericanos de J.P. Morgan Private Bank. Hoy, trataremos de entender por qué Brasil se ha convertido en el epicentro del epicentro de la pandemia global y cómo el deterioro en sus estructuras económicas, sociales y políticas podría complicar su recuperación una vez que en definitiva pase la crisis sanitaria que ha tenido al mundo entero de rodillas por un buen tiempo.

La economía brasileña ingresó a la era del COVID-19 a inicios del 2020 ya debilitada, habiéndose expandido a duras penas 1.1% en el 2019 después de crecer tan solo 1.3% los dos años previos y de haberse contraído severamente los dos años previos a éstos. Luego de un tímido repunte en el último trimestre del 2019, la expectativa era que el crecimiento se duplicaría a 2% en el 2020, acercándose a su tenue potencial, el más bajo entre sus pares. Pero a pesar de que éste sería el inicio de la muy esperada recuperación de Brasil, se asomó sin previo aviso un virus muy potente, y la historia cambió instantáneamente.

A pesar de que el Presidente Jair Bolsonaro no tomó la amenaza de la pandemia con la seriedad que muchos hubiesen deseado, medidas de distanciamiento social introducidas por gobiernos regionales, en contradicción a la postura oficial del gobierno federal, y en algunos casos autoimpuestas por una población desconcertada paralizaron gran parte de la producción doméstica, con el cierre de fábricas impactando fuertemente la producción industrial y las cuarentenas llevando a las ventas minoristas a niveles ínfimos no vistos en varios años. Mientras tanto, el debilitamiento de la demanda externa le propinó un golpe muy fuerte a las exportaciones, llevando las métricas económicas a niveles nunca imaginados y mucho menos vistos. Nuestros propios estimados muestran una contracción de 7% en el primer trimestre del año, seguida por un colapso en la actividad económica de poco más de 50% en el segundo trimestre en medio de un panorama tanto desolador como incierto. A pesar de que se espera un repunte en la actividad económica en la segunda mitad del 2020, de la mano de la reapertura económica que estamos viendo en gran parte del mundo, éste sería insuficiente para evitar que Brasil se contraiga menos de 7% este año, un nivel que para muchos ha llevado al país más allá de una recesión económica poniéndolo en vez al borde de una depresión. 

Pero recuperarse del colapso económico más agudo de los últimos tiempos no será nada fácil para Brasil si las tensiones políticas que han surgido últimamente por el manejo de la crisis por parte del gobierno no encuentran una solución rápida y eficaz. El priorizar la vitalidad de la economía antes que la salud pública es algo que le ha costado severas y frecuentes críticas a Bolsonaro y ha sumido a Brasil en una suerte de crisis política que podría tener consecuencias irreparables. Tres cuartos de los gobernadores estatales se oponen abiertamente a las tácticas improvisadas de Bolsonaro y muchos lo acusan de estar más interesado en su reelección en el 2022, para lo cual necesita una economía estable y sana, que en la salud física de los brasileños.

Más allá de sus fronteras, el costo reputacional para Brasil ha sido también bastante alto, con muchos de sus críticos internacionales acusando a Bolsonaro de un manejo irresponsable de la pandemia y de haber destruido la imagen de Brasil como un país decoroso y prudente, donde hoy es imposible identificar los lineamientos principales de las políticas públicas del gobierno ya que éstos cambian constantemente. La falta de estrategias claras y bien enfocadas, tanto políticas como económicas como de salud pública, sobre todo ahora en el contexto de la pandemia y de la gran crisis interna que ésta ha generado, es algo que preocupa a muchos observadores sobremanera y da validez al sentimiento de que Brasil es y será siempre el país del futuro.

Muchas gracias por su atención y hasta pronto.

Este audio se ha preparado con fines informativos solamente, y es una comunicación en nombre de J.P. Morgan Secretees LLC, miembro de FINRA y de SIPC. Las visiones que se describen pueden no ser adecuadas para todos los inversionistas y no constituyen asesoría de inversión personal ni pretenden ser una invitación a ofertar, ni una recomendación. Las perspectivas y rentabilidades pasadas no son garantía de resultados futuros. Este no es un documento de análisis de inversiones. Favor de leer otra información importante, que puede encontrarse aquí: 

www.jpmorgan.com/LAPdisclosures

La economía brasileña ingresó el año de la pandemia ya debilitada, habiéndose expandido a duras penas 1.1% en el 2019 después de crecer tan solo 1.3% los dos años previos. Luego de un tímido repunte en el último trimestre del 2019, la expectativa era que el crecimiento se duplicaría a 2% en el 2020, acercándose a su tenue potencial, el más bajo entre sus pares.

“Nuestros propios estimados muestran una contracción de 7% en el primer trimestre del año, seguida por un colapso en la actividad económica de poco más de 50% en el segundo trimestre” afirma Uccelli para cuantificar un panorama tanto desolador como incierto para el gran gigante del sur.

Escuche el análisis completo en el audio de esta semana: “Brasil: el epicentro del epicentro”.